<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354</id><updated>2011-04-21T12:23:36.383-07:00</updated><title type='text'>Brasil en dos ruedas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-9044101964930524306</id><published>2007-10-25T15:00:00.000-07:00</published><updated>2007-10-25T15:15:17.858-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Brasil en dos Ruedas cambia de nombre&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido al fracaso del proyecto de &lt;em&gt;Brasil en dos Ruedas&lt;/em&gt;, que pretendía recaudar fondos para los niños con cáncer, este blog pasará a llamarse &lt;em&gt;Brasil al Desnudo&lt;/em&gt; y será un cuaderno de viaje, en donde el cronista narra los acontecimientos que se desarrollan durante su travesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias son las razones que llevaron al fracaso de Brasil en dos ruedas. La primera de todas, es que durante el exigente entrenamiento que realicé en Bogotá, antes de viajar al Brasil, una vieja lesión de una hernia lumbar L5 S1, se reactivó impidiéndome hacer la travesía en bicicleta. Supongo que la gran expectativa generada en ese sentido desvalorizó el esfuerzo posterior, en el que me propuse llevar a cabo la travesía como fuera, así tuviera que ser en bus y con la espalda lesionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de ahí una serie de acontecimientos sellaron su muerte. Los patrocinadores jamás dieron un peso y la Fundación Opnicer, para quien iban los fondos, jamás se interesó en realidad por sacar adelante el empeño de intentar recaudar fondos para los niños con cáncer. Jorge Abisambra, su director, me escribió un escueto mensaje en el que indicaba que en la cuenta abierta para el recaudo (la cual conseguí que se abriera luego de siete meses de insistencia), no se había consignado un solo peso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las fallas principales del proyecto pueden establecerse en los siguientes puntos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Falto coordinación, planeamiento y equipo de trabajo. Las dos primeras son resultado de la última. Con un equipo de trabajo adecuado, la coordinación y el planeamiento hubieran sido eficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Nunca hubo un patrocinador real. De haberlo habido, éste se hubiera encargado de hacer la publicidad adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La decisión de llevar a cabo la travesía en bus, terminó causando una decepción en una parte del público. Pensé de forma equivocada, que podría controlar la hernia como lo había hecho unos años antes. Claro, no enfrentando una travesía de 8.000 kilómetros en bicicleta. Supongo que eso es resultado del determinismo que llevo dentro, el cual, en éste caso, jugó en contra del proyecto. Varias fueron las voces que me indicaron que me operara antes de iniciar el recorrido, pero la recuperación duraba 3 meses y el tiempo que tenía destinado para la travesía estaba corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Si la organización a quien va dirigido el empeño por recolectar los fondos muestra desinterés, ¿quién diablos puede estar interesado? Lamenté el hecho de no haber elegido a la Fundación Dharma, la otra organización de niños con cáncer que funciona en Bogotá, a quien contacté sobre la hora, una vez intuí la actitud de Opnicer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pasar de lo anterior, la experiencia deja resultados positivos. Si bien el proyecto no se desarrolló de acuerdo a lo planeado y tristemente la intención de ayudar a los niños con cáncer quedó reducida a eso, una simple intención, las crónicas han ido captando la atención de un público que ve rasgos característicos de la cultura Brasilera y su gente, al mismo tiempo en que se hace una idea del paisaje y la naturaleza mostrados a través de las descripciones de los textos y las fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada fracaso invita a corregir los errores cometidos. Mejorar es un acto intelectual en el que una persona saca sus propias conclusiones en procura del éxito de proyectos futuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de &lt;em&gt;Brasil en dos Ruedas&lt;/em&gt; le abre la puerta a &lt;em&gt;Brasil al Desnudo&lt;/em&gt;, un cuaderno de viaje (algunos opinan que es lo que siempre ha sido) en el que se narra la travesía de un cronista por la costa brasilera, con todas las cargas y presiones psicológicas que implica el desarraigo y la soledad. Los invito a seguir las nuevas crónicas en &lt;a href="http://www.eltiempo.com/participacion/escarabajomayor"&gt;www.eltiempo.com/participacion/escarabajomayor&lt;/a&gt; y en &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo Bechara Navratilova&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-9044101964930524306?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/9044101964930524306/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=9044101964930524306' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/9044101964930524306'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/9044101964930524306'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/10/brasil-en-dos-ruedas-cambia-de-nombre.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6916806952608972480</id><published>2007-10-16T14:03:00.000-07:00</published><updated>2007-10-16T14:12:40.632-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUnj8C_pDI/AAAAAAAAAX0/Nz5mL2LT838/s1600-h/P1010225.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122043649571398706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUnj8C_pDI/AAAAAAAAAX0/Nz5mL2LT838/s400/P1010225.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El Capitán David (II) – Crónica XXXIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de surfistas espera una ola que se aproxima a punto de reventar. Tendidos boca abajo sobre sus tablas en dirección a la playa, se impulsan con los brazos en un rápido movimiento en el que adquieren el empuje necesario para ser arrastrados. Varios de ellos logran montarla, parándose como resortes sobre las deslizantes tablas que flotan sobre la cresta por algunos segundos de emoción intensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los surfistas son como el mar; por momentos tienen una personalidad tranquila y en otros embravecida – dice la esposa del Capitán David justo antes de que él entre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel me lo presenta, diciéndole que soy un cronista que quiere entrevistarlo. El Capitán me da la mano de forma cortés y me dice que lo espere un momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera un mulato corpulento de gafas oscuras, camiseta amarilla de cuello verde y reloj plateado, descarga unas tablas de surf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Balaio fue el que correteó al violador hace un mes – me dice Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo la cámara, le apunto, él sube el pulgar de su gruesa mano y tomo la foto contra el fondo del mar. En la imagen queda atrapada su sonrisa de dientes separados, unas arrugas limpias en los bordes de su boca, el sudor de su frente y el resto de sus rasgos y gestos amigables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo supieron que el tipo era el violador? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La hija del dueño del restaurante ‘Tucano’ lo reconoció. ¿Estás segura? le pregunté y ella me dijo que sí. Claro que ya lo soltaron por falta de pruebas. Nunca se supo bien si era un violador o sólo un molestador… Ya no anda por acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí hemos tenido de todo – dice la esposa del capitán. Hace un tiempo vino un hombre en un Mercedes Benz convertible, comía en los restaurantes más costosos, gastaba mucho dinero y andaba con mujeres de un lado para otro. Un día nos lo encontramos de frente en nuestro carro y le vi los ojos de malo. Después lo apresó la policía y se supo que era un fugitivo escapado de la cárcel de Porto Alegre. Estaba condenado por varios asesinatos y robos a bancos. Se sospecha que participó en un asalto a un carro blindado que venía a repartir dinero desde Florianópolis a todo el sur del estado. Un amigo nuestro lo vio y pensó que estaban filmando una película de Holywood porque le cerraron el paso, volcaron el camión, lo abrieron con un lanzamisiles y escaparon en helicóptero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUoKsC_pGI/AAAAAAAAAYM/0yyDQ9N9J0U/s1600-h/P1010216.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122044315291329634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUoKsC_pGI/AAAAAAAAAYM/0yyDQ9N9J0U/s400/P1010216.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Balaio ordena las tablas en un mueble de madera y se despide apretando mi mano con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hay leyendas en esta zona?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Existe la de la laguna do Rosa: En días de luna, sale un pescado muy grande para mirar el resplandor de la luz. Le dicen Kokumura y en realidad sí existe. Es un pez llamado Caranha. David un día estaba dándole clases a un niño de 11 años y el niño dijo haber visto un pescado muy grande. Unos meses después, mientras les daba instrucción a otras personas, vieron las aletas anaranjadas de un pescado de un metro de largo pasar junto a ellos. Hasta ahí llegó la clase. La laguna tiene una profundidad de más de 20 metros y se dice que es una prolongación del mar que se abre y se cierra dependiendo de la época del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán David se cambia detrás del biombo que da contra la pared, al tiempo en que entra una pareja de uruguayos que se vinieron a vivir a Praia do Rosa para surfear. Me cuentan que filman los videos de la escuela y después se los venden a los alumnos. El hombre de unos 50 años aún conserva un cuerpo atlético, al igual que su mujer, una señora delgada y bronceada de nariz recta y ojos claros, que debe estar en la mitad de los cuarentas. Lleva puesto el top de un bikini y unos cortos jeans recortados que dejan ver la extensión de sus largas y bien delineadas piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se van y el perro gris de cachetes caídos que ha estado merodeando, pone su hocico húmedo entre mis manos. Sus babas mojan el cuaderno en el que escribo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le pusieron Bruno. Sabías que todos los perros de la calle vienen a comer y a dormir en esta escuela. Es como un orfanato de perros abandonados. Nadie sabe de dónde salió éste. Es de raza; seguramente se le perdió a un turista – dice Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán David se acerca. Es un hombre moreno de baja estatura, ojos azules, nariz redonda, barba incipiente y fuertes entradas en su frente. Lleva puesto un nuevo ‘wetsuit’ de color negro y visos blancos con la marca de Mormaii.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayer, algunos alumnos estaban felices por las olas que había. Hoy las olas eran buenas pero diferentes; exigían que se siguiera una línea determinada. Se necesita a veces la suerte de encajar. Muchas veces lo que falta es la adaptación. El mejor surfista es el que se adapta con mayor facilidad. Esto mismo se aplica a la vida. Algunas olas necesitan una adaptación diferente a otras. Eso es saber surfear. No es solamente pararse encima de la tabla. Es tener determinación, empeño y persistencia para superarse a si mismo. Yo estoy aprendiendo a dar clases de surf con cada persona. Jatir fue para Europa y sintió que había evolucionado bastante, luego volvió y se echó para atrás. Incluso llegó a decir que uno de los mejores del mundo no es tan bueno. Yo le dije: No era tan bueno ayer, hoy sí. Todos los surfistas viven esa decepción de pasar de un día perfecto a uno no tan bueno. Lo que queda es que de ayer para hoy hay más experiencia y mañana podrán ser mejores. - Esto es lo peor o lo mejor del surf; es como la vida. ¿Sabes cuando vamos a ser perfectos? Tú como escritor lo debes tener claro: Nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUoZcC_pHI/AAAAAAAAAYU/j7SEAyyLTAE/s1600-h/P1010231.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122044568694400114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUoZcC_pHI/AAAAAAAAAYU/j7SEAyyLTAE/s400/P1010231.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- La cultura del surf la hacen los que la practican. Hay una ropa, una música, una moda, una alimentación de surfista. El surfista acaba siendo una persona distinta, viviendo en un mundo aparte. También puede ser vista como una religión en la que Dios es la naturaleza y las olas serían los brazos de Dios. Las olas son producidas por las tormentas en altamar que viajan hasta las distintas playas que las reciben. Hoy en día con Internet es posible saber para dónde va el ‘swell’ que en inglés quiere decir hincharse o expandirse - dice mientras que su mujer se acerca y nos da un sándwich de jamón y queso recién salido de una sandwichera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUopsC_pII/AAAAAAAAAYc/kQsau6Rnnkw/s1600-h/P1010212.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122044847867274370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUopsC_pII/AAAAAAAAAYc/kQsau6Rnnkw/s400/P1010212.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- La playa a la que va el ´swell´ se convierte en un templo. Se habla de que tal templo va a recibir la energía de altamar o los brazos de Dios. Cuando el surfista llega ante el mar se arrodilla, se inclina y surfea las olas. Luego sale del templo, va para la santa cena y comenta cómo fue su experiencia, quedando a la espera del próximo ´swell´ en el que pueda flotar de nuevo en los brazos de Dios. Eso es surfear, tomar esa energía de la naturaleza y alimentarse de ella. No es sólo pararse en la tabla; cualquier persona puede hacer eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué relación tiene el surf con el consumo de drogas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cada vez que te paras en una ola sientes una dosis de adrenalina pura. Esa adrenalina te genera placer. Los seres humanos siempre quieren volver a sentir sensaciones agradables, y en ese sentido el surf puede ser visto como una droga que te envicia. Pero esa adrenalina no se puede mezclar; por eso es falso asociar al deporte con el consumo de la mariguana o de otras drogas. Afuera del mar no se camina en los brazos de Dios, adentro sí. Después del surf las personas pasan a ser seres humanos normales. Los surfistas australianos toman cerveza, los brasileros cachaça, los norteamericanos whisky. El surf no tiene nada que ver con sustancias adicionales que lo estimulen, sólo se necesita de las olas, la tabla y la voluntad. Las personas son individuos independientes y deciden lo que quieren para si. No hay por qué estigmatizar a nadie. No a todos los jugadores de la selección brasilera les gusta la samba ni a los de la argentina el tango.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos el grupo de surfistas continúa montando olas. Caminan en los brazos de Dios durante algunos segundos de adrenalina pura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Vas a surfear? Te vez atlético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo, tengo una hernia que no me deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUntsC_pEI/AAAAAAAAAX8/HC8sPv9kKQU/s1600-h/P1010223.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122043817075123266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUntsC_pEI/AAAAAAAAAX8/HC8sPv9kKQU/s400/P1010223.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6916806952608972480?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6916806952608972480/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6916806952608972480' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6916806952608972480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6916806952608972480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/10/el-capitn-david-ii-crnica-xxxiii-nota.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RxUnj8C_pDI/AAAAAAAAAX0/Nz5mL2LT838/s72-c/P1010225.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-8494599723232462248</id><published>2007-10-02T14:10:00.000-07:00</published><updated>2007-10-02T14:19:31.119-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK0hMC_o_I/AAAAAAAAAXU/2vYfHHrHmwY/s1600-h/P1010205.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116850608908772338" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK0hMC_o_I/AAAAAAAAAXU/2vYfHHrHmwY/s400/P1010205.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El Capitán David (I) - Crónica XXXII - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Restriego unos calzoncillos que han aguantado varias posturas. Apestan. Huelen a sudor reconcentrado mezclado con amoniaco y cebo. Todo junto produce un olor a queso rancio. Trabajo los bordes percudidos presionando el jabón contra ellos una y otra vez pero el tono café amarillento de la mugre no suelta. Supongo que un jabón de cuerpo no es igual a uno de ropa, pero no tengo otra alternativa a la de seguir restregando. El mercado es lejos y salir a comprar uno me tomaría medio día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera la mañana es radiante. Los rayos entran en la cabaña por la puerta trasera que también deja entrar un aroma a flores y vegetación espesa. Varias horas se me han ido restregando calzoncillos, camisetas y jeans sobre el lavaplatos de la cocina. Deberías dejar así y lavar en Florianópolis. Ya voy a acabar, prefiero salir de esto. Se te está pasando el día. Sí, pero prefiero no perder el impulso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exprimo la ropa y la cuelgo en el patio donde le dan los rayos del sol. Me preparo un sándwich de jamón y queso que me como en compañía de un yogurt, escuchando un ruido que viene de afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shuuuuuuinn, shuuuuuuinn, shuuuuuuinn. Por momentos para y luego se inicia de nuevo sin mucha mecánica. Salgo y me encuentro a Daniel barriendo hojas y semillas con un rastrillo de puntas plásticas que raspa los adoquines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, pensé que podías estar dormido pero ya son las 11:30 del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te preocupes, estaba lavando mi ropa. Me voy mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya? Pensé que te ibas a quedar más tiempo, me dijiste que debías escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pero tengo que seguir adelante, la costa brasilera es muy larga y no quiero estar apurado al final. Podrías ponerme en contacto con el instructor de ´surf´ del que me hablaste el otro día; me encantaría entrevistarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, bajemos a la playa – dice mientras recoge un diminuto fruto amarillo de los que ha estado barriendo y me lo pasa – pruébalo. El suelo está invadido de esas bolitas hinchadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo se llaman?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meto en mi boca y la reviento. Sabe dulce y es muy suave. Me llena la mano de ellas y las voy estallando con los dientes a medida en que bajamos a la playa bordeando la ´Fazenda verde´ y el esplendoroso paisaje, pensando que puede ser la última vez que lo vea en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El capitán David debe estar en clase pero puedes hablar antes con su esposa y sus sobrinos; los dos son campeones de ´surf´.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajamos hasta la pizzería de la ´Fazenda´ y atravesamos un entablado de madera que bordea la playa y lleva hasta un local de puertas de madera y vidrio, en el que se observan innumerables tablas de ´surf´ de diferentes colores dispuestas hacia un costado. En el fondo, colgados de acuerdo a su tamaño, hay varios ´wetsuits´ listos para ser usados. Daniel me presenta con los dos sobrinos diciéndoles que soy un cronista de Colombia que quiere entrevistarlos, y luego con la esposa del Capitán David, quien despacha unos clientes sentada detrás de un viejo escritorio de madera. Una estufa eléctrica de dos fogones, una cafetera y un tablero en el que hay unas explicaciones de cómo enfrentar una ola, terminan de decorar al recinto rodeado de sillas blancas de plástico, en las que también están sentados un niño de trece años, quien es el hijo del Capitán David, y una joven de unos dieciocho que es la sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bienvenido a Praia do Rosa, el Capitán David está dictando un aula pero ahora viene. Habla primero con los chicos – me dice la simpática señora de cara redonda y cuerpo rollizo, quien luce una descolorida camiseta anaranjada, un pantalón caqui de hilo y un apretado reloj Seiko en su muñeca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del local con José Luís Suárez, un joven de dieciséis años, quien es campeón júnior brasilero de ´longboard´. Un perro gris de hocico ancho, cachetes caídos y abundantes arrugas en el pecho, nos acompaña hasta el borde del entablado en donde se aprecia la playa en su totalidad. El cielo se ha ido cubriendo de nubarrones que vienen empujados del sur. Le tomo unas fotos con su larga tabla de color rojo claro que pone frente de si. Luce una camiseta negra y unas bermudas de rayas. Me siento a su lado apreciando el audífono de un Ipod que cuelga de su oído. Su piel es clara, su pelo castaño y sus ojos cafés. Tiene una mirada franca. El ruido de las olas se escucha mientras me cuenta que es nativo de Praia do Rosa y que vive con su tía y su tío porque sus padres murieron en un accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El ´surf´ es un estilo de vida - dice -. ´Surfeo´ con ´long board´ hace 4 años y con tabla corta hace 12, desde que tenía 3. Quedé campeón brasilero el año pasado en Santos, Río de Janeiro, Bahía, aquí en Praia do rosa y en el balneario Camboriú. Yo necesito del ´surf´ para sobrevivir. Con él hago dinero ganando competencias y dando clases mientras practico el deporte que amo. Pienso hacer la facultad de música en España, aunque el ´surf´ no lo voy a dejar nunca. Sólo estudio por si algún día me lastimo y tengo que vivir de la música. La pasión por el ´surf´ me la inculcaron mi papá y mi tío. Cuando termine el colegio quiero ir a ‘surfear’ a Europa, Australia y California. Mi expectativa de vida es ser campeón mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Luís se va escoltado por el perro que camina de forma cancina tras él y su hermano Jatyr Bersaluce llega. También luce una camiseta negra, pero sus bermudas son blancas con flores rojas. Su nariz de punta prominente y sus ojos hundidos son iguales a los de su hermano. Levanta su dedo pulgar hacia arriba y tomo la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK0qsC_pAI/AAAAAAAAAXc/OuTPG6DJnpA/s1600-h/P1010210.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116850772117529602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK0qsC_pAI/AAAAAAAAAXc/OuTPG6DJnpA/s400/P1010210.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Competí en el circuito europeo para menores de 21 años y quedé segundo. En Brasil fui campeón sur brasilero el año pasado en Torres. El ´surf´ es mi vida, mantiene mi forma física, me hace feliz y me da la comida. Aparte, el contacto con la naturaleza es la sensación más pura que un ser humano pueda tener. Por eso me encanta ´surfear´ en Rosa, por el verde de las montañas y las buenas olas. Mis hijos también serán ´surfistas´. Todos menos mi mujer. Ella se quedará en la playa tomando el sol. Yo estoy muy feliz con la vida que llevo ´surfeando´ por todo el mundo. El año pasado lo hice en Francia, España y Portugal, y este año voy a Sur África, México y Hawai.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo se termina de cubrir de nubarrones y el viento empieza a mover las ramas de los árboles. Entramos al local donde la esposa del Capitán David me ofrece un café y me sienta a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace trece años tenemos la academia. Fue un sueño que el Capitán tuvo y que ahora está viviendo. Lo más lindo es que está haciendo que otras personas también vivan el sueño de ´surfear´. A veces vienen unos que piensan que no pueden hacerlo y cuando se dan cuenta de que sí, les cambia la vida. Hay otros que vienen pensando que todo lo pueden y el mar los revuelca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se inclina hacia atrás recostada contra el espaldar de la silla de madera, entrelaza los dedos de una mano con los de la otra y continúa: - En invierno las olas llegan hasta los 3 metros. Revientan y luego se extienden sobre la playa cubriéndola por completo. El agua llega hasta los médanos debajo de los barrancos. Uno no puede pasar de ahí porque el mar es muy fuerte y peligroso - Abre los ojos y dice: - Hemos visto que es una tendencia creciente: cada año el mar llega más arriba; mi papá solía decir: “Todo lo que el hombre ocupó del mar, el mar lo viene a recuperar un día”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo que hable sin dirigirle el tema, copiando en un cuaderno lo que dice: - La playa está cerrada para los ´surfistas´ y bañistas desde el 1 de mayo hasta el 30 de junio debido a la pesca de la tainha. En español creo que se llama lisa. Es una tradición de hace más de 100 años. Hace 20 los pescadores sacaban 14 toneladas y hoy no sacan ni una y media. La manera de pescarlo es cercando al cardumen con una red anclada a la punta de la playa, que un bote va soltando en un gran círculo que termina en otro punto de la playa. Luego los pescadores empiezan a tirar de la red y eso arrastra a los peces a la orilla. El problema es que en esa época la tainha se acerca a desovar, cada una de ellas tiene como 200 mil huevos por dentro y antes de que desove la pescan. La que tiene los huevos es la que más cuesta. Por eso ahora ya no hay casi peces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierde su mirada en la línea que demarca la división entre el cielo y el mar, suspira y vuelve a mí. - Aquí todo ha cambiado, antes el pescador vivía de la pesca, ahora vive del turismo alquilando su casa en el verano. La pesca no pasa de ser un simple ritual. Ellos toman cachaza y pescan con los amigos. Es una tradición de muchos años. Lo hacen para escaparse de la casa un rato; yo los conozco. El ´surf´ vino después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Luís se cambia detrás de un vestidor y sale con su ´wetsuit´ puesto. Toma una barra de cera entre las manos que pasa por encima de la superficie de su tabla. En ese momento vuelve Daniel y se sienta con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y la ballena franca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La ballena franca se ha protegido desde 1973 y su populación ha aumentado mucho. Antes era la segunda especie de cetáceos más amenazada del mundo. El año pasado se avistaron 364 en toda la costa. Yo misma vi unas 6 o 7 sólo aquí en Praia do Rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo estaba ´surfando´ y apareció una a mi lado. Era muy grande. Hay unas que alcanzan los 18 metros de largo – dice Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Luís se despide de nosotros y sale con su tabla caminando hacia el mar. El hijo de 13 años del Capitán David pasa la barra de cera sobre la tabla y también sale a practicar. Luego lo hace la joven sobrina y por último Jatir quien se despide chocando su puño contra el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK1CsC_pBI/AAAAAAAAAXk/viDKiVoHPFQ/s1600-h/P1010212.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116851184434390034" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK1CsC_pBI/AAAAAAAAAXk/viDKiVoHPFQ/s400/P1010212.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- Eso abrió una nueva temporada de turismo - continua - mucho europeo viene a observar las ballenas. Antes, cuando las cazaban, las mataban a palazos. En Garopaba hay fotos en las que incluso sale un cura con un mazo. Que tristeza. Sólo usaban su grasa para iluminar las lámparas de aceite. No lo creerías pero la luz acá en Rosa vino hace menos de 15 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo vi algunas de esas fotos en la iglesia de Garopaba ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- También está lleno de delfines. A veces vas ´surfando´ y te pasan al lado – comenta Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A Pedro, nuestro hijo, un par de delfines le juguetearon un día, escondiéndose del sol en la sombra que produce la tabla de ´surf´.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiburones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiburones no hemos visto por suerte, porque esta es una zona costera que no se ha alterado. No hay puertos grandes. Afortunadamente estamos en equilibrio con el medio ambiente. En Fortaleza la costa ha sido alterada y por eso hay más ataques de tiburones que en Sur África.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué opinas de la idea que tienen de pavimentar las vías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quién va a llegar a Rosa es el que en serio quiere venir acá. Es increíble, todo el mundo quiere ir al encuentro de la naturaleza pero nadie quiere ir caminando. Que vengan quienes quieran encontrar la esencia de las cosas sencillas. Lo lindo de aquí es la sencillez, no tener que arreglarse para salir a la calle y esas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com y www.brasilendosruedas.blogspot.com Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK1ZsC_pCI/AAAAAAAAAXs/QyN96nKBQ_A/s1600-h/P1010209.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116851579571381282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK1ZsC_pCI/AAAAAAAAAXs/QyN96nKBQ_A/s400/P1010209.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-8494599723232462248?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/8494599723232462248/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=8494599723232462248' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/8494599723232462248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/8494599723232462248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/10/el-capitn-david-i-crnica-xxxii-por.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RwK0hMC_o_I/AAAAAAAAAXU/2vYfHHrHmwY/s72-c/P1010205.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6209380012546989481</id><published>2007-09-25T08:09:00.000-07:00</published><updated>2007-09-25T08:34:00.278-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvklLcC_o2I/AAAAAAAAAWM/SSIQRnbMP9A/s1600-h/P1010165.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114159730293449570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvklLcC_o2I/AAAAAAAAAWM/SSIQRnbMP9A/s400/P1010165.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;Garopaba - Crónica XXXI - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odio levantarme con esta sensación de vació en el estomago; te hace sentir fuera de lugar y fuera de tiempo. La vida entera se te cruza por enfrente como una película acelerada que te recuerda quién eres, de dónde vienes y qué has hecho. Las paredes del cuarto parecen aprisionarte y el sentimiento de constricción termina haciéndote huir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Diablos! Necesito que las cosas se muevan, que los acontecimientos se desarrollen. Parezco sumido en una especie de hoyo temporal que me atrapa con sus tentáculos y no me deja seguir adelante. Es como si el tiempo se detuviera pero aún así sigues envejeciendo y el mundo afuera continúa latiendo en su ritmo habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto y voy directo a la ducha. No quiero más de esto, me baño y me arreglo. Cuando las cosas no andan bien, los momentos más felices de tu vida se te cruzan por enfrente: El rostro de tu papás cuando eras chico, el día en que quedaste campeón de fútbol en tu último año de colegio, la primera vez que te acostaste con una mujer que te encantaba, te lanzaste de un avión con paracaídas, Tatiana y yo en una playa del Tayrona, imágenes repetidas de una vida anterior en compañía de tus amigos y de otra gente que probablemente jamás volverás a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkmIMC_o3I/AAAAAAAAAWU/Fh0LE4X4fX0/s1600-h/P1010103.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114160773970502514" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkmIMC_o3I/AAAAAAAAAWU/Fh0LE4X4fX0/s400/P1010103.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Salgo y camino hasta la calle principal en donde pasan buses que van hasta Garopaba. El próximo llega a las 11:43 a.m. Sacó el portátil de mi maleta y miro si recibe la señal del local en el que me conecté el día anterior. El calor es intenso y el sol cae tostando los adoquines. Entro a Internet viendo un mensaje de Luis Evelio Garcia en el que me indica que correrá el asado para cuando yo esté. Le digo que no lo haga, que acabo de tomar la decisión de moverme más rápido y que el sábado estaré allá. Entro a Gmail y me encuentro con Tatiana. Me pregunta cómo ando y le digo que no muy bien. Que estoy viviendo una montaña rusa que me revive todo lo malo que pasó y luego me lleva por nuestros mejores momentos. Mientras chateo intento montar la crónica en el blog del Tiempo, pero justo cuando ya lo tengo todo listo y pulso el icono final, me dice que hay un error. Maldigo. Vuelvo a intentarlo pero me bota el error de nuevo. Intento montarlo en mi propio blog con las fotos que elegí, pero por alguna razón no la publica. Maldigo tres veces. Tantiana escribe: “Estás así porque aún no has quemado los malos recuerdos”. No sé si los quiera quemar, pienso, pero no lo escribo. Los malos momentos hacen parte de la vida, no creo que deban quemarse así de fácil. ¿Por qué se lo estás poniendo tan difícil? No te das cuenta de que te está dando un consejo para tu propio bien, acaso ¿te gusta como estás? Claro que no, pero uno no puede borrar el pasado porque le hace daño, es parte de tu existencia, de la información que adquieres y sirve para desarrollar mecanismos de defensa. Si los borraras así como se borra un archivo de un computador no tendrías como ganar experiencia y todo lo que has vivido en tu vida se volvería vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si los quiera quemar, le escribo // ¿Por qué me haces esto? // Yo no te estoy haciendo nada // esto me deja muy mal // que puedo hacer, estoy siendo sincero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkmlMC_o4I/AAAAAAAAAWc/jO3AJfKCqEU/s1600-h/P1010113.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114161272186708866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkmlMC_o4I/AAAAAAAAAWc/jO3AJfKCqEU/s400/P1010113.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En ese momento parquea enfrente un hombre alto, flaco y narizón que se baja de un Volkwagen Passat destartalado. Es el tipo que intentó alquilarnos un cuarto en su posada hace un mes; a Tatiana no le gustó porque quedaba muy lejos de la playa. Me saluda. Deja algunas cosas en un local contiguo y camina de forma desgarbada hacia su carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Oye, ¿estás esperando un bus? – me grita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, voy a Garopaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo voy para allá, si quieres te doy una ´carona´.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento a Tatiana. ¿Me vas a dejar aquí así? // Me toca, tengo que irme // no me dejes así // esta tarde me conecto de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierro el computador lo meto en la maleta y entro al carro. El olor a humedad es brutal, el óxido se ha ido comiendo hasta los bordes de las ventanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te ha ido con la posada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me da para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y el almacén?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En realidad no da ganancia, pero tampoco pérdida. Hay que esperar un poco o si no lo cerramos. Lo bueno es que el dueño es amigo nuestro y el alquiler es barato. Mi esposa tiene algo que hacer ¿entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvknDsC_o5I/AAAAAAAAAWk/_S7YFGyQu98/s1600-h/P1010128.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114161796172718994" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvknDsC_o5I/AAAAAAAAAWk/_S7YFGyQu98/s400/P1010128.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Dejamos atrás la carretera destapada y entramos a una asfaltada en la que es posible ver algunas casas de concreto a lado y lado, que parecen haber sido construidas por algún maestro de obra. Luego de un par de kilómetros es posible ver extendidos pastizales, uno después de otro, en los que se aprecian cientos de vacas rumiando, hasta que pasamos en frente de una fábrica de altas paredes blancas, en la que hay un enorme letrero en el que está escrito: Mormaii.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estos la tienen toda. Hacen tablas e implementos de surf que se venden en todo Brasil y afuera en el mundo. Hace años, no tanto, eran tan solo una empresa familiar que hacía tablas rústicas. Mira lo que tienen ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos vuelven a la carretera con resignación. Tiene una gran manzana de Adan que lucha el predominio con su nariz. Su rostro es huesudo así como lo son sus nudillos prominentes y largos dedos que agarran el desgastado timón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parquea en la calle principal de Garopaba, frente a una ferretería en la que hay algunas personas. – Hasta aquí llego – dice – debo comprar algunas cosas para seguir en el proceso de terminar la posada. Toma, te regalo este libro de crónicas que un amigo mío escribió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvknbsC_o6I/AAAAAAAAAWs/DETEef5hNJI/s1600-h/P1010151.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114162208489579426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvknbsC_o6I/AAAAAAAAAWs/DETEef5hNJI/s400/P1010151.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me despido y camino hacia la playa por donde termina la calle. Hay varios almacenes coloridos de diversas marcas que abren sus puertas a los pocos turistas que pasean las calles. Llego a la playa que se extiende bordeada por casas, hasta una punta que se ve del otro lado de la bahía. Un letrero rojo en letras blancas dice: “Cão na praia, não! É lei. Denuncie: 3354.0500. Multa de R$ 150.oo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tipo hace ´kitesurf’ en el mar, halado por una cometa de nylon elevada a unos 20 metros de altura, que lo lleva de un lado a otro saltando olas con su tabla, al punto de quedar suspendido por algunos segundos antes de volver a caer al agua. Bordeo la arena viendo unas montañas lejanas que cierran la bahía de cara al océano. Un yate y algunos barcos pesqueros de bajo calado anclan frente a unas casas de tejas de barro que parecen robarle espacio al mar. Balsas coloridas de pescadores con diversos nombres: “Champagne”, “Cassimile”, “Anjo Guerreiro” yacen en la arena esperando su nuevo turno de aventurarse sobre las olas. Una garza solitaria busca conchas cerca a la salida de un dique. Camino la playa hasta llegar al punto donde las casas me desvían y tomo la calle llegando hasta la ensenada de las canoas en la que una pequeña iglesia blanca se levanta sobre una loma. Del otro lado unos pescadores desenredan una atarraya mientras otro empuja una balsa playa arriba. Escalo los peldaños hasta la iglesia cuyo interior es pequeño. Tiene algunas decoraciones religiosas en madera pero es muy sencilla. Del otro lado, pasando por una estrecha puerta hay un pequeño cuarto a modo de museo, donde se exhiben algunos recortes de periódicos en la pared. Me acerco y veo una vieja foto en blanco y negro de una ballena arponeada en la playa, otras en las que aparecen miles y miles de pescados plateados atrapados en redes gigantescas, algunos hombres sacando pecho al lado de un tiburón blanco que cuelga del mástil de un barco pesquero, y una de algunas otras personas influyentes que lucen traje y sombrero, sonriendo sobre el fondo de un grupo de ballenas arponeadas, cuya sangre tiñe el alrededor. Salgo y camino por una calle de casas lujosas, subiendo por una pendiente que me deja ver la totalidad de la playa extendida sobre la población. Al fondo el ´kitesurfer´ se aprecia como una mancha que el color verde fosforescente de su cometa resalta. Pinos y otros árboles bordean la calle adoquinada que conduce a ´Praia da Vigia´ que se ve a lo lejos rodeada de grandes y elegantes casas que se asoman sobre la ladera. Camino hasta allá, topándome con un carro de policía que se viene contra mí con la intensión de arroyarme. Algunos bañistas de clase alta disfrutan del día tendidos en la playa sin ninguna otra preocupación. Parejas en su mayoría, algunas mujeres y una sola familia, cuya pequeña hija salta de un lado para otro, habitan el estrecho reducto exclusivo. Me siento en la arena y tomo algunas fotos. Sobre una loma cercana se aprecia una mansión vistosa de color ocre amarillo y café que acapara las miradas. Del otro lado, una gran casa de color blanco y diseño innovador, se erige como reina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rvkn18C_o7I/AAAAAAAAAW0/1IgCWFSnxS0/s1600-h/P1010176.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114162659461145522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rvkn18C_o7I/AAAAAAAAAW0/1IgCWFSnxS0/s400/P1010176.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Camino de vuelta hasta el centro de Garopaba bajo los intensos rayos del sol, llegando hasta una plaza en donde pasa el bus a ´Praia do Rosa´. Lo espero durante 45 minutos leyendo el libro de crónicas que me regalaron, hasta que llega y me monto al lado de un hombre con un gallo entre una caja. Puedo ver su cresta roja moverse de un lado a otro por el borde de los pliegos de cartón. El bus da una vuelta antes de salir a la carretera, recorrer algunos kilómetros y entrar en cada poblado a recoger y dejar pasajeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora llego a ´Praia do Rosa´, me bajo y camino hacia el local en donde saludo a Flavia y me conecto a Internet de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No sientas esas cosas” me escribe Tatiana // estoy intentando no hacerlo // Quémalas, es en serio, no tienes por qué quedarte con lo peor de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkoRMC_o8I/AAAAAAAAAW8/QiktjR072mQ/s1600-h/P1010130.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114163127612580802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkoRMC_o8I/AAAAAAAAAW8/QiktjR072mQ/s400/P1010130.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La noche se adentra mientras escribo algunos mensajes a otras personas. Luis Evelio me responde diciendo que el asado queda para el sábado y me pide que le envíe la hora en la que llego para irme a buscar en la Terminal. Continúo chateando con Tatiana al tiempo en que un nudo grande crece en mi garganta. Deberías estar escribiendo; andas muy atrasado en las crónicas. ¡Bahhh! Cállate. Estás perdiendo tiempo. ¡No me jodas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero discutir esto por Chat – le escribo // No hay otra forma // Si, pero a mi esto del Chat no me gusta, siempre termino molesto contigo // Qué triste. // Si.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera el viento sopla una vez más. Las ramas de los árboles se mueven de un lado a otro pero no parece ser una señal de tormenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Van a ser las ocho – me dice Flavia desde la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tengo que ir // Otra vez me vas a dejar así // Sí, no puedo hacer nada, aquí ya me están echando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkooMC_o9I/AAAAAAAAAXE/O4PCtFoyHGY/s1600-h/P1010191.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114163522749572050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkooMC_o9I/AAAAAAAAAXE/O4PCtFoyHGY/s400/P1010191.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me desconecto, salgo y camino por la vía principal. ¡Maldita sea! Por qué no puedo tener algún momento de tranquilidad. Llego al hostal y me pido un ´prato feito´. El argentino de pelo largo está comiendo con la pareja de argentinos del otro lado. Otra pareja de extranjeros habla susurrando. Como y vuelvo a la casa bajo un cielo despejado que se aprecia en tercera dimensión mostrando la galaxia de Milky Way. Estrellas cercanas y lejanas titilan cubriendo el hemisferio entero. Veo a Orión y la constelación de Sagitario. Me detengo un rato impactado por la imagen. Sigo adelante al tiempo en que me vuelve a la cabeza lo que un amigo que vive por fuera me dijo: - Colombia ya no es mi casa. Allá viven mis papás y algunos amigos que adoro, pero ya no es mi casa. Llega un punto en que la casa de tus papás o el país en el que naciste ya no es tu casa. Es un sentimiento extraño pero pienso en ello con frecuencia; mi casa es mi esposa. No importa en dónde estemos. Debe ser producto del sentimiento de familiaridad que ella me brinda. Tu eres mi casa, le he dicho muchas veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la cabaña y cierro la puerta. ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh! ¡Puta vida! ¡Nadie me diga nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com y www.brasilendosruedas.blogspot.com Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkpE8C_o-I/AAAAAAAAAXM/VxQxD7cnUGA/s1600-h/P1010134.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114164016670811106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvkpE8C_o-I/AAAAAAAAAXM/VxQxD7cnUGA/s400/P1010134.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6209380012546989481?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6209380012546989481/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6209380012546989481' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6209380012546989481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6209380012546989481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/09/garopaba-crnica-xxxi-por-eduardo.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RvklLcC_o2I/AAAAAAAAAWM/SSIQRnbMP9A/s72-c/P1010165.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-8739033253666197434</id><published>2007-09-17T11:08:00.000-07:00</published><updated>2007-09-17T11:14:07.237-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Ru7De5ayYMI/AAAAAAAAAV8/DQLIonZPoSk/s1600-h/P1010233.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111237562688757954" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Ru7De5ayYMI/AAAAAAAAAV8/DQLIonZPoSk/s400/P1010233.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Tormenta en Praia do Rosa - Crónica XXX - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento golpea el vidrio una y otra vez produciendo un sonido prolongado, una especie de lamento fatídico que resuena contra las paredes del local. Aún no es de noche pero los nubarrones extendidos bajo el cielo parecen haber terminado adelantando el ocaso. Un frío inusitado se cuela por mi piel incrustándose en mis músculos. Soy la única persona en aquel sitio, a excepción de una señora que compra un paquete de cigarrillos que la tendera saca de una vitrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto pasa cuando una columna de viento que viene del sur se encuentra con una cálida que bajaba del norte. Es mejor que se apure si no quiere mojarse – oigo que le dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus palabras aparecen en la pantalla como emisarias justicieras que me indican que aún está molesta conmigo. “Ese cuento de la brasilera en el hostal de Buenos Aires me tiene enferma” leo al tiempo en que la mujer abre la puerta para salir y algunos papeles se vuelan del mostrador con la ráfaga. Le escribo que yo también me siento igual hacia ella, que lo he recordado todo. ¿Por qué le escribes eso? Porque es lo que siento, debo dejarlo salir. Sabes que la puede destruir. Lo sé, pero debo hacerlo. ´Tatiana is typing a message´ leo en el borde interior del rectángulo antes de que aparezca la siguiente frase: ¿Por qué me haces esto? // Porque es lo que siento // ¿Qué sientes? // Que tu me hiciste mucho daño // No quiero que sientas eso // No puedo evitarlo // ¿Tienes un teléfono al que te pueda llamar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino hasta la tendera y le pregunto si puedo recibir una llamada. Me dice que sí pero que no me demore. Me da el número; lo envío por el Chat. Una tormenta se desata afuera donde las ramas de los árboles se mecen con violencia de un lado a otro. Las gotas caen sobre el pavimento con rabia partiéndose en mil pedazos. El teléfono timbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Alo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hola. ¿Cómo vas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me has hecho mucha falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué andas pensando esas cosas tan feas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, las cargo conmigo a donde voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Porqué no las metes en una bolsa y les prendes candela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre abre la puerta y la entrada se salpica por completo. Sacude su cuerpo empapado y quita el pelo de su cara. Saluda a la tendera con un beso y camina hacia mi, poniendo unas cajas mojadas sobre el escritorio. Me mira con desagrado y dice: ¡Flavia! En cualquier momento nos puede entrar una llamada - ella me mira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo te adoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y yo a ti, sólo que todo lo que pasó me hizo mucho daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sé, pero déjalo ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al computador en donde reviso mi correo. Tengo un mensaje de Luis Evelio García que me dice que unas amigas colombianas de él van a llegar el sábado y que le gustaría saber si yo voy a estar en Florianópolis para esa fecha, pues quiere organizar un “asado colombiano”. Le respondo diciendo que no estoy seguro que esté allá pues quiero aprovechar mi estadía en ´Praia do Rosa´ para escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flavia me dice que está a punto de cerrar cuando el reloj se acerca a las ocho de la noche. Me despido de Tatiana en el Chat: Me encantó hablar contigo // a mi también, ya me siento más tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo a la calle. Un olor a vegetación mojada y humedad invade el ambiente. No llueve pero el hemisferio esta cubierto de nubes que la luna delata. Camino hacia el hostal en donde me como un ´prato feito´ por 6 reales y vuelvo en la oscuridad de la noche por la carretera destapada, en la que me topo a un búho de plumas cafés sobre el poste de un alambrado. Sus grandes ojos amarillos circundan sus pupilas como anillos dorados, captando cada uno de mis movimientos con un milimétrico sentido que lo induce a alzar el vuelo cuando estoy cerca. Llego a la cabaña y cierro la puerta tras de mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, por lo menos ya te sientes más tranquilo. ¿Estás loco? Ahora estoy peor. Pero si hablar con ella alivió tu espíritu. O empeoró el mal; no te das cuenta de que sigo perdido en este laberinto sin encontrar la salida. El laberinto está en tu cabeza, tu mismo te lo inventaste. Lo que es aún peor; los peores demonios del hombre están adentro de ellos mismos, actúan como enemigos invisibles que te pueden llevar a la muerte. Estás filosofando de nuevo. ¿Qué quieres que haga? Sabes que vivo una incertidumbre que me atormenta un instante tras otro, que aquellos dos dragones habitan en mí y que la muerte de uno de ellos también es la muerte de algo propio. ¿Sabes lo que es perder con la cara y perder con el sello? Eso no es nada nuevo, cualquier decisión es así, ganas algunas cosas y pierdes otras, es la vida de todo el mundo. Sí, con la diferencia de que aquí pierdo a la mujer que amo o la vida de artista con la que tanto he soñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo un vaso de agua y me cepillo los dientes. Apago la luz y entro en la caliente cama que el ventilador no refresca. Su ruido asfixia el silencio de la noche. Doy vueltas hacia un lado y hacia el otro en medio de una oscuridad que lo consume todo. Mi cuerpo suda. Su voz me viene como un eco que retumba en mi cabeza. Su dulzura me martilla recordando lo que pierdo. Quiero darle cabezazos a la pared, terminar con esta agonía que me agobia y exprime la energía que me habita. Al cabo del tiempo sucumbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eres un pusilánime. ¿Vas a dejar que otros tomen las decisiones por ti? Si fueras un hombre fuerte estarías en otro lado, habrías echo dinero, lo tendrías todo. ¡Déjame en paz! ¡Maldito seas! Esa siempre es la salida fácil, alejarse del problema para no tener la responsabilidad de la decisión. ¿Vas a dejar que te roben tus sueños? ¿Qué degraden tu sacrificio, los años que le has invertido a esto? La quiero. Hablas como un mariquita; de cuando acá te has vuelto un blandengue, un sentimentaloide que se deja moldear por las circunstancias. Soy artista, cargo una terrible esclavitud. Sí, pero ya no es tiempo de volver, quemaste las naves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le hagas caso, sólo te dice eso porque sabe que perdió territorio, que lo que te plantea es insensato y que la lógica empieza a primar: volver al lado de la mujer amada y llevar una vida normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dragones de mierda! ¡Déjenme en paz! ¡Malditos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Ru7D0ZayYNI/AAAAAAAAAWE/awpvsgJr1Mw/s1600-h/P1010243.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5111237932055945426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Ru7D0ZayYNI/AAAAAAAAAWE/awpvsgJr1Mw/s400/P1010243.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-8739033253666197434?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/8739033253666197434/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=8739033253666197434' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/8739033253666197434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/8739033253666197434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/09/tormenta-en-praia-do-rosa-crnica-xxx.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Ru7De5ayYMI/AAAAAAAAAV8/DQLIonZPoSk/s72-c/P1010233.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-1497487480956416146</id><published>2007-09-11T08:38:00.000-07:00</published><updated>2007-09-11T08:41:12.953-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rua23GEu_tI/AAAAAAAAAVs/Lxdq_J2wx0M/s1600-h/P1010213.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108971884937936594" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rua23GEu_tI/AAAAAAAAAVs/Lxdq_J2wx0M/s400/P1010213.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Almuerzo en Conceição - Crónica XXIX - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua crispaba ante los rayos que caían perpendiculares. Tenía hambre, aunque la vista de aquel hermoso y apacible lugar, lleno de bañistas en la orilla, kayaks, tablas de ´windsurf´ y bicicletas marinas de grandes y coloridas ruedas de plástico girando, lograba pasmarla. Estabas tensa, mirabas el entorno sin mucho interés pensando en alguna cosa. Yo creía que seguías molesta porque me había demorado tomando algunas fotos del arenal en el mirador, pero no era eso lo que te preocupaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscábamos un sitio en el cual comer; en días anteriores habíamos almorzando ahí mismo en un restaurante de barra libre de mariscos por solo 15 reales, pero esta vez queríamos cambiar y procurábamos, sin lograrlo, una nueva alternativa que satisficiera nuestros gustos de acuerdo a nuestros bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo que pagar cuatro millones de pesos – dijiste luego de bajarnos del carro – el plazo se vence hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tu papá no te los presta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Préstame tu celular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hice. Marcó unos números y al cabo de un momento la vi esperando con la mirada perdida sobre el panorama turquesa de la laguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No te contesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llamé a un ´call center´, voy a ver si puedo hacer una transferencia desde acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y te tienen esperando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, una computadora contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permanecí callado, aunque la idea de llamar al ´call center´ de un banco en Colombia desde un celular con ´Roaming International´ de tarifa millonaria no me gustaba. Entramos a un restaurante de pastas que se veía bien, las mesas tenían mantel, los asientos eran cómodos y la pared sostenía algunos cuadros de un paraje mediterráneo, pero cuando vimos la carta salimos del lugar. Entramos a otro mientras hablabas con algún funcionario del banco que finalmente había contestado. Nos sentamos al tiempo en que explicabas la situación e intentabas convencer a la persona de que podías demostrar que en efecto eras tu quien hablaba. Intenté no mirarte, el mesero no traía la carta y en ese instante empecé a contar cada minuto que pasaba mientras dictabas de un papel algunos números por el teléfono y luego continuabas hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No nos vas a traer la carta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pensé que estaban ocupados – respondió él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trajo y me di cuenta de que los precios eran peores que los del restaurante pasado. Te hice señas, nos levantamos y salimos de nuevo. No sabía bien a donde ir, no querías volver al restaurante de mariscos pero cualquier otra opción era inmanejable. Cruzamos la calle y caminamos hacia el carro, el maravilloso panorama de bañistas, kayaks y demás deportes acuáticos contrastando con el paisaje ahora lucía distinto. Intentaba comerme las manos para no decir nada, podían haber pasado unos quince minutos desde que habías marcado. Llegamos al carro y no tuve otra opción que seguir viendo el paisaje que ahora se planteaba como algo obligatorio; me tuviste ahí unos cinco o diez minutos más, lo recuerdo bien, unos jóvenes saltaban desde una plataforma ensayando clavados, hasta que finalmente colgaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En cinco minutos me van a llamar para confirmar que estoy en Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ese momento ya no podía disimularlo, el minuto de la llamada entrante costaba el doble y el sólo hecho de pensar en ello quemaba la pared de mi estómago. Tomé mi celular, lo puse en el bolsillo de la mochila y me monté al carro sin decir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué! ¿Me vas a hacer el reclamo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi papá es quien tiene que pagarlo en Colombia, no yo. Si fuera yo no me importaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres un miserable, eres un miserable… un miserable, un miserable; eres un miserable, me dejas morir por cien pesos. Miserable, qué miserable… - mirabas por la ventana repitiendo aquella palabra que salía de tu boca para herirme una y otra vez como una daga que se clavaba en el centro de mi entraña. No respondí nada, aunque el dolor de oírte repetir eso mataba algo de mí por dentro, porque si bien podía resistir tus actitudes cuando me dejabas tirado en la playa al tomar muchas fotos o comentabas lo aburrido que me había vuelto, lo que salía de tu boca laceraba lo más íntimo de mi esencia convirtiéndome en una cucaracha. Supongo que ese es el precio que tengo que pagar por ser escritor. Mis papás lo cuestionaron cuando tomé la decisión de dejar el derecho: - ¿De qué vas a vivir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo también que la línea de acontecimientos es un resultado de los eventos del pasado, pero que me lo dijeras de esa manera, con aquel tono lacerante que usabas como si tú también estuvieras viviendo una pesadilla al estar ahí en esa isla paradisíaca conmigo, aparte de convertirnos a los dos en mártires, planteaba una división insuperable en nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mucho miserable. ¡Increíble! Me deja morir por cien pesos – continuó diciendo cuando nos bajamos del carro en ´Praia Mole´ y caminó por un callejón desconocido. Había mucha gente; el lugar era muy lindo aunque eso no importaba. Cerré con rapidez y no tuve otra opción que seguirla hasta un local de llamadas internacionales del que hizo una por otros veinte minutos. No me atreví a decirle que en efecto había una llamada perdida en mi celular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salió siguió caminando por ahí hasta que llegó a un almacén de vestidos de baño en el que compró dos. No hablábamos. Sólo la seguía aunque para ese momento tenía claro que era la última vez que me ponía en una situación parecida. Manejé en la desolación absoluta, bordeando el océano hasta ´Santino´. Cuando llegamos ya era de noche. No habíamos comido nada en todo el día pero no tenía hambre. Una vez más nos acostamos sin decirnos nada, ella se fue a su lado y yo al mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levanto la cara de las manos, me paro y salgo de la cabaña. Aún hay luz aunque la tarde está muriendo. Camino por la carretera de tierra hasta la calle principal de Praia do Rosa llegando a un local de Internet en el que me conecto y entro a mi correo. Al poco tiempo me encuentra y recibo un mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿En dónde estás? Me tienes abandonada” – escribe // Ando en Praia do Rosa // ¡¿Qué haces allá?! – pregunta impactada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rua272Eu_uI/AAAAAAAAAV0/q4vH5_CBAwY/s1600-h/P1010217.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5108971966542315234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rua272Eu_uI/AAAAAAAAAV0/q4vH5_CBAwY/s400/P1010217.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-1497487480956416146?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/1497487480956416146/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=1497487480956416146' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/1497487480956416146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/1497487480956416146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/09/almuerzo-en-conceio-crnica-xxix-por.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rua23GEu_tI/AAAAAAAAAVs/Lxdq_J2wx0M/s72-c/P1010213.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-147011023016195918</id><published>2007-08-28T15:22:00.000-07:00</published><updated>2007-08-28T15:34:43.532-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSi3mEu_sI/AAAAAAAAAVk/iPNkt4Q_dB8/s1600-h/P1010085.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103883353714523842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSi3mEu_sI/AAAAAAAAAVk/iPNkt4Q_dB8/s400/P1010085.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Desde la montaña - Cronica XXVIII - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría ser…: majestuoso, auque admito que es una palabra pretenciosa. Hacia el norte, formando un semicírculo perfecto, se ve Praia do Rosa y las cientos de olas que revientan en su orilla como finas manchas blancas que aparecen y desaparecen. Tras ella se levanta una montaña de pastos verdes, con múltiples cabañas que se asoman en su ladera. Más allá, por donde la punta de la sierra se rinde ante las azules aguas del mar, se vislumbran dos picos, uno más alto que el otro, que mueren sobre un horizonte grisáceo formando, al igual que ´Praia do Rosa´, otra bahía más pequeña que lleva el nombre de ´Praia Vermelha´. Aún más allá, por detrás de los dos picos que tapan la visual, deben estar las playas de ´Ouvidor´ y luego las de ´Barra´ y ´Ferrugem´, conectadas ambas por varios kilómetros de arena, hasta llegar cerca a la ´Lagoa Encantada´. Algunos kilómetros más hacia el norte, separada por otra larga montaña, se halla la de ´Silveira´ y luego la de Garopaba. Hacia el sur, serpenteando como una gran culebra de arena, se extienden las playas de ´Luz´ y la de ´Ibiraquera´, cortada por un canal que da contra el ´Saco da Lagoa´, la ´Lagoa de Baixo´, la ´Lagoa do Meio´ y la ´Lagoa de Cima´, hasta llegar a un enorme arenal que se adentra en la montaña. Más allá, por donde aquella otra punta de la sierra reposa como un lagarto inmóvil, se ve el puerto de Imbituba a unos 10 kilómetros de distancia y, aún más allá, hay tres montañas altas que se dibujan silenciosas debajo de una solitaria y rasante nube. Detrás de ellas, varios kilómetros hacia el sur, debe estar la ciudad de ´Tubarão´. Al frente, en el mar, apacible y cercana, yace la ´Ilha do Batuta´.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtShDWEu_mI/AAAAAAAAAU0/o2wJjyS9xDU/s1600-h/P1010078.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103881356554731106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtShDWEu_mI/AAAAAAAAAU0/o2wJjyS9xDU/s400/P1010078.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bajo la cabeza sobre mis manos de nuevo. Sabes que podría llegar una serpiente y morderte en cualquier momento. Aquí abunda la coral, la cascabel y la Jararaca. Las culebras no te atacan a menos de que las provoques o te las encuentres de improviso. ¿Vas a quedarte aquí toda la tarde, sentado en esta roca lamentándote? ¿Qué quieres que haga? no te das cuenta de que llevo el alma rota. Sí, pero eso no te impide moverte; deberíamos terminar la caminata antes de que anochezca. Podría pasar la noche aquí, me da igual. ¿Tan desolado estás? no es un chiste lo de las víboras. Ya lo sé. ¿Entonces; qué esperas? No tengo energía, los recuerdos terminaron derribándome. Estás hablando como una nena. Sí, porque tú no quieres darte cuenta del dolor. El dolor es de todos, no sólo tuyo, si lo sigues alimentando va a crecer cada vez más. Pero es que no puedo dejar de pensar en lo que pasó, este nudo en la garganta no es gratuito. Deja de pensar en ello. No puedo, es aquella palabra que me dijo, no para de retumbar en mi cabeza; me ha hecho replantearme la vida entera. Estaba exaltada, no entendía lo que hacía. Si pero ella sabía que algo así me destruiría, tu sabes que hasta el hombre más fuerte puede ser destruido por la persona a la que ama. Pero si a ti nunca te ha importado lo que la gente piense de ti. No me importa lo que los demás piensen de mi pero sí lo que piensen mis papás, mi novia o mis mejores amigos. Exageras. No exagero, estoy herido de muerte, podría coger impulso y botarme ya mismo de este risco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto y camino de nuevo, no puedo dejar de pensar en ello, en aquella palabra; es esa palabra lo que me atormenta tanto. Cruzo un pastizal en el que hay otras vacas pastando y sigo el camino que me lleva a lo largo de unos matorrales hasta la boca de una pendiente por donde comienza el descenso. Es esa palabra ¡Dios! Una sola palabra; una sola palabra puede destruirte como un cuchillo asesino. De nada sirvió mi monólogo nocturno, lo recuerdo bien, eran las tres de la mañana, nos habíamos acostado hacia las once pero de madruga ninguno de los dos podía dormir. Tu estabas de tu lado y yo del mío, no nos tocábamos. Me acerqué a ti y te invité a que te voltearas y recostaras tu cabeza sobre mi hombro. Así lo hiciste, los dos disfrutábamos demasiado dormir de esa manera como para que la noche pasara de largo sin que lo hiciéramos, sobre todo cuando nos quedaban un par de días en Florianópolis y luego otros contados en Praia do Rosa. – Nuestro tiempo es muy escaso – te dije. No respondiste nada pero yo pude sentir que tu respiración cambiaba. Los dos entendíamos lo que ello significaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtShQGEu_nI/AAAAAAAAAU8/7LEhlL4R1JI/s1600-h/P1010081.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103881575598063218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtShQGEu_nI/AAAAAAAAAU8/7LEhlL4R1JI/s400/P1010081.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Llego hasta la base de la montaña y bajo por un camino de arena que me lleva hasta el borde de la playa en donde hay unos carros parqueados, incluyendo una camioneta anaranjada de la que sale la melodía de una canción de samba. Veo algunas parejas y un grupo de amigos que se ríen con algún chiste que uno de ellos cuenta. Sigo de largo y camino hasta la punta pensando en que te acogía de nuevo sin importar lo que me hubieras dicho, porque sabía que cada segundo que pasaba expiraba y era un segundo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé por qué no podemos entendernos. La verdad no lo sé, he intentado liderar este viaje de la mejor manera posible, antes te encantaba como hacía las cosas, ahora no te gusta ni la manera en que meto el ´clutch´ del carro -. Te lo dije acompañado de llanto, mis lagrimas mojaban mi rostro en medio de la oscuridad, las olas reventaban en la playa junto a nuestra casa, el reloj seguía corriendo y tu sólo escuchabas, no decías nada – te lo digo en serio, tenemos que aprovechar estos últimos días juntos, yo no me quiero alejar de ti pero estás logrando distanciarme; cada comentario que haces está cargado de rabia. ¿Por qué no nos aprovechamos ahora que podemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te apreté contra mi pecho pero sentí que en realidad le hablaba a la noche; no importaba que tu pupila brillara ante el resplandor que entraba por la ventana, porque si bien tu cuerpo buscaba mi calor yo lo sentía tenso, y el hecho de que te estuviera hablando de ello en ese tono de lamento profundo a aquella hora, significaba un desquite, por supuesto que a ti también te perjudicaba, pero por lo menos planteaba un equilibrio de cargas: yo te hacía daño con mi ida, tu me lo hacías con tus comentarios y actitudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSheWEu_oI/AAAAAAAAAVE/k9PiD_jNQ9s/s1600-h/P1010091.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103881820411199106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSheWEu_oI/AAAAAAAAAVE/k9PiD_jNQ9s/s400/P1010091.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Alcanzo la punta de ´Praia da Luz´ por donde un carro de policía se aproxima dejando sus huellas en la arena. Me devuelvo pasando al lado de unos pescadores que recogen algunas presas enredadas en sus redes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que las fuerzas del universo deben siempre estar equilibradas. El triunfo del desamor se proclamaba y claro, cómo podía oponerme a él si yo mismo era quien lo había inducido con mi maldita idea de irme. ¿Cómo renegar ante la situación si era yo el que abandonaba y tú la abandonada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya sabes por qué me voy, te lo he repetido mi veces – y claro, callabas, no lo juzgo, porque en el fondo la rabia era la reina. ¿Cómo no odiar a quien plantea un mejor futuro para si y ni siquiera te invita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Dónde está el amor del que hablas! pensaste. No lo dijiste pero yo pude escucharlo porque en esto del amor uno sabe lo que la otra persona está sintiendo así no te lo diga. Si tuvieras tanto amor por mi me incluirías en tus planes. Y claro, también te había repetido mil veces que no quería sacarte de tu ambiente, te helabas con el aire acondicionado y te hacían mucha falta tus papás así los fueras a ver pronto. ¿Qué pensar cuando estuvieras en la mitad del invierno a miles y miles de kilómetros de tu familia? El amor lo puede todo me pudiste haber dicho y sí, eso es cierto, pero es tan cierto como que uno no debe sacrificar a una persona. ¿Qué hubieras hecho al cabo del tiempo en aquel lugar extraño de lengua inteligible en el que ni siquiera podrías trabajar? El frío y la lejanía se superan, claro, no es eso, hay razones fundamentales y aquí todo se junta como un rompecabezas de esos en los que la figura sólo se ve hasta que se pone la ultima de las piezas. Es, esa palabra, esa palabra que me repetiste en la ´Lagoa da Conseição´ y luego dentro del carro, esa palabra que salía de tu boca mientras yo quería morirme al saber que tu pensabas eso de mi, esa palabra que me rajaba la piel para penetrar hasta mi alma y anidar en ella como un parásito maligno que se te mete y luego es imposible de eliminar. Esa palabra, es esa palabra la que confirma tantas cosas y en especial la de elegir un camino solitario, ya que si bien me sacrifiqué por mi terca intensión de ser artista, no hundiría en este barco a nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSiAmEu_qI/AAAAAAAAAVU/hr9IePgVzck/s1600-h/P1010096.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103882408821718690" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSiAmEu_qI/AAAAAAAAAVU/hr9IePgVzck/s400/P1010096.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me acerco de nuevo a los carros sobre la arena, al tiempo en que veo a una hermosa mujer de pelo negro y cuerpo dorado, salir del mar y caminar hacia uno de ellos moviendo sus estructurales nalgas separadas por un hilo dental de color azul. La miro de reojo una vez más, ahora en compañía de un hombre panzón de pantaloneta roja, antes de tomar el camino de arena y ascender por la montaña sintiendo como el dolor de la hernia se prolonga por mi pierna. ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! Si pudiera tan sólo amarla. Sigo adelante hasta un punto en el que un toro negro me cierra el paso. ¡Diablos! Me mira con un gesto amenazante inclinando la cabeza al tiempo en que me acerco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo hagas, en cualquier momento te salta encima. Si pero no tengo por dónde más pasar. Espera un poco. A mi cabeza llega la imagen de un periódico: “Colombiano muerto por un toro de un cachazo al corazón”. Esa sería muy larga, mejor esta: “Escritor encuentra la muerte en Praia do Rosa”, también está muy larga. “Excursionista muerto por un toro”. ¿Excursionista? Me siento como Don Quijote en alguno de sus capítulos, con la excepción de que estoy consciente del ridículo. Intento pasar de lado pero el toro me cierra el paso aún con más empeño. ¿Dónde demonios estaba antes? Estudio el terreno y termino pasando por medio de unos arbustos que me rayan los brazos y en los que sí podría haber una víbora esperándome. Llego hasta la roca en la que estaba sentado y sigo de largo descendiendo por la pendiente que me lleva hasta el borde de la carretera y de ahí vuelvo al restaurante en el que hay un gran letrero en madera que indica que esta es una zona de protección para la ballena franca. La tarde cae mientras camino hasta la cabaña cerrando tras de mi la puerta. Me siento en uno de los bancos y llevo mi cara sobre las manos. Es esa palabra, esa palabra… ¡Mucho idiota! Tú jamás debiste hacerle ese reclamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSiL2Eu_rI/AAAAAAAAAVc/uhIZrxa1h-g/s1600-h/P1010071.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5103882602095247026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSiL2Eu_rI/AAAAAAAAAVc/uhIZrxa1h-g/s400/P1010071.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-147011023016195918?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/147011023016195918/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=147011023016195918' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/147011023016195918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/147011023016195918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/08/desde-la-montaa-cronica-xxviii-por.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RtSi3mEu_sI/AAAAAAAAAVk/iPNkt4Q_dB8/s72-c/P1010085.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5119921660810967715</id><published>2007-08-16T05:35:00.000-07:00</published><updated>2007-08-16T05:42:09.320-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RsRFtmEu_kI/AAAAAAAAAUk/evJPgwbXxIA/s1600-h/P1010068.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5099277327707078210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RsRFtmEu_kI/AAAAAAAAAUk/evJPgwbXxIA/s400/P1010068.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Praia do Rosa (V) - Crónica XXVII&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Vino anoche! En medio de mis sueños me susurró al oído: Eres débil y eso te hace vulnerable. ¿No te has dado cuenta de que lo tienes todo servido? Una mujer esplendorosa, el cariño de una familia, educación, salud y la juventud que aún anida en ti. Si quisieras dejarías esto atrás para volver con ella, dejarte seducir por una vida apacible de logros más pequeños pero más reales. Antes de voltear de lado, respondí: Dices eso porque no eres tú quien siente la carga de los sueños. Hablas como un hombre, me dijo el otro dragón. Quise abrir los ojos y decirles a ambos que no irrumpieran en la mitad de la noche, pero fue imposible, permanecí inerte bajo el viento leve del ventilador de techo cuyas aspas apenas sirven para mover un poco el aire del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brillo del sol se cuela por entre las ranuras de la ventana como siempre. Permanezco tendido un rato. Me levanto, la abro y vuelvo a la cama. Un olor a vegetación fresca invade el espacio. Por entre la ventana veo matas verdes llenas de flores violetas y moradas que escalan la ladera. ¿Qué voy a hacer? Quisiera tener tranquilidad de mente y espíritu, no pensar más en ello, dejar que las olas siguieran reventando en la playa y mirar su ondulación como un fenómeno magnífico de la naturaleza. Entiendo que el dolor aprisiona y no suelta. Entiendo también que te pone una mordaza y que surte una especie de intoxicación que te pasma, como el veneno de una culebra que se difumina por tu cuerpo destruyéndolo hasta la muerte. ¡Bahhhh! Tanta pensadera te ha vuelto poeta. Me levantó y voy a la ducha, me lavo los dientes, desayuno con yogurt de ‘morango’ y un sándwich de jamón y queso. Enciendo el computador y empiezo a trabajar en el cuento de los ‘Macacos Voladores’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana se va de largo. Almuerzo con otro sándwich y un poco más de yogurt de ‘morango’. Vuelvo al computador hasta que un hastío de teclas, ideas y palabras me hace huir de manera inmediata. Tomo el camino de arena que cruza la ‘Fazenda Verde’ hasta descender en la playa. La tarde está soleada pero la brisa levanta la arena. Camino hasta un restaurante en el ala sur y me pido un ‘Açai na tigela’. Aquí también estuve con ella, una tarde en la que había un grupo tocando en vivo, las personas tomaban cerveza y el sol se ponía detrás de la montaña formando en el horizonte un tono turquesa que se apoderó del escenario. De un momento a otro apareció una turma gigantesca de argentinos y una vez que el grupo terminó de tocar pusieron tecno y la rumba electrónica se tomó el lugar entre los saltos y bailes de las personas que esa tarde de verano, perdían sus ojos en el profundo color del horizonte que luego se llenó de estrellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el fondo oceánico aparece la figura lejana de un crucero. Los tibios rayos del sol acarician mi piel mientras degustó la fruta exótica del Amazonas que se sirve como una delicada pasta helada de color vinotinto, acompañada con trozos de banano y granola. Del otro lado del entablado hay una pareja comiendo y más cerca una familia completa que aparenta ser la dueña del lugar, pues todos, incluida la abuela y los pequeños nietos, le dan órdenes a un desgarbado mesero argentino que corre cada vez que piden algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierdo mis ojos en el horizonte y luego de un rato pago los 6 reales. Bajo por las escaleras de madera que desembocan en la arena y camino hacia el borde de la desértica playa en donde hay una solitaria pareja al lado de unas rocas amarillas y rojizas. Escalo una pendiente y le tomo una foto a la totalidad de la playa que se extiende frente a mi de una punta a otra, mostrando un ángulo desconocido. Continúo caminando por una carretera destapada que circunda la montaña hasta un punto en el que se convierte en la entrada de una propiedad cercada en la que se aprecia una vieja casa a medio caer y unas barcas de pescadores recostadas contra unas piedras. Tres tipos intentan meter una pesada nevera de icopor dentro del baúl de un taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Onde fica a trilha? – les pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vai la, recto – responde uno de ellos haciendo un gesto con su mano, pero lo cierto es que no sé por dónde se sube a la montaña hasta que veo bajar a un extranjero que me indica el camino a tomar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Be aware of the bull – recomienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escalo el camino de piedra con el dolor de la hernia como un enemigo endemoniado. Paso al lado de unos peñascos rodeados de un panorama azul y verde que me conmueve. Sigo adelante hasta toparme con un puñado de vacas no muy amistosas que dejo atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida en que asciendo un nudo en mi garganta se incrementa. Voy pensando en ella, en todo lo que pasó, en lo que me dijo y el desgarro que produjo en mí. Manoteo unas flores con rabia y sigo adelante. ¿Por qué lo hizo? Me lo he preguntado mil veces. Todo parece retrotraerse porque justo en los momentos cumbres - el increíble panorama se abre ante mis ojos y veo desde lo alto la cadena montañosa que se incrusta en el mar hacia el hemisferio sur, incluido el puerto de Imbituba como un dibujo de algún pintor impresionista – el sentimiento que me acompaña no es el de libertad absoluta, sino en cambio, ese horrible nudo en la garganta que me acuerda que algo anda mal y que mi vida está hecha pedazos. ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Como un fantasma vuelve el recuerdo de las Cataratas de Iguaçu, - ¿por qué lo hiciste? – la veo con el rostro fruncido ante el esplendoroso panorama de la Garganta del Diablo que vocifera un continuo tremor que enmudece al resto de la naturaleza con su belleza. El agua pasa por debajo de la pasarela verde de metal puesta ahí para acercarte a Dios un poco más, pero ¡no!, mi pecho no está inflado sino que en cambio siento el nudo en la garganta que me comprime casi hasta la asfixia - porque tu estás apartada de mi y te veo restregar la cara con tus manos mientras apoyas los brazos en la baranda, tal vez sintiendo ese mismo nudo en la garganta o algo similar que nos aleja y nos mortifica hiriéndonos de muerte -. Al otro día las vimos desde afuera, desde el lado brasilero y pudimos vislumbrar que nos veíamos ínfimos, como otros lo hacían en aquel momento, ya que las pasarelas del lado argentino están incrustadas en los saltos mismos formando un panorama esplendoroso, único en el mundo – que para ti y para mí, en ese momento constituía la mayor contradicción del universo pues nada hay peor que amar y odiar a una persona al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Deja eso atrás! ¡Cállate!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cállate tú!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me acerqué a ti pero fue imposible conciliar, me respondiste “déjame en paz”, admito que ya estaba harto de acercarme a conciliar, entonces te dejé sola y en cambio te tomé una foto, no sé si lo hice para que el momento se me quedara grabado de por vida o simplemente porque me pareció inusitado el hecho de que dentro de tanta belleza cupiera tanto dolor, ya había pasado innumerables veces – recuerdas lo de la Plaza de Orrego, sucedió en Palermo una noche antes y de nuevo, como un boomerang que me hería de muerte volvía la escena de la fiesta del año nuevo en Colón donde bailaste durante horas con esas niñas sin siquiera mirarme como lo hacías de nuevo y yo sentía que podía arrancarme la carne con las uñas. Te miré en silencio ante el espectacular panorama de fondo pensando que yo mismo debía ser una bestia al despertar lo peor de ti, al martirizarte, así como tu lo hacías, frente a un fenómeno natural de ese tipo, luego de que el día había sido perfecto, nos habíamos tomado fotos, mirado con complicidad y reído a carcajadas sobre la lancha que remontaba parte del río hasta unos de los saltos que bañaban a todo mundo con su caudal poderoso en un éxtasis de emociones para grandes y chicos, aún más para nosotros, porque mi cámara era contra agua y la podíamos mojar y retratar el momento como dos adolescentes fugitivos en pleno descubrimiento del amor, pero ¡oh diablos! la cámara, así como nos unía y nos hacía reír también nos hacia llorar. Y lo acepto, estoy lleno de defectos despreciables (ya lo he dicho antes) puede que haya puesto una barrera entre la cámara y tu, - con el paso del tiempo he venido pensando que fue precisamente eso lo que te llevó a herirme el alma como sucedió algunos días después en Florianópolis, con esa palabra asesina que retumba en mi cabeza como el recuerdo del día en que parte de mi fue tirada al mar para que se la comieran los tiburones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Dale! ¡Rápido! Préstame tu cámara y te tomo una foto desde acá – dijiste parada en la escalera de metal de uno de esos fotógrafos que cobra 10 reales por retratarte frente a la Garganta del Diablo, yo te pasé la máquina, su batería estaba a punto de morir en cualquier momento y aún no teníamos fotos de la Garganta desde ese punto, sonreí pero justo en ese instante se paró un hombre enfrente arruinando la foto y luego lo hicieron otras personas a un lado y al otro, porque el punto era tan codiciado que todo mundo quería estar ahí y los seres humanos dejaban de ser personas para convertirse en un enjambre de insectos que se pisoteaban y yo seguía sonriéndole a la cámara, ya no con tanta naturalidad al pensar que los últimos instantes de la batería se estaban consumiendo sin sentido y que nos quedaríamos sin las fotos del escenario, lo cual me llevó, ya en un acto desesperado, a alejarme del punto y caminar hacia ti - tú aún manoteabas para que la gente se corriera - y decirte: - Apaga la cámara y dámela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Párate allá, estoy a punto de tomarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No! Apágala y dámela – repetí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soltaste al bajar de la escalera y preguntaste: - ¿Por qué haces esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tenemos pila – respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me refiero a eso. ¿Por qué truncas cada intento espontáneo que yo tengo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún tenemos que tomar las fotos de la Garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muérete con tus fotos - me gritaste y fuiste a frotar tus ojos con las manos envueltas – luego me di cuenta – en lágrimas que se desprendían humedeciéndolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5119921660810967715?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5119921660810967715/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5119921660810967715' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5119921660810967715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5119921660810967715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/08/praia-do-rosa-v-crnica-xxvii-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RsRFtmEu_kI/AAAAAAAAAUk/evJPgwbXxIA/s72-c/P1010068.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-7027886651578298650</id><published>2007-08-08T22:36:00.000-07:00</published><updated>2007-08-08T22:43:42.066-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RrqoWEcOdrI/AAAAAAAAAUc/TRlMqVUNkoU/s1600-h/P1010051.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5096571025425856178" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RrqoWEcOdrI/AAAAAAAAAUc/TRlMqVUNkoU/s400/P1010051.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Praia do Rosa (IV) - Crónica XXVI - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es ni una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Levántate! ¡Levántate ya! no te puedes hacer esto. No quiero, esta cama me invita a quedarme. Cambio de posición y me acomodo boca abajo. La luz que se cuela por el borde de la ventana golpea mis párpados y me cubro la cara con la sábana. Al poco tiempo el calor brutal me lleva a descubrirla. Me acomodo hacia el otro lado. ¡Levántate! ¿Vas a pasar toda la mañana así acostado sin aprovechar el tiempo? Debes escribir las crónicas, conocer los alrededores de la playa. Permanezco acostado durante unos minutos más y me levantó. Tomo una ducha y desayuno con yogurt de ‘morango’ y un sándwich de jamón y queso. Enciendo el computador y empiezo a escribir. Lo hago hasta que un nudo en la garganta me hace papar. Deja de pensar ya en ello, te estás mortificando. Releo apartes del cuento ‘Macacos Voladores’ pero el recuerdo vuelve a mi y me detengo de nuevo. Abro la puerta de la cabaña para que el aire pesado se refresque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa no era la idea, venir aquí para esto. Querías reponerte de tu hernia, tener unos días para escribir apartado del mundo sin que un teléfono o alguna persona interrumpieran tu ritmo de trabajo. Lo sé, pero qué quieres que haga, todo ha vuelto como una avalancha incontrolable. Así es como lo siento, como si todo esto fuera una avalancha que se nos vino encima y ahora estoy tratando de buscar la superficie en medio de la nieve compacta. Siento que escasea el aire y que se me dificulta respirar. No encuentro una salida. Busco explicaciones que terminan siempre en una batalla de titanes. Por supuesto que podría perdonarla, ella misma lo pidió – no sé por qué fui tan injusta contigo – me dijo cuando volvió a Colombia y yo aún estaba en Buenos Aires – no sé lo que pasó, por favor perdóname -. Así lo hice o creí hacerlo aunque perdonar no es lo mismo que olvidar. El tronco de un árbol no es igual si sobre él cae de forma repetida el golpe de un hacha. Sí, pero ella te pidió perdón y tu te aferras a los malos recuerdos por encima de los innumerables momentos de felicidad que tuvieron. No es mi culpa, así lo siento. ¿Tu crees que uno controla lo que siente? Sí así lo quiere, sí. Y quién te ha dicho que así lo quiero. ¡Déjame en paz! Eso es lo que quiero: que todo el mundo me deje en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso el día entero sin salir de la cabaña. Retomo la escritura del cuento y adelanto algo de las crónicas. De tarde, cuando el sol se enfila directo hacia el ocaso decido salir un rato. No me dirijo hacia el mar sino que tomo el camino destapado y llego hasta la calle principal de ‘Praia do Rosa’. El restaurante ‘Tucano’ ya abrió sus puertas y las dos jóvenes vestidas con camisas coloridas, están paradas en su puerta invitando a la gente a entrar con sus miradas. Sigo derecho buscando otra alternativa hasta que doy con el albergue juvenil en el que hay un ‘prato feito’ por seis reales, ocho con una cerveza. La tomo a sorbos lentos mientras espero a que me sirvan. A mi lado hay un par de brasileros de pelo rasta que hablan entre ellos algunos temas de surf. Otro con una guitarra canta unas canciones en portugués un poco desafinadas. Diagonal, hay una pareja de argentinos con un mechudo que, una vez acabada la canción, habla entre dientes para que nadie los oiga. Una pareja de europeos llega y luego lo hace una señora despeinada y muy delgada de unos cuarenta. Luce el top de un biquini y una pantaloneta que deja ver la extensión total de sus piernas de garza. El músico se marcha y doy otro sorbo a mi cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así es éste lugar, hay gente que viene y no se va – le oigo decir a uno de los rastas a mi lado. También debe tener unos cuarenta, también es delgado, su piel es morena y su cara marca facciones bruscas. – Hace siete años llegué aquí de pura casualidad. Era una época muy dura, pensaba incluso en el suicidio. Después de unos días jamás volví a pensar en ello. Nunca he salido ni planeo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aparte aquí la ‘maconha’ es ilimitada – dice la mujer del biquini de una mesa a otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso y el surf – responde el otro rasta, que es un poco más joven y menos mulato, mientras una mesera les sirve el mismo ‘prato feito’ que yo aguardo y que llega luego de unos veinte minutos. Mezclo los frijoles negros con el arroz y la ensalada, corto un pedazo de pollo asado a la plancha que trincho con el tenedor que me llevo a la boca. El argentino de pelo largo sigue hablando en voz baja con la pareja mientras degusto mi comida. Cuatro hombres que parquean una Pathfinder frente al restaurante entran y se sientan en una mesa. También son argentinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estuvo bien Che, ¿no te parece? – le dice uno a otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, creo que estuvo bien. No la hubiera rebajado más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo el último sorbo de mi cerveza y pago la cuenta, compro una botella de agua y camino a la cabaña arrastrando la pierna bajo el dolor de la hernia que me atormenta. La noche está clara y es posible ver la luna sobre la copa de unos árboles y unas ramas largas de bambú, escondida entre una nube que la llena de pliegues. Me encantaría sentirme feliz. Dejar todo atrás, vivir el momento sin pensar en nada distinto, disfrutar una caminata nocturna respirando un aire puro. ¿Y por qué no lo haces? Tu lo sabes, no es posible desprenderse del mundo de buenas a primeras, mucho menos de una persona que te quiere y a quien tu quieres. Si pudiera dejarlo atrás lo haría, caminaría con mayor liviandad. ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¿Hazlo? ¿Hazlo? Creo que no haz entendido nada. No entiendes que el amor limita tus movimientos, que así como te alimenta te deja morir de hambre, así como es liberador puede constituir un lastre, te sonríe pero también te frunce el seño. Es verdad lo que se dice, que entre mayor es el amor mayor es el dolor, las personas sensibles sienten estados de felicidad más profundos pero en esa misma medida sienten también estados de tristeza más intensos. ¿Crees que filosofar del amor es algo nuevo? ¿Cuántas veces no escuchamos decir que el amor te somete con su atracción o su tiranía? Si pudiera repetirlo lo haría una y mil veces. Al pensar en los momentos maravillosos que pasé al lado de ella entiendo por qué ahora tengo que tragar estos escorpiones. Pero cuán amargos son y cuán potente es su veneno. Quisiera gritar o correr si la hernia así me lo permitiera, dejar atrás el dolor que me parte en dos el alma. Un grito en la mitad de la noche con la luna de fondo y los juncos que el viento mece con su movimiento cauteloso. Ya estoy cerca del ‘Engenho do Rosa’. Podría hacerlo; dejar salir un estruendo desde el fondo de la entraña en la mitad de la noche. ¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh! No lo hago. ¡Hazlo! ¡Hazlo! No lo considero prudente, no quiero alterar a nadie, pueden pensar que algo muy malo me está pasando. Sí, pero es así. Aún no entiendes, este tipo de dolor no se libera con gritos, se va mascando segundo a segundo, un instante tras otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego a la cabaña, tomo agua, me cepillo los dientes y me acuesto en la oscuridad. Veo que te gusta soportar el dolor como una especie de masoquista despiadado. ¡Déjame en paz! Te lo he pedido varias veces, este tipo de cosas son las que te eligen, no las elijes a ellas. Pregúntales a todas las personas del mundo que están en este momento en esta situación si ellas quisieran estar así, metidas en una cama en la mitad de la nada pensando en el amor perdido con un hueco en el corazón. ¿No entiendes que hay dos dragones que se cruzan en mi camino y que cada uno de ellos quiere predominar? Uno propende por el amor. Cuando estoy profundo viene a mi lado y me habla al oído, me dice: Vuelve con ella, podrían hacer una bonita familia, piensa en lo que construirían, ella sería un apoyo para ti, tu uno para ella, los dos juntos llegarían muy lejos unidos de la mano. ¿Imaginas los hijos tan lindos que tendrían? El otro, más insistente porque viene de antaño, no tolera la idea de un desvío, un cambio de planes que destruya el derrotero planteado. Este me habla cuando estoy despierto o cuando sueño pero aún estoy con los ojos abiertos, me dice: No hay nada más importante que la palabra de un hombre, estás haciendo esto por ti y porque así lo decidiste desde hace mucho. ¿Cuánto no has sacrificado por ello? Tu vida entera, la comodidad de una profesión como la del derecho que te daba para alimentar a tus hijos, pagarles un buen colegio, verlos crecer a tu lado admirándote como un hombre firme que lidera una familia porque puede. No te acuerdas que el bruxismo te está desgastando los dientes, no estás consciente de que te estás comiendo tu BMW 323 i de 1980, ese último mohicano que quedaba de una vida pasada de mayor esplendor económico en la que te ibas en avión a bucear a la costa de Colombia desde Bogotá si así te daba la gana, porque tenías una cuenta en un banco que te soportaba el lujo o la excentricidad. Se han quemado las naves, lo sabes bien. Volviste a la universidad a estudiar literatura porque era el primer paso que debías tomar, un primer paso que te llevó a subir un peldaño con esfuerzo y sacrificio a sabiendas de que el otro camino, aquel que dejaste ir, te llevaba más cerca de una vida cómoda pero no así esplendorosa, no en el sentido en que tu la quieres. Hoy estás aquí, recorriendo metro a metro una costa que estás haciendo tuya porque así lo decidiste. ¿Dime cuantas personas hacen lo que les gusta en la vida? Responde eso. Sabes que en Colombia las posibilidades para un escritor son más escasas que en otras partes del mundo, sabes que la partida del país que te vio nacer y crecer, donde están todos los tuyos ha sido tan dolorosa como el peor de los desgarros musculares, lo sabes bien y estuviste de acuerdo en enfrentarlo, tuviste coraje y eso es de admirar, pero dime: ¿Echarías todo esto atrás, ahora que piensas pisar nuevos territorios, estudiar por fuera en busca de un mejor destino? ¿Piensas echar todo esto por la borda? Yo a veces le respondo: No lo sé, el amor que siento es intenso y está puesto en mi camino por algo, también hay que saber escuchar los mensajes que le da a uno la vida o los gritos del corazón que aúllan como un lobo en la mitad de la noche. Entonces me responde: No tendría que decírtelo porque tú lo sabes bien, pero dime una cosa: el amor le va a dar de comer a tus hijos. ¿Qué tienes tu para darle a la mujer que amas si aquí estás gastando la totalidad de tu dinero y en donde vives no tienes como generarlo con tu arte? Yo podría decirle: el amor mueve montañas pero permanezco en silencio porque sé lo que me va a decir y esto último hace que las fibras de mi abdomen se contraigan, porque es ahí precisamente en donde estos dos dragones dan su batalla: Tu sabes y lo sabes bien, porque te lo has repetido varias veces, tu mismo se lo repetiste a ella hasta el cansancio: al quedarte en Colombia y no realizar el plan que te has trazado, le entregarías a la mujer que te quiere, a un hombre frustrado que un día se planteó tomar el camino más largo, aquel camino de Robert Lee Frost el “que hacía toda la diferencia”, pero que en el trayecto del mismo decidió ir hacia atrás y buscar de nuevo el corto, porque, dame la excusa que quieras, dime que por amor se sacrifica todo, pero yo más bien pienso que lo haces porque no aguantaste la caña. Lo último que te digo, menciona el dragón, es: si haces eso, te garantizo que el resto de la vida serás un muerto viviente. No le hagas eso a ella ni te lo hagas a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-7027886651578298650?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/7027886651578298650/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=7027886651578298650' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7027886651578298650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7027886651578298650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/08/praia-do-rosa-iv-crnica-xxvi-por.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RrqoWEcOdrI/AAAAAAAAAUc/TRlMqVUNkoU/s72-c/P1010051.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5267518712831116569</id><published>2007-07-30T20:12:00.000-07:00</published><updated>2007-07-30T20:35:22.532-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rq6pH0cOdqI/AAAAAAAAAUU/ss489WADzSU/s1600-h/P1010021.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093194180403820194" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rq6pH0cOdqI/AAAAAAAAAUU/ss489WADzSU/s400/P1010021.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Praia do Rosa (III) - Crónica XXV - Por: Eduardo Bechara Navratilova&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Blast Premium y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota al lector: Esto no es una guía turística ni un manual de viajero.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía ser temprano, las 7:00 a.m. - me volteé y vi tus ojos mirándome - me volteé de nuevo. Entre el delirio de la resaca - no sé incluso si aún estaba borracho - sentí que me habían despojado de algo, no sabía de qué en realidad, pero era algo muy mío que yo ya no tenía y en cambio había un gran vacío que me atormentaba como si fuera un demonio muy malo que se reía de mi y de mi propio infortunio. Acomodaba mi rostro sobre la almohada - siempre huyendo de tu mirada -, tragando segundo a segundo y momento a momento el veneno de nuestro propio destino que se revelaba ponzoñoso ante nosotros, ya que tan solo, muchas horas después, pudieron ser diez – te miré y vi que tu también eras una víctima de ese monstruo verde incontrolable que rompía tus ropas cuando alterabas tu genio, destruyéndolo todo a su alrededor. Bruce Banner eras tu, que también huías de Hulk, y en esa medida los dos éramos culpables porque yo había desatado la furia de la bestia verde y era evidente que tu también sentías esa desolación que nos acompaño en silencio hasta las cinco o seis de la tarde, cuando tuvimos fuerzas suficientes como para hablar -. El viaje se vio enrarecido de ahí en adelante. – Tu, por cargar, aunque de manera inconsciente al hombre verde, yo por liberarlo, no tanto con mi terrible vicio de tomar las fotos, cuidar a toda costa mi computador o intentar liderar un viaje y a una mujer que tiene su propia dirección, sino más bien porque yo en el fondo lo destruí todo con mi ida. Derrumbé un mundo fantástico que se había construido con momentos inolvidables y mucha pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rayos del sol se cuelan por entre los bordes de la ventana de madera. Permanezco acostado bajo el delgado viento que produce el lento ventilador de techo. ¡Qué calor! El desasosiego es brutal. Quiero levantarme ya, no pensar más en ello, liberarme. Me acomodo hacia un lado, hacia el otro. Puedes ir a la playa; mirar el mar te hace bien. No lo logro, mi cuerpo pesado debilitado por el dolor de la hernia que cruza mi pierna de arriba abajo no se levanta. ¡Levántate! El día afuera está soleado, la vida está afuera, no adentro de estas paredes de madera cargadas de recuerdos. Permanezco un rato más con los ojos sobre las sombras buscando respuestas. Me levanto después de un tiempo, bajo las escaleras, prendo el computador y en una posición incómoda que exacerba el dolor en mi pierna empiezo a escribir las crónicas. ¡Diablos! ¡Mil veces diablos! No me sale nada. El ambiente en la cabaña es caliente. Miro alrededor entre la penumbra; es el lugar perfecto para enamorarse de alguien pero no para escribir crónicas sentado sobre un asiento alto que da contra una barra y menos cuando se tiene una hernia. Cierro el programa y abro otro. Titulo a un cuento “Macacos Voladores” y empiezo a escribir una historia que transcurre en el Amazonas brasilero. Mi escritura es lenta y poco fluida. Me concentro, intento omitir el dolor, la mala posición, el calor del día que empieza a sofocar el ambiente. Un rayo de sol que entra por una ventana deja ver un millón de motas diminutas volando por el aire del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apago el computador, saco mi ropa sucia de la mochila y la deposito sobre el lavaplatos de la cocina. La empiezo a lavar con un jabón de cuerpo restregando los bordes sucios de mis camisetas, los calzoncillos que han aguantado varias posturas. La mañana se va en eso y me doy cuenta que no he comido nada. ¡Mierda! En realidad no tengo hambre. Que malo lo que estás haciendo para tu hipoglicemia, sabes que tienes que comer. Sí, lo sé pero lo omití, no entiendo lo que pasa. Abro la nevera. No hay nada. Me baño y salgo del “Engenho do Rosa” hasta la calle destapada. El sol alcanza el cenit y cae directamente sobre mí. Camino por unos cuarenta minutos hasta un mini-mercado en el que me aprovisiono de algunos víveres para pasar la semana. Camino de vuelta bajo los rayos del sol. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué lo hizo? Me pregunto. Sus sonrisas regresan a mi mente pero de inmediato vuelve la otra imagen: la de su rostro descompuesto cuando se desataba la bestia verde de adentro hacia fuera. ¡No pienses más en ello! ¡No lo hagas! Es imposible, los recuerdos me atormentan mientras camino de vuelta. La recuerdo en ese mismo sitio molesta porque alguna cosa no le pareció. Un nudo en mi garganta me acompaña mientras paso de lado la calle principal de Praia do Rosa y luego bordeo el camino junto a una gran cantidad de restaurantes pintorescos en su mayoría cerrados. Entro a la cabaña exhausto, la hernia me duele más que antes y cuando me siento se intensifica un pinchazo en mi nalga derecha que por momentos transmite un ‘shock’ eléctrico a lo largo de la pierna. Destapo un yogurt de ‘morango’ y me preparo un sándwich de queso que me empaco en tres mordiscos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mierda! En verdad, dime: ¿Qué estas haciendo aquí? Me como otro sándwich y enciendo mi computador de nuevo. Intento escribir las crónicas pero nada me sale. Aún estoy en Buenos Aires con un retrazo considerable. Intento concentrarme; nada. Vuelvo al cuento de los “Macacos Voladores”, escribo un poco. El ritmo no es fluido pero por lo menos va quedando en la pantalla. ¿Por qué estás escribiendo un cuento y no las crónicas? Porque es lo único que me sale. ¡Mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajo un rato hasta que el calor y el desespero me sacan corriendo de la cabaña. Camino hacia la playa por una calle de arena que pasa al lado de unas posadas muy lindas incluida la ‘Fazenda Verde’ que se extiende desde la loma hasta la playa en caminos diagonales que conectan a una lujosa casona central con piscina y restaurante hasta las cabañas, una pradera y más abajo, ya en la playa, una pizzería ‘chick’ construida en madera lacada, cuyo ‘cardapio’ por lo menos para mi, dadas las condiciones, es inmanejable. Camino con calma arrastrando la pierna por el camino de arena por debajo de un lugar en el que unas matas de flores rojas y moradas forman un techo natural. Me detengo un rato a ver pastar a unos robustos y bien formados caballos, bajo la tranquilidad de una tarde que está a punto de morir. El panorama que forma el establo a lo lejos, contrastado con el fondo marino de una playa que está resguardada por una montaña que dibuja un círculo perfecto, me hace sentir en un verdadero paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El paraíso existe – me dijo ella en aquella playa; lo recuerdo bien. Fue en uno de esos días en los que la tarde caía y nos abrazábamos sabiendo que aquellos eran nuestros últimos momentos juntos. A nuestro lado otra pareja se besaba, la luna se asomaba por el horizonte mostrando una sonrisa que luego desaparecía cuando la bestia verde se desataba y todo el lugar se enrarecía incluido el cielo que dejaba de ser turquesa para volverse turbio, las montañas que pasaban de calmos gigantes a carniceros, los árboles de estáticos observadores a temibles monstruos con largos y diversos brazos, ojos y dientes como en las películas de terror para niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino hasta la playa mirando el horizonte. Una larga fila de nubes flota silenciosa en el cielo. Aún hay surfistas dentro del mar a la espera de la mejor ola. Me siento sobre la delicada arena a ver el panorama. Aún hace algo de calor aunque estar al aire libre me refresca. Cruzo los brazos sobre mis piernas buscando la postura menos mortificante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja se toma de la mano caminando a la vera del mar con sus pies entre el agua en donde mueren las olas. Otra que hasta hace un momento permanecía acostada sobre la arena se levanta empacando sus cosas dentro de una bolsa. Una madre con dos hijos juega del otro lado con un rastrillo y un pequeño balde rojo de plástico. Unos surfistas pasan frente a mi cargando sus tablas bajo el brazo. Todo el mundo parece llevar un destino o por lo menos se mueve con movimientos ciertos que indican una acción determinada como la de dar un paso, meter el libro a la cartera, darse un beso, levantar la toalla de la arena, esperar una nueva ola, montarla. Vuelvo al niño que excava un hueco, su mamá lo ayuda, unas mujeres caminando del otro lado se alejan, un vendedor ambulante camina con los ojos contra el piso y yo observo el horizonte sintiendo que en realidad el paraíso existe pero no para todos, o peor aún, que un paraíso puede ser un infierno o inclusive una prisión, pues a mi mente vuelven las escenas de Tom Hanks en la película “Naufrago” y estoy a punto de sentirme como él, un desterrado del mundo, con el agravante de que él no estaba ahí porque quisiera y yo sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanto y camino unos trescientos metros hasta el borde de una laguna de agua salobre que da contra la verde montaña en cuya ladera se levantan algunas cabañas de madera. Una bandera del Brasil ondea con fuerza en la playa que separa a la laguna del mar, aunque hace un año, cuando vine con mis amigos, estaba comunicada por un canal pando que las personas cruzaban y que el propio océano, según los moradores, cerró. Como pacientes gigantes reposan tres cisnes de plástico amarrados a un pequeño muelle a la espera de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Recuerdas como solíamos nadarla de un lado a otro. Los niños montaban los cisnes empujando sus pedales mientras sus mamás los esperaban en la playa y tú y yo íbamos y volvíamos de la otra orilla. Recuerdas cuando nos tomamos fotos debajo del agua porque mi cámara se podía sumergir y tenía una función para ello. Salíamos y caminábamos hasta donde estaban nuestras cosas y nos tumbábamos uno al lado del otro bajo los calientes rayos del sol y cada uno leía un libro. Estábamos rodeados de personas en especial de argentinos y brasileros que venían a pasar sus vacaciones de verano en la tranquila playa que, aunque se llenaba siempre, era un lugar apacible. Lo recuerdas. Nos tomábamos de la mano disfrutando esos últimos momentos que teníamos, ya que los días pasaban rápido y el tiempo de nuestro propio viaje nos iba señalando su final. Créeme que yo también me he preguntado: ¿por qué dejamos el mejor sitio para el final?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol está a punto de caer por detrás de la montaña y ya no parece haber nadie. El recuerdo de aquel lugar lleno de vida en el verano contrasta con el desolado panorama. Otro grupo de nubes se enfila por el horizonte, sopladas por un viento que viene desde el sur. Permanezco un rato de espaldas a la laguna y de cara al mar observando su inmensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada fue igual desde esa noche – tu lo sabes -. Salimos a comer algo mientras los demás disfrutaban la llegada del nuevo año y los dos nos mirábamos pero no nos decíamos casi nada porque aún seguíamos impactados. Los días posteriores fueron más llevaderos en especial cuando fuimos a la reserva natural de los Esteros del Iberá, en donde la naturaleza era latente en cada espacio, pero luego no te gustó Corrientes ni mucho menos Asunción – ¿a qué me trajiste a esta ciudad tan apestosa? – dijiste y la bestia verde volvió a liberarse de ahí en adelante de manera sistemática y siempre que lo hacía me herías con comentarios punzantes y gestos que laceraban lo más profundo de mi alma. Ni siquiera la belleza de las Cataratas de Iguaçu pudo contener a la bestia que en los momentos cumbres rompía tus ropas y se desataba trayendo consigo todo su mundo de destrucción. Claro, yo me sentía culpable por liberarla: - Cómo diablos se me ocurrió llevarte a Asunción cuando tu querías estar en algún balneario junto a la playa disfrutando de tus vacaciones y tus últimos días conmigo, ¿cómo diablos…-. ¡Guevón! ¡Guevón! ¿Qué haces aquí volviéndote mierda con éste puto atardecer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5267518712831116569?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5267518712831116569/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5267518712831116569' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5267518712831116569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5267518712831116569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/07/praia-do-rosa-iii-crnica-xxv-por.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rq6pH0cOdqI/AAAAAAAAAUU/ss489WADzSU/s72-c/P1010021.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6309648500205927453</id><published>2007-06-26T14:35:00.000-07:00</published><updated>2007-06-26T14:42:06.406-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RoGIDXIPSCI/AAAAAAAAAUM/eGjT7Se3QEg/s1600-h/P1010071.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5080491445980186658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RoGIDXIPSCI/AAAAAAAAAUM/eGjT7Se3QEg/s400/P1010071.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Praia do Rosa (II) - Crónica XXIV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anochece temprano. Descanso un rato, tomo un baño, me visto y camino por la carretera desierta hasta llegar a la calle principal. El único restaurante abierto es uno que se llama ‘Tucano’. Hay dos mujeres asomadas en su entrada luciendo camisas coloridas. Doy un vistazo hacia adentro y me convenzo. Sentado en una mesa con su señora y otras personas me encuentro a Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ché, vení sentate aquí con nosotros – dice al verme. Me presenta con otra pareja y con dos mujeres que deben estar al final de sus veinte. Pido un ‘prato feito’ mientras los oigo hablar entre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sí! Quién lo hubiera creído. Por lo menos lo sabía disimular muy bien – dice él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo jamás lo hubiera pensado – menciona una de las dos mujeres solas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo tampoco; guardaba un perfil muy bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un tipo que conocíamos. Vivía cerca del ‘Engenho do Rosa’. La semana pasada lo capturó la policía. Está acusado de narcotráfico. Estamos todos impactados – me cuenta Daniel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comentan acerca de otras cosas mientras como mi plato. Daniel le habla español a su esposa y ella le habla portugués a él. De un momento a otro empiezan a recordar escenas de una novela llamada “Paraíso Tropical” y al cabo de unos minutos me encuentro comiendo solo porque todos se fueron a ver el programa. Algunas personas, en especial parejas, se han ido sentando en otras mesas. Pido la cuenta encontrándome con la sorpresa de que Daniel ya pagó por mí. Vago por la calle principal hasta que tomo otro camino de tierra y llego hasta un sitio llamado ‘Beleza Pura’ en el que estuve con Tatiana en una de nuestras últimas noches. Me aproximo y veo el espacio que en aquella ocasión se llenó de gente al sonido de un cantante de barba tupida que lo animó con una guitarra al ritmo de canciones de rock de los setentas y ochentas. Una gran lámpara roja que cuelga del techo sobresale entre la decoración hindú. Camino a la barra y pido una cerveza. A mi lado sobre una de las bancas se sienta un hombre de mediana estatura con una camisa caqui, pantalón oscuro y una gran sonrisa que deja ver su perfecta dentadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú no eres… ¿el cantante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué pasó con la barba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bahh! Me aburrí de ella y me afeité.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Era simpática. Tenía su estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo sé. Pero quise cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo estuve aquí hace como un mes. Una noche en que estaba repleto y todo el mundo cantaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Fue una gran noche. Lo recuerdo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cantas muy bien. Cambias de ritmos y de idioma con gran facilidad. Del ingles al español y al portugués. Me acuerdo que dijiste que no te gustaba tocar tu música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te vas a hacer conocido si no tocas tus canciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé. Ya estoy cansado de la noche. Siempre es lo mismo. Sabes, ahora canto en una iglesia: es muy bonito. Todo el mundo canta y está animado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Duda Velásquez, mucho gusto. Te invito a una cerveza. Dame dos cervezas – le dice a una bonita ‘bartender’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tocaste una canción tuya. Me gustó mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si pero no me sale del alma así como las otras que no son mías. Es la noche, ya no me gusta. Hay unas que valen la pena como esa de hace un mes en donde todo el mundo estaba feliz… la mayoría son desdibujadas. Estoy cansado. En Porto Alegre es igual. La gente no sabe apreciar lo que tú les das. Sólo quieren escuchar la basura que está de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo también soy artista. Soy escritor. En muchos casos no escribo para agradar sino para desagradar. No creo que alguien que escriba sólo cosas bonitas sea un buen escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, pues ahí está. Tu me entiendes – dice esto sacando un CD de una maleta que carga consigo. Veo su cara rolliza mientras escribe alguna cosa en una portada que dice “Wonderful Life” by: Duda Velásquez. – Toma, te regaló mi disco – menciona estirando su brazo. Luego lo veo irse a la pequeña tarima empotrada en una de las esquinas del bar. Saca su guitarra y empieza a tocar algunos acordes que la afinan sentado con las piernas cruzadas sobre un arrume de cojines. Doy sorbos sobre la cerveza esperando que se inicie el concierto. Al cabo de un tiempo canta una canción de Bob Dylan seguida de una de Janis Joplin, Jimi Hendrix. Hay un grupo de mexicanos que se ríen a carcajadas y no me dejan escucharlo bien, una o dos personas aparte de mi le ponen atención. Canta una de Soda Stereo, intenta esforzarse, pero el resultado es una música sin mucha convicción. Deja la guitarra y habla con una mujer que se sienta a su lado. Pido otra cerveza esperando que vuelva a comenzar. Tomo algunos tragos. Al cabo de un tiempo me aproximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No vas a tocar más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. Estoy cansado, esto ya me aburre. Tu me entiendes – le oigo decir sobre una música ‘Chill out’ que sale de los parlantes. Vuelve a hablar con la mujer. Termino la cerveza y me devuelvo en la mitad de la noche por la carretera de tierra. Voy pensando en el miedo que tiene de exponer su propia música ante los demás. Abro la cabaña. Adentro la quietud es total. Me cepillo los dientes, me cambio de ropa, subo al cuarto, apago la luz y me pierdo en la oscuridad buscando al fantasma. Mis pensamientos viciados sólo me dejan ver a Duda en medio de la decepción. Me duermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despierto de una perturbadora y confusa pesadilla. La luz del día se cuela por entre los bordes de las ventanas de madera. Tatiana yacía a mi lado, pero no estábamos en aquel lugar paradisíaco en el litoral brasilero sino en un cuarto de hotel en Colón de Santa Fe, Argentina, y el mundo me daba vueltas como si el propio planeta hubiera entrado en una espiral tragado por un hoyo negro. Me incorporo y todo vuelve a mí. La manera en que la hice llorar el 29 de diciembre en la Plaza Dorrego acompañados de una amarga comida, diciéndole que era una consentida por habernos hecho ir hasta el lejano centro comercial Unicenter, en vez de ir al jardín japonés, cuando esa era nuestra última tarde en Buenos Aires. Cómo llego una venganza, no de modo alguno premeditada por una mente consciente, sino más bien accionada por una herida abierta, herida que yo mismo había infringido. De nada sirvió el apacible día que pasamos en los arenales del río Uruguay tomándonos fotos y sonriéndonos, y luego el atardecer inolvidable de venado, con el puente entre Paysandú y Colón de fondo sobre la calma y silenciosa corriente del río. Estaba todo listo para ser la mejor velada del mundo, una fiesta de San Silvestre sólo nuestra, como dos enamorados fantásticos a quienes nada ni nadie les impedía amarse hasta el cansancio. Habíamos preferido un lugar elegante, la botella de vino costosa y no la convencional. Pero en medio del festejo, antes de que el reloj marcara las 12:00 p.m. cuando los empleados del restaurante nos pidieron que saliéramos para ver los fuegos pirotécnicos, yo me divertía tomando fotos de los voladores que toteaban en el cielo, porque mi nueva cámara, de la que ambos estábamos enamorados, tenía una opción especial de fuegos pirotécnicos que hacían lucir las fotos maravillosas, como salidas de un catálogo de revista, - justo en el instante en el que me pediste la cámara y yo te dije que te esperaras un instante porque aún estaba tomado fotos - ahí, se accionó un interruptor invisible – por supuesto que ya estabas harta de mi en muchos otros sentidos que se veían enervados por el viaje, como el hecho de que cuidara de mi computador en extremo, o tomara una cantidad que tu considerabas excesiva de fotos – que la llevó a ser indiferente conmigo por el resto de la noche. Imposibles fueron mis súplicas – recuerdo bien a una pareja de argentinos ya mayores, sentados a nuestra espalda, conmovidos por lo que veían – porque ella salió del restaurante y sólo después de mucho insistirle volvió y se puso a bailar agraciadamente con un grupo de tres niñas y su mamá hasta las cuatro de la mañana, mientras yo la veía parado desde una barra tomando una champaña que me sabía agria – pero qué más hacía – pensando en que así transcurría la gran noche de año nuevo por la que había sacrificado un crucero por el Nilo en compañía de mis papás, quienes de manera gentil me habían invitado al ser ese mi último año en Colombia. A las 4:00 a.m. luego de que insistí hasta el cansancio en que fuéramos al hotel, - te vi caminando a la vera del río en donde había muchas otras personas, y contrariando la exigencia de tu papá que el 24 de diciembre me apartó de la reunión diciéndome que yo era responsable por su hija que aún estaba bajo su patria potestad – la dejé ahí y me fui, porque la situación para mi era ya imposible de aguantar. A los 20 minutos llegó y se acostó en la cama. Yo mirando para un lado, ella para el otro; luego, cuando abrí los ojos, el mundo me daba vueltas como si el propio planeta hubiera entrado en una espiral tragado por un hoyo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6309648500205927453?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6309648500205927453/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6309648500205927453' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6309648500205927453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6309648500205927453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/06/praia-do-rosa-ii-crnica-xxiv-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RoGIDXIPSCI/AAAAAAAAAUM/eGjT7Se3QEg/s72-c/P1010071.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5348136746961310106</id><published>2007-06-12T18:17:00.000-07:00</published><updated>2007-06-12T18:19:58.803-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rm9GIXIPSBI/AAAAAAAAAUE/fHKRgf2AgFE/s1600-h/Establo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075352414531307538" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rm9GIXIPSBI/AAAAAAAAAUE/fHKRgf2AgFE/s400/Establo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Praia do Rosa (I) - Crónica XXIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En frente, elevada sobre una loma que da contra una intersección, aparece la calle principal de Praia do Rosa. Un restaurante colorido de comida asiática que inicia una hilera de locales sobre el costado izquierdo, cierra sus puertas sobre una capa de polvo. De cara contra su fachada, otro restaurante lleno de jardines y pequeñas fuentes, resguardado por una cerca de madera, acusa el mismo estado de quietud, a la espera de una nueva temporada. Tatiana y yo comimos ahí la penúltima noche. Lo paso de lado, llegando hasta el punto en el que vimos al violador salir corriendo, perseguido por los tres hombres que le dieron caza y lo cogieron a golpes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acercó hacia la cima en donde queda un albergue, cuando aparece ante mi la imagen de una mujer desgarbada, luciendo una pantaloneta roja - que le deja ver las piernas de palillo - una camisa azul arremangada, un pelo rubio a medio agarrar que baja por su frente sobre unas amplias gafas de sol, muy oscuras, que cubren mitad de una cara en la que se aprecia una sonrisa de dientes amarillentos y descuidados. Es la primera persona que veo desde que me bajé del bus hace un buen trecho de camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estás buscando posada? – pregunta en un pésimo portugués.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En realidad no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, pero yo te podría ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Eres argentina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo lo sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu acento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejo de lado el albergue y viró hacia la derecha por un carretera destapada. La mujer continúa revoloteando a mi alrededor insistiendo en que ella me puede ayudar a conseguir una buena posada. Debe tener unos cuarenta pero su aspecto general la hace ver vieja. Continúo mi marcha lenta al ritmo de las mochilas que se sacuden a cada paso, colgadas en mis hombros hacia la espalda y el pecho. En la de adelante, que es más pequeña, cargo el computador personal y otros objetos valiosos como pasaporte y dinero. Un corrientazo se prolonga por mi pierna cada vez que la apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estamos a punto de pasar por la última posada que te puede dar un buen precio antes de que nos acerquemos mucho a las de la playa, que son más caras… mira, es aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuánto cuesta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé bien pero ven y hablamos con el dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos por un enrejado que da a una cabaña rústica de madera, rodeada por otras más pequeñas que se yerguen entre la maleza. La mujer golpea en la ventana produciendo un ruido que espanta a unos pájaros que alzan vuelo. Vuelve a golpear una segunda y una tercera vez, hasta que un hombre abre la ventana y el interior de la cabaña se inunda de luz. Frota sus ojos con una mano y con la otra sostiene una sábana envuelta de su cintura para abajo, en su cuerpo desnudo. Su pelo es claro y su rostro colorado está sin afeitar. Nos enfoca con esfuerzo con unos ojos verdes, brillantes y rojizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué horas son?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Las dos y media… te traje un cliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayer cumplí cuarenta y un años – dice picando el ojo – esperen un momento – agrega volteándose. Parte de su trasero se alcanza a ver cuando camina hacia un cuarto. Al cabo de un minuto salé en chanclas, con unos jeans recortados a media pierna, una camisa sin abotonar que deja ver su pecho y un cigarrillo encendido en la boca. - Vamos a ver la cabaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos a una que tiene cocina en el primer piso y en el segundo una vieja cama y un sofá raído, que da contra una ventana por la que se ve una vegetación muy verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuanto tiempo te vas a quedar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una o dos semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ok. Te la puedo dejar en 10 reales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Diez reales? – pregunta la mujer asombrada - ¿por qué diez reales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué no? Prefiero producir algo fuera de temporada en vez de tenerla desabitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te parece? – dice ella aún desilusionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, pero voy a ir a otra. Sólo quería una segunda opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos de nuevo y caminamos hasta la entrada principal. El hombre recoge una fruta que cayó de un árbol y me la da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si cambias de opinión aquí sigo… y tú para ya de meterte porquerías que te vas a desaparecer al ritmo que vas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino por la carretera bordeando los bambúes y mandrágoras de una posada de lujo, por cuyo portón abierto, es posible ver la inmensidad del mar frente a la colina. Al lado, dispuesto de manera elegante, hay un menú adentro de una caja de bronce cubierta por un vidrio que dice: “Cardapio - Frutos do mar”. Ahí comí con Tatiana la última noche a la vista esplendorosa del atardecer sobre la playa. Sigo adelante bordeando unos yermos. Huele a flores y a vegetación húmeda. El ritmo de las mochilas acompañan mis pasos, hasta que, tiempo después, llego a un portón de madera al lado del cual, un aviso de letras redondeadas, también en madera, dice: “Engenho do Rosa”. Lo abro y camino dentro de un corredor empedrado recién barrido, en donde, a lo lejos, veo a Daniel subido sobre una escalera cortando con un serrucho el chamizo seco de un árbol frutal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Che Eduardo! Pasá, pasá… qué sorpresa -. Camino hacia él y descargo las mochilas sintiendo un gran alivio en mi columna. Me da la mano y me hace pasar a un porche de una cabaña, en el que está su esposa sentada con siete meses de embarazo. Nos saludamos. – Te esperaba en bicicleta. ¿Dónde la dejaste? – pregunta pasándome un vaso de agua. La esposa entra dejándonos solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Finalmente no lo pude hacer en bicicleta. Una vieja lesión de una hernia en uno de mis discos se reavivó desde hace un tiempo por el entrenamiento que hice antes de venir. Parado en la línea de partida no podía casi ni caminar… lo mantuve en secreto por varios meses porque insistía en hacerla en bicicleta aún con dolor, pero eso fue peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, como lamento escuchar eso. ¿Y entonces que pasó con la travesía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Decidí hacerla en bus. No quería dejar el proyecto inconcluso. Supuse que el énfasis debe estar en las crónicas en vista de que soy un escritor y no un deportista. Aunque el reto físico hacía toda la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, pero los niños con cáncer lo van a agradecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No estoy muy seguro. El director de la Fundación me escribió diciendo que nadie había consignado un solo peso en la cuenta nacional. Lo escribió de tal manera, que dio a entender que él mismo va a quitarme su apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, pero… él tendría que entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A él en realidad no le importa. Tiene la Fundación para pavonearse en grandes fiestas organizadas en clubes y casinos de Bogotá, en las que se emborracha con un micrófono en la mano, repartiendo chucherías o rifando pijamas que lucen bellas modelos, a precios millonarios entre sus amigotes. Todo es un show fantástico. Pero en el día a día, la Fundación es más un fastidio que una vocación altruista. Se toma fotos con los niños enfermos pero después recoge el whisky de la mesa. A él lo que en realidad le importa es su propia empresa millonaria. Como será que la gerente le renunció en noviembre aduciendo que estaba cansada de luchar sola contra la corriente. Incluso me recomendó cambiar de Fundación porque según ella, esta no ameritaba mi esfuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che… no sé que decirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tienes que decir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí podes descansar unos días, curtir la playa y la tranquilidad; te habrás dado cuenta de que ya en esta época no hay nadie. Es decir, veras a alguna pareja por ahí pero nada más. A mi eso es lo que me gusta. Se me pasa el día haciendo trabajos domésticos como el de ahora. Barriendo, limpiando las hojas que aterrizan en el tejado de la posada, rastrillando las semillas que caen todos los días sobre el piso. En realidad lo disfruto. Hay momentos en que leo. Me leí tu libro una semana después de que estuviste aquí con tu novia. Inesperado final; me gustó. La mayoría de los que viven aquí vienen escapando de lo mismo. Las grandes ciudades, la congestión, la inseguridad, el estrés. Todas las mañanas tomo mi tabla de surf, la llevo al mar y surfo con los ‘golfinhos’ curtiendo la naturaleza. Eso para mi tiene más valor que cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel está sentado frente a mí en un asiento de madera con una pierna cruzada sobre la otra. Es alto y delgado, pero su cuerpo es fuerte. Lleva puesta una pantaloneta corta. Eso es todo. Su cara es de ángulos rectos, su nariz también, aunque un poco larga, está afeitado y tiene la cabeza toda rapada aunque se advierten señales de calvicie en la frente y la coronilla, pues en estos puntos su piel brilla y es diferente de aquella que posee folículos capilares. Habla al tiempo en que palmotea a su gran perro negro que me mira moviendo la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero cómo es tu historia particular?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vivía en Montevideo, allá tuve diferentes trabajos de escritorio – no es difícil imaginarlo de corbata como un tipo elegante - me aburrí de la ciudad y de la monotonía y me hice barman. Luego fui a Punta del Este donde trabajé en un bar. Allá me contrataron para ser escolta de personalidades, futbolistas conocidos, modelos, actrices uruguayas y argentinas. Trabajaba en eso cuando vine de vacaciones aquí. Me devolví a Punta y al año siguiente volví a Praia do Rosa: aprendí a surfar y nunca más salí. Trabajé de barman en varios lugares hasta que apareció la oportunidad de administrarle esta posada a un amigo uruguayo y así fue. Ya llevo ocho años acá. Tengo 40. Pero sólo hasta hace un año y medio conocí a mi esposa. Ahora voy a ser papá. Vas a quedarte aquí ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí. ¿Cuanto me vas a cobrar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te preocupes del precio, después arreglamos eso. Lo que si te pido es que no me dejes las luces ni el ventilador prendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Daniel. ¿Cómo sobrevive la gente aquí fuera de temporada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tienes que hacer el suficiente dinero en la temporada para que luego, bien administrado, te dure el resto del año. Aunque en la semana del carnaval, semana santa y mitad de año, también hay movimiento. Así vive todo el mundo aquí. O de la pesca o del turismo - dice esto último abriendo la puerta de la cabaña en la que me voy a quedar. No es la misma en la que me quedé con Tatiana, pero es la que queda al lado. Un fantasma se cruza por mi frente en fracción de segundos. – Aquí vas a estar bien. Puedes leer y escribir sin que nadie te moleste. Eres el único huésped de la posada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias, tengo que ponerme al día con las crónicas y quiero escribir un libro de cuentos que tengo en la cabeza desde hace años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierra la puerta y el olor a madera me invade. Vuelvo buscando un recuerdo. Un recuerdo de tiempos felices y tiempos tristes que luchan en mi cabeza como dos dragones asesinos. La quietud del espacio me abruma. Me incorporo. Me siento en un sofá cubierto por una colchoneta roja que sirve de cama alterna. La ventana está cubierta por una tela roja, en la que hay pequeñas estrellas pintadas al lado de diminutas lunas. La pared blanca, se extiende hasta una barra de madera que divide a la cocina de la sala, al lado de la cual, yacen estáticas dos bancas altas con espaldar, como en un bar. Al fondo, una puerta pintada de rojo da contra el baño. A la izquierda, hay una escalera empinada que lleva al cuarto. Es exacto al otro, solo que allá la decoración no era roja sino verde. Permanezco ahí sentado por un momento. ¿A qué volviste aquí? Dime. ¿A qué volviste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Jugos Blast, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5348136746961310106?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5348136746961310106/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5348136746961310106' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5348136746961310106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5348136746961310106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/06/praia-do-rosa-i-crnica-xxiii-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rm9GIXIPSBI/AAAAAAAAAUE/fHKRgf2AgFE/s72-c/Establo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6175353805371969540</id><published>2007-05-29T13:26:00.001-07:00</published><updated>2007-05-29T13:35:20.968-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>qhmduqi&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyAhOz0_9I/AAAAAAAAATM/M-LZPTXRh3I/s1600-h/Salvavidas+lejos.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070068588911853522" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyAhOz0_9I/AAAAAAAAATM/M-LZPTXRh3I/s400/Salvavidas+lejos.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Camino a Praia do Rosa - Crónica XXII&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos del estadio a una calle atiborrada de personas. Hay un atasco brutal y los hinchas caminan como hormigas entre los carros. Esperamos un rato hasta que vemos un bus que nos sirve. Nos montamos. Atravesamos parte de la ciudad hasta que Tania se alista para bajarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buen viaje y cuídate mucho. Acuérdate de mirar a tu alrededor cuando camines sólo por la calle – dice. Me da un abrazo rápido, pulsa un botón rojo y se baja. Agita su mano hasta que la pierdo de vista. El bus recorre la avenida Borges de Medeiros hasta llegar a la plaza del mercado público. Unas personas duermen en el piso contra la pared del edificio. Me bajo con cierto temor detrás de unos hinchas de Inter que caminan en dirección al hotel. Al poco tiempo desvían el rumbo. Sólo uno sigue conmigo. Me mira pero no me atrevo a hablarle. Me pregunta algo a través de la máscara macabra del personaje de “Scary movie”. No entiendo lo que dice pero respondo que sí. Luce una camiseta roja del Inter sobre el siniestro disfraz negro de lino que cubre todo su cuerpo, incluyendo sus manos forradas. Bajamos por un callejón en el que a lo lejos hay dos personas que nos miran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Puedo tomarle una foto? – le pregunto en un acto de valor sin saber quién está detrás de la máscara. Podría ser un asesino. Estira frente a si un cartel blanco de letras rojas que dice: “Colorado nem a morte vai nos separar”. Tomo la foto rápido y guardo la cámara en mi bolsillo. Caminamos juntos hasta el final de la cuadra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A los partidos de Gremio también voy. A mi esas maricadas de fanatismos no me importan. Lo único que me interesa es la plata – dice con una voz juvenil por entre la mascara, antes de virar por una callejuela y perderse de vista. Acelero el paso cuidando la retaguardia hasta que llego al hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyJtuz1ADI/AAAAAAAAAT8/AsOVKYEl_RA/s1600-h/Viasta+sobre+la+playa+I.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070078699264868402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyJtuz1ADI/AAAAAAAAAT8/AsOVKYEl_RA/s400/Viasta+sobre+la+playa+I.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A los cinco minutos llama Tatiana llorando. – Me haces demasiada falta - dice. Su desconsuelo atraviesa mi cuerpo. Me duermo con un hueco en el estómago. Al día siguiente publico la crónica número VI y escribo la del Campeón del mundo. Vuelve a llamar. – ¡Yo jamás te di luz verde! – grita por el teléfono. – ¿Sabes una cosa? leí tu crónica y me dieron ganas de vomitar con el cuento ese de la brasilera en el hostal de Buenos Aires. Eres un egoísta, un ególatra, ya te lo dije, yo no soy un personaje de tus crónicas. ¡Y tengo sentimientos! Sácame de ahí y sigue tú adelante con tu vida que yo sigo con la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No puedo sacarte de las crónicas. Tú haces parte de mi viaje, mira que estoy aquí hablando contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuelga con rabia. Me quedo viendo la pared del simple cuarto de hotel. Su frase se repite en mi cabeza: “Eres un egoísta un ególatra…”. Tengo hambre pero no salgo a comer. Me tiendo en la cama desinflado a esperar que la noche pase. Me despierto temprano pero no puedo levantarme. Lo hago cuando faltan 5 minutos para que cierren el desayuno. Vuelvo al cuarto, entro a Internet, chequeo mi coreo electrónico y encuentro un mensaje de un colombiano llamado Luis Evelio García que me escribe desde Florianópolis diciendo que leyó mi crónica del partido Gremio Vs Cúcuta, que hace parte de la gran colonia cucuteña en la isla y que le pareció inusitado que nombrara la barra del Turco, porque esa barra es de sus amigos que estuvieron en el estadio con la hinchada que llegó de Colombia a ver el partido. Termina diciendo que está interesado en hacer contacto conmigo cuando pase por allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyEYuz1AAI/AAAAAAAAATk/DrVjgPif4DI/s1600-h/Caballos.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070072840929476610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyEYuz1AAI/AAAAAAAAATk/DrVjgPif4DI/s400/Caballos.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Me baño, empaco la mochila, descanso un poco y a las 12:00 a.m. bajo al lobby en donde empiezo a leer la introducción de un libro llamado “Las grandes entrevistas de la historia”, que Cristian Valencia me dio en un taller de crónica en Luvina Libros en Bogotá, enterándome que Lewis Carroll nunca consintió en ser entrevistado ya que tenía un “legítimo horror” a ser devorado por el entrevistador. Leo la tarde entera esperando a que anochezca. A las 8:00 p.m. camino hasta la Terminal en la que al poco tiempo parto en un bus hacia Laguna. La noche pasa de largo en la oscura carretera BR - 101. Todo el mundo duerme en el bus menos yo. En mi cabeza resuena una frase que se repite como un eco: “Eres un egoísta un ególatra…un egoísta, un ególatra… un egoísta, un ególatra…”. Intento dormir sin lograrlo. A las 3:30 a.m. el bus llega a Laguna. Me bajo en la mitad de la noche, cuelgo la mochila en mi espalda y camino hacia un taxi que me lleva por entre una ciudad desolada a la puerta del albergue del “Hostel International”. Timbro por fuera de una reja que protege un antejardín pero nadie parece abrir. Vuelo a timbrar. Nadie parece abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Golpea desde adentro – dice el taxista. Escalo la reja y ya arriba caigo en cuenta de la altura. No tengo forma de dar vuelta. Me lanzo al vacío aterrizando con brusquedad en el piso. Un corrientazo atraviesa mi pierna de arriba abajo. ¡Miiiierdaaaa! Grito en mi interior. ¿Cómo es posible tanta estupidez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué te pasó? Fue sólo un salto – dice el taxista desde afuera al ver mi cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada, olvídalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpeo en la puerta hasta el cansancio. Nadie abre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Deben llegar por la mañana – dice pasándome la mochila con esfuerzo por encima de la reja. Se marcha. Me quedo sólo ante la presencia de la noche. Me siento en un escalón de cemento que da contra la puerta de entrada pero el dolor de la hernia me perturba. El agotamiento me lleva a desenrollar mi sleeping bag sobre el pasto y acostarme sobre él. Podría llegar cualquier malandro y huir con mis cosas, pienso al tiempo en que mis ojos se van cerrando solos. A las 6:30 a.m. me despierto contrariado por las picaduras de mosquitos y hormigas que caminan en mi cara. Ya es de día. Espero un poco pero es evidente que el maldito hostal cerró al terminar la temporada. No sé a que clase de idiota se le ocurre ir a un sitio sin antes averiguar nada al respecto, pienso, mientras levito mi mochila con esfuerzo por encima de la reja. Por fortuna hay un jardín de flores que la hace menos alta. Camino hacia un viejo hotel desabitado en el que me informan que una noche cuesta 70 reales. Cruzo la calle y tomo el primer bus que vuelve a la Terminal de buses. Compro un pasaje a Praia do Rosa y me siento a leer, descubriendo que Pulitzer le daba una gran importancia en su periódico a los detalles físicos de un entrevistado, ya que según él: “...es extremadamente importante ofrecer un relato llamativo y vívido del sujeto, así como de su entorno doméstico, esposa, sus hijos, mascota, etc”. Según él, estos detalles son los que crean una imagen del personaje ante el lector medio, por encima de sus pensamientos, declaraciones y objetivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyFf-z1ABI/AAAAAAAAATs/Sp1Y7KFBsQ8/s1600-h/Vista+sobre+la+playa+IV.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070074064995155986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyFf-z1ABI/AAAAAAAAATs/Sp1Y7KFBsQ8/s400/Vista+sobre+la+playa+IV.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo una joven mujer se sienta a mi lado. La miro. Sonríe. Es morena, tiene la nariz recta y su piel parece brillar contra la luz que viene de la calle. Luce una ajustada camiseta naranja y una corta pantaloneta azul que deja ver sus delgadas piernas canela. Sus manos entrelazadas se esconden en medio de sus muslos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elenise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres muy linda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias – responde sonrojada. - ¿Vas para Tubarão?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, voy a Praia do Rosa -. Vuelvo a la lectura. Levanto los ojos. – ¿Cuántos años tienes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 17… voy a Tubarão a sacar mis cosas de la casa de mi esposo. Nos separamos hace unos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tienes esposo a los 17?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, bueno, no duramos mucho. Sólo un año y medio. Pero ya es suficiente… preguntaba si ibas a Tubarão porque tal vez podrías ayudarme a sacar mis cosas de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Voy a Praia do Rosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo llega el bus y se va. Saco un papel y escribo lo que me dijo pensado en que sólo ando narrando lo que veo y escucho. Retomo la lectura justo en la parte en la que se cita la siguiente frase de Truman Capote: “A nadie le gusta descubrirse como es, ni le agrada ver exactamente lo que ha dicho o hecho por escrito. Yo mismo no me gusto cuando soy el modelo y no el pintor. Cuanto más precisas son las pinceladas, mayor es el resentimiento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las 12:30 a.m. llega el bus y salgo vía Praía do Rosa. El paisaje colindante de praderas y montes verdes que el bus recorre por la carretera se dibuja hasta que el sueño me vence. Hacia las 3:00 p.m. llego al trébol de Araçatuba. La última vez que estuve ahí fue con Tatiana hace alrededor de un mes. A los 10 minutos pasa un bus que me deja en la entrada del pueblo. Las calles están desoladas y el paradisíaco balneario lleno de color y vida aparece ahora como un pueblo fantasma. Camino por una calle de arena cargando la mochila. Siento que el cielo abierto me cae encima aplastándome. - Eres un egoísta un ególatra… un egoísta, un ególatra… un egoísta, un ególatra… - oigo que me gritan las paredes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyF9uz1ACI/AAAAAAAAAT0/ByJSn3VVgA0/s1600-h/P1010081.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5070074576096264226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyF9uz1ACI/AAAAAAAAAT0/ByJSn3VVgA0/s400/P1010081.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6175353805371969540?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6175353805371969540/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6175353805371969540' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6175353805371969540'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6175353805371969540'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/05/camino-praia-do-rosa-crnica-xxii-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlyAhOz0_9I/AAAAAAAAATM/M-LZPTXRh3I/s72-c/Salvavidas+lejos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-3932795862716417011</id><published>2007-05-22T10:38:00.000-07:00</published><updated>2007-05-22T11:08:38.380-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMrJOz0_3I/AAAAAAAAASc/CPlqg9r8dxg/s1600-h/P1010246.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067441443316236146" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMrJOz0_3I/AAAAAAAAASc/CPlqg9r8dxg/s400/P1010246.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Parque estatal del Caracol&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;- Crónica XXI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro los ojos. No sé dónde estoy. Una luz que titila marca en el despertador las 7:35 a.m. La alarma suena. Odio ese sentimiento. El de abrir los ojos y no recordar en qué lugar puse la cabeza en la almohada. Sólo lo supera el de saber que tienes que alistarte a mil porque estabas tan dormido que ni siquiera el desagradable sonido de la alarma logro despertarte. Debo correr. El maldito ruido lleva sonando desde las 7:15 a.m. Me baño y visto rápido. Bajo a desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Debes darte prisa. El bus pasa por la plaza a las 8:00 a.m. Es el único que hay por la mañana – me recuerda Hans cuando me ve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo un pan, lo abro con los dedos y le embuto un queso y un jamón adentro. Agarro un pocillo y me sirvo un tinto. Intento tomar pero está muy caliente. Lo dejo. Salgo del albergue. Mi reloj marca las 7:56 a.m. Acelero el paso. 7:57 a.m. Corro. Voy masticando el sándwich en mi boca. A la cuadra paro; camino rápido, 7:58 a.m. Vuelvo a correr. Llego a la plaza a las 7:59 a.m. Aún debo cruzarla, del otro costado veo el bus llegando. ¡Maldita sea! Corro, lo veo recoger a los trabajadores, está cerrando las puertas, el dolor de la hernia me mata, le hago señas, no me ve, corro, está acelerando, un trabajador me ve y le dice que pare. Frena. Me monto. Voy arrastrando la pierna. ¡Puta hernia de mierda! Le agradezco al empleado que me vio, bajo mi revolución, recupero el aliento, limpio mi rostro sudoroso y minutos después doy un nuevo bocado a mi sándwich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMrkuz0_4I/AAAAAAAAASk/50vTJlnFNus/s1600-h/P1010201.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067441915762638722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMrkuz0_4I/AAAAAAAAASk/50vTJlnFNus/s400/P1010201.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El bus recorre una carretera sinuosa que da contra un acantilado. A los 25 minutos parquea frente al parque. Me bajo con los empleados. – Tienes que esperar a que el parque abra – me dice uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A qué horas es eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A las nueve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mierda! Media hora. Tanto correr. Me siento en una banca desolada afuera del parque. Grandes montañas lo circundan. Hay un letrero que dice: Parque estadual do Caracol. Al poco tiempo llega una empleada que estaba en el bus y me hace caras de que entre. Lo agradezco. Camino hasta llegar a un mirador desde el que puedo ver el principal atractivo del parque. Una catarata de potente caudal que cae al vacío sobre una gran formación de roca amarilla, que tiene una particularidad especial: produce un arco levadizo de curvas casi perfectas que le da simetría. Ante los ojos de un observador desprevenido podría aparecer como un puente de fabricación humana. Las aguas descienden produciendo un continuo rugido. El día está perfecto. El sol se levanta brillante por el horizonte y aprovecho para tomar algunas fotos. La espesa selva sub-tropical rodea al paraje. Altos árboles de tronco firme se levantan sobre las montañas contiguas que forman un cañón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMt--z0_6I/AAAAAAAAAS0/JYvsFiPyyu4/s1600-h/P1010171.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067444565757460386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMt--z0_6I/AAAAAAAAAS0/JYvsFiPyyu4/s400/P1010171.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una vez el parque abre al público, subo por un ascensor a un mirador especial en el que veo la catarata desde un punto más alto. Leo algunos datos interesantes que indican que la región fue habitada por indios cangangues, recolectores de frutos y semillas, o que en 1863 llegó el primer colono llamado Guilherme Wasen proveniente de Alemania. La vegetación característica del parque es la mata de Araucaria y el pino bravo entre otras especies de árboles de clima templado. Hay una larga lista de mamíferos, aves, peces y reptiles entre los que se destacan un par de serpientes: la falsa coral y la verdadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMtPez0_5I/AAAAAAAAASs/R1O6V0laYzc/s1600-h/P1010155.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067443749713674130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMtPez0_5I/AAAAAAAAASs/R1O6V0laYzc/s400/P1010155.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me acerco a una interminable escalera metálica de 927 escalones, lo equivalente a un edificio de 47 pisos que lleva a un mirador en la base del salto. Un gran aviso indica no intentarlo si no se está en una buena condición física. Lo pienso. Me aventuro. Llego exhausto. Unas abuelas que toman fotos con naturalidad revolotean por el mirador. Veo una pasarela destruida sobre el agua, arrastrada por la corriente en una inundación. Tomo algunas fotos mojándome con un rocío que alcanza a dispersarse por los 130 metros de caída. Subo de nuevo la interminable escalera y camino hasta las ruinas del molino, las corredeiras, unos rápidos por los que el agua se desliza sobre gradas naturales, y luego hacia el acueducto donde me encuentro a un brasilero de unos 30 años llamado Tiago, que conocí en el albergue el día anterior. Terminamos de ver el parque, mientras me cuenta que trabaja en Sao Paulo de guarda espaldas y que si bien es peligroso, pagan de maravilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy dispuesto a correr el riesgo. Este trabajo me permite vivir como yo quiero – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos hasta el centro Loboguará en donde hay información precisa de la flora y fauna de la región, junto a diversos animales disecados entre los que se encuentra el propio lobo, a quien no le sirve honrar con su nombre al centro, ya que por desgracia se encuentra en vía de extinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMumOz0_7I/AAAAAAAAAS8/nFVQQb8qfCk/s1600-h/P1010236.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067445240067325874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMumOz0_7I/AAAAAAAAAS8/nFVQQb8qfCk/s400/P1010236.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A las 12:30 tomo un bus que me devuelve a Canela, saco mis maletas del albergue, camino a la Terminal y me embarco en otro hacia Porto Alegre. Voy viendo el bello panorama de altas montañas que el bus recorre cuando oigo a unas personas hablando en español con acento de Colombia. Son tres estudiantes de Bogotá que están de intercambio en la asociación cristiana de jóvenes YMCA. Me cuentan que ya han estado en Tramandaí, Porto Alegre y Canela y que vinieron a hacer trabajo social, como acompañamientos de grupo en los sectores más vulnerables del sur de Brasil, especialmente en campamentos de niños carentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es la primera vez que hay un intercambio de este tipo entre Colombia y Brasil – dice Paola Morantes, quien estudia finanzas. - Lo que más me ha impresionado de Brasil, es que la gente es muy cálida; hay mucha naturaleza y cuando sirven los platos hay mucha comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo tuve una experiencia con una niños carentes y me di cuenta que en todos lados es igual. Lo que se tiene acá se tiene en Colombia y en todo el mundo: pobreza, problemas sociales, mucho trabajo por hacer – dice Evelyn Victoria quien estudia cocina. - Lo que yo sé, lo aplico acá y lo que me enseñaron acá lo aplicaré en Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A mi me quedan muchas historias, como la de un hombre que se trasteó al campo y lleva 7 años viviendo ahí porque le gusta el contacto de la naturaleza y la tranquilidad. Tiene una niña de 2 años y dice que para su hija ese es el ambiente más sano que hay. Para mi carrera ha sido bueno. Me he relacionado con personas de alta y poca capacidad económica. He aprendido a tratar con mucha gente que es lo que voy a hacer en mi vida –dice Ricardo Rojas quien estudia comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuentan que la YMCA financia los viáticos pero cada uno de ellos debió pagar el pasaje de avión. Les encanta lo que hacen, porque sienten que con ello están aportando un grano de arena para que el mundo sea un mejor lugar para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos de abrazo en la Terminal de Porto Alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta noche me voy a ir a ver el partido del Cúcuta contra Gremio por la Copa Libertadores – les digo alejándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mucha suerte para ellos y para ti, en tu viaje – grita Paola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a una cabina de teléfono y llamo a Tania al celular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya estoy en Porto Alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estás listo para ver perder al equipo de tu país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hables antes de tiempo; el pez muere por la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com y www.brasilendosruedas.blogspot.com Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMwTuz0_8I/AAAAAAAAATE/Ua7hkepti7g/s1600-h/P1010186.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5067447121263001538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMwTuz0_8I/AAAAAAAAATE/Ua7hkepti7g/s400/P1010186.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-3932795862716417011?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/3932795862716417011/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=3932795862716417011' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3932795862716417011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3932795862716417011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/05/parque-estatal-del-caracol-crnica-xxi.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RlMrJOz0_3I/AAAAAAAAASc/CPlqg9r8dxg/s72-c/P1010246.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-7040648651687682448</id><published>2007-05-15T08:31:00.000-07:00</published><updated>2007-05-15T08:51:23.317-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknTWE7edUI/AAAAAAAAAR0/YwMP-ZdO-Xo/s1600-h/img31.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064811632188618050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknTWE7edUI/AAAAAAAAAR0/YwMP-ZdO-Xo/s400/img31.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Gramado &amp; Canela - Crónica XX&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido impertinente del despertador se dispara. Abro los ojos y miro con vista nublada unos números que marcan las 11:15 a.m. En la ducha paso imágenes de la noche de campeones, recordando que al regreso, ya de día, unos hombres borrachos amedrentaron al conductor y al ayudante del bus. Los pasajeros callaron. Tania me susurro: - No mires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alisto la mochila con afán y corro a la Terminal de buses. Me alcanzo a montar en uno que va para Gramado y Canela. Al poco tiempo sale de la ciudad y remonta unas coloridas montañas que la carretera bordea con esfuerzo. La sierra de Rio Grande do Sul es fértil y tiene una vegetación espesa de selva sub-tropical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacia las 3:00 p.m. el bus se aproxima a Gramado, una pequeña ciudad con arquitectura alpina. Vistosas casas de techo triangular se enfilan al lado de la carretera, semejantes a las de un pueblo suizo o alemán. Un gran hotel de color amarillo sobresale. Da contra un abismo desde el que se ve la cadena montañosa remontar el horizonte. El bus para en una pequeña Terminal pintoresca de madera, deja unos pasajeros y sigue su camino hacia Canela a donde llega 20 minutos después. Me bajo y camino hacia un hostal cercano en el que dejo mi mochila en un cuarto. Salgo a recorrer la pequeña ciudad que gira en torno a una calle principal. Una iglesia con arquitectura gótica se apodera de la visual. Camino hacia ella tomando algunas fotos. Tiene una gran puerta en arco, sobre la que se ven imágenes de un santo. Un gran reloj de números romanos marca la hora debajo de un campanario central incorporado a una torre que termina en punta, como un cohete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknT-U7edVI/AAAAAAAAAR8/Fo-h2uSOOYI/s1600-h/P1010024.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064812323678352722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknT-U7edVI/AAAAAAAAAR8/Fo-h2uSOOYI/s400/P1010024.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Visito su interior y a la salida una joven me aborda con la excusa de que me invita a degustar una copa de vino y unos quesos y salamis de la zona que se ofrecen en una tienda contigua. Los pruebo y me hace cara de que le compre uno. Lo hago. Camino de vuelta por la calle hasta una plaza en la que hay un Irish Pub. Sigo derecho hasta La casa de piedra, una construcción clásica que sirve de centro cultural, en la que ruedan películas los jueves y sábados. En la plaza de banderas ondea con fuerza la del Brasil. Hay una construcción atravesada por un viejo vagón de madera enganchado a una pequeña locomotora de vapor. Camino por algunas otras cuadras viendo la arquitectura centro europea y vuelvo al hostal. Hans, un hombre rubio que atiende la recepción, me cuenta que no lejos de ahí, hay otro poblado llamado Petrópolis en el que sólo se habla alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo mismo ocurre en Blumenau, en el estado de Santa Catarina. Allá se celebra el Octoberfest como en Alemania – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la pared de la recepción veo un anuncio de Rafting. Hace un par de llamadas y me indica que en la mañana pasan por mí. Me voy a dormir viendo un poco de televisión brasilera. Al día siguiente me recogen y luego de 45 minutos en los que la camioneta recorre una carretera empinada que bordea unos riscos, llegamos al río Paranhana. No sé qué hago ahí. No debería hacerlo. En un arrebatado impulso lo decidí. Tal vez es esa necesidad por el movimiento que se rehúsa a morir en mí. Cuatro enfermeras de Belo horizonte me acompañan, pero sólo una se monta en la balsa. Las otras dos no saben nadar. El instructor, un brasilero de unos 25 años, nos dice que para salir del punto de partida debemos remar con fuerza para vencer unos rápidos. Lo intentamos sin lograrlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Duro! ¡Duro! ¡Más fuerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arqueo mi cuerpo sintiendo mi hernia y remo. No lo logramos. Lo intentamos una tercera y una cuarta vez, pero no es sino hasta la quinta que logramos sobrepasar el obstáculo que forma la corriente. El bote navega por rápidos tipo 3 y 4 durante unos 40 minutos. El recorrido termina en una parte calma en la que hay una piedra que escalamos para saltar 3 metros al vacío dentro del agua. Vuelvo al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hablas bien portugués – me dice Patricia, una joven de pelo quemado y cachetes rojos que atiende la recepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún no sé conjugar bien los verbos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ni siquiera los brasileros los conjugan bien. Oye, hoy hay una buena fiesta en un bar; podría ser interesante para tus crónicas. Conocerías un aspecto de la cultura gaúcha desde adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hoy lunes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, ¿por qué? Esto es Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde tomo un bus y me bajo en el museo del vapor, en cuya fachada está reconstruido de forma impactante, un famoso accidente ferroviario ocurrido en 1895 en la estación de Montparnasse de París, donde una locomotora sin gobierno atravesó la pared y fue a caer a la calle desde un segundo piso. Lo visito recordando cómo funciona la máquina de vapor en réplicas perfectas de un barco, una fábrica de papel, un tractor agrícola y hasta un reloj de vapor. Tomo otro bus que me lleva hasta Gramado. Camino el centro viendo tiendas elegantes y chocolaterías que ofrecen todo tipo de bombones. Personas elegantes y bien vestidas se ven por ahí. Tomo algunas fotos de una pequeña iglesia sobre una loma, camino por algunos barrios y me devuelvo a Canela. Ya es de noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknU2k7edWI/AAAAAAAAASE/mc2CetL-eeg/s1600-h/P1010150.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064813290045994338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknU2k7edWI/AAAAAAAAASE/mc2CetL-eeg/s400/P1010150.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;- Patricia te dejó una razón, dice que te espera en el bar – me dice Hans.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La verdad estoy un poco cansado; aparte tengo que trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento un rato con él afuera en la calle. Llega un amigo suyo llamado Jürgen de unos cuarenta años. Hablamos del calentamiento global y sus consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes nevaba en invierno, por eso los techos son triangulares. Pero el año pasado ya no nevó. Todo ha cambiado, en todo sentido. Hace poco robaron un banco, es la primera vez que pasa algo así. La gente no cerraba las puertas de sus casas pero ahora tienen miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknVhk7edXI/AAAAAAAAASM/irXy-lzzS0M/s1600-h/P1010143.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064814028780369266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknVhk7edXI/AAAAAAAAASM/irXy-lzzS0M/s400/P1010143.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me voy al cuarto a escribir un poco hasta que Hans golpea en la puerta: - Patricia llamó. Dice que te está esperando con unas amigas. Insiste en que tienes que ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ok. Dile que ya voy -. Me indica cómo llegar. Camino hasta allá y me encuentro que el bar queda en el local atravesado por un vagón. Entro y voy hasta el fondo del pintoresco lugar abarrotado, al lado de una tarima en la que un grupo canta una canción de rock en inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por fin llegas. Él es el colombiano - le dice a sus amigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento al lado de una mujer llamada Melissa que tiene el tatuaje de una tarántula en su brazo. Su nariz es recta, sus ojos son claros y su pelo largo cae cubriéndole los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo único que se de Colombia es que es un país de narcotraficantes – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo puedes decir eso si no sabes nada del país?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque eso es lo único que se – me mira esperando una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No maltrates a mi amigo, él te podría decir que nosotros tenemos a Fernandinho, o que es una vergüenza que en Brasil el año sólo comience después del carnaval – le dice Patricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uno no debe hablar de algo si no lo conoce. Yo podría decir que tu tatuaje es amenazante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Olvídalo, me lo hice cuando tenía 17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de rock termina de tocar y abren un karaoke en el que diferentes personas cantan, incluida la hermana de Patricia cuyo novio, un hombre moreno lleno de piercings, con un arete que forma un hueco en el lóbulo de su oreja, la mira con ojos de deseo. Hay mujeres lindas por doquier, en su mayoría altas, flacas y de pelo claro, disfrutando de un ambiente agradable. Todos parecen estarla pasando bien. Me presentan a otra mujer que es peluquera con quien bailo un par de canciones de música gaúcha. A las 3:00 a.m. se acaba la fiesta y caminamos Melissa, Patricia, su hermana, el novio y yo, hasta una gasolinera en la que hay un Hungry Tiger. Nos comemos un perro en la calle cuando una mujer parquea al lado en un carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llegó la perra ésta – dice la hermana de Patricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo el mundo se la ha comido – agrega Melissa mirándome. No digo nada. La mujer se queda ahí un momento y luego se va en su carro sin bajarse. Después de unos minutos me despido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya te vas? – pregunta Melissa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es tarde y mañana tengo que ir temprano al Parque del Caracol, por la tarde vuelvo a Porto Alegre a ver el partido del Gremio contra el Cúcuta por la Copa Libertadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quédate un poco más. Yo te llevo al hostal en mi carro -. La acompaño a dejar a Patricia y a la hermana. Luego me lleva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya te bajas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es tarde ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, supongo que tendré que cambiar mi concepto de Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creería.&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje. Espere los jueves reportajes gráficos). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio".&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknWRk7edYI/AAAAAAAAASU/pxzPKFkQNBM/s1600-h/P1010097.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5064814853414090114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknWRk7edYI/AAAAAAAAASU/pxzPKFkQNBM/s400/P1010097.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-7040648651687682448?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/7040648651687682448/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=7040648651687682448' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7040648651687682448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7040648651687682448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/05/gramado-canela-crnica-xx-esta-travesa.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RknTWE7edUI/AAAAAAAAAR0/YwMP-ZdO-Xo/s72-c/img31.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5021934026415035218</id><published>2007-04-19T11:50:00.000-07:00</published><updated>2007-04-19T12:33:34.219-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rie_Oq-vTNI/AAAAAAAAARM/nUhCtIgcqZo/s1600-h/P1010164.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5055219365523180754" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rie_Oq-vTNI/AAAAAAAAARM/nUhCtIgcqZo/s320/P1010164.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Porto Alegre (II) - Crónica XVIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Não gosto da arquitetura nova,&lt;br /&gt;Porque a arquitetura nova&lt;br /&gt;Não faz casas velhas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Quintana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel desvistió a la abuela. – No podemos dejarla así, en pijama – dijo. Humedeció un trapo en agua y lo pasó por un cuerpo tibio que parecía de gelatina. Levantó sus piernas como si fueran las de un bebé y le limpió la cola. Sacó un vestido de gala y se lo puso con movimientos ordenados ante nuestra mirada. Papá llamó a Carolina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La abuela murió – le oí decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El servicio funerario vino a buscarla a media noche. Para ese momento tenía el cuerpo frío y pude ver que sus brazos estaban tiesos cuando la pasaron a una camilla, la pusieron en una bolsa negra y la sacaron del apartamento. Los seguimos en el carro. Papá se encargó de los trámites. Mamá seguía llorando de cara a una ventana que daba contra la calle. Cuando volvimos al apartamento y entramos al cuarto, un intenso olor invadió el ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te huele a flores? – preguntó mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué increíble! - Llamó a papá. – ¿Mira cómo huele el cuarto? ¿Cómo es posible?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos ahí un rato hasta que llegó Carolina. - Huele a flores – dijo ella al entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es la abuela, se está despidiendo – respondió papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifCEa-vTPI/AAAAAAAAARc/yG22Ila8ZEc/s1600-h/P1010040.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5055222487964404978" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifCEa-vTPI/AAAAAAAAARc/yG22Ila8ZEc/s320/P1010040.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me levanto temprano, desayuno y doy una vuelta por el centro, en donde compro una tarjeta telefónica con la que llamo a Tania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quieres ir a la noche de campeones verdad? – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda en pasar a las 12:00 a.m. para darme un tour por la ciudad. Compro un periódico que dice que las playas son los sitios más democráticos del Brasil, en vista de que la desnudez equipara a los hombres, y vuelvo al hotel donde escribo un poco hasta que ella llega. Me da un beso en cada mejilla con unos cachetes calientes que traen todo el calor de la calle. Pequeñas gotas de sudor brillan en su frente. Luce una pantaloneta azul que le llega a mitad de los muslos, una camiseta blanca y una cartera de tela al hombro. Sus ojos salidos me miran con atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo terminó el carnaval para ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me imaginaba. ¿Te gusta el fútbol? – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me encanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces empecemos por el estadio de Gremio: es mi equipo - dice. Le cuento que va a jugar en pocos días contra el Cúcuta por la Copa Libertadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Podemos ir juntos – le dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te advierto que si le haces fuerza al Cúcuta la tribuna te lincha y yo no te voy a ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomamos un bus desde una plataforma especial por la que pasan varias líneas de la ciudad y nos bajamos 15 minutos después cerca al estadio Monumental. Entramos a una tribuna desde la que se puede ver el pasto bien cortado y unas graderías que en su mayoría son de color azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto es un templo, en cambio el estadio de Inter es un chiquero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomamos algunas fotos frente a un letrero en letras blancas que dice: “Atirar objetos no campo prejudica o Grêmio”. Entramos al museo del equipo en donde están expuestos una infinidad de trofeos que el club ha ganado desde su fundación en 1903, incluidas dos Copas Libertadores. Tomo algunas fotos y veo en un video los dos goles con los que venció al Hamburgo en la Copa Intercontinental en 1983. A la salida nos dirigimos a la taquilla y compramos las boletas para el partido contra el Cúcuta. Salimos a la calle y tomamos otro bus que nos deja a unas cuadras del estadio Beira Rio de Internacional. Tania camina rápido en la calle mirando en todas las direcciones. La sigo sintiendo el dolor de la hernia en mi pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No me gusta este barrio – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos por una puerta que está abierta al público y tomo algunas fotos. El campo de juego está separado de las tribunas rojas y blancas por un foso y unos alambres de púas enrollados a una barda. El pasto luce impecable aunque las líneas no están pintadas. Le pasó la cámara a Tania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifDCq-vTQI/AAAAAAAAARk/oiPaW_1yQzo/s1600-h/P1010192.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5055223557411261698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifDCq-vTQI/AAAAAAAAARk/oiPaW_1yQzo/s320/P1010192.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- ¿En serio quieres una foto aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son los actuales campeones del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Les costó mucho llegar a serlo – dice y toma la foto sin ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miramos un afiche gigante dispuesto sobre una pared en la que está el estadio al lado del lago, visto desde un punto panorámico. Hay otro de todo el equipo abrazado en un círculo con estadio lleno, que pende sobre la puerta de un baño de hombres. Le digo a Tania que me espere un segundo. Al entrar me topo de frente con un vagabundo que sostiene una bolsa plástica y me mira con odio. Lo esquivo y sigo hacia el orinal sin mirarlo. Su olor desagradable me llega a la nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué horas son – me pregunta con voz seca mientras orino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La 1 y 45 – le digo de manera firme luego de mirar el reloj. Se queda pensando, duda y abre otra bolsa que tiene en el piso sin decir nada. Termino y salgo. Él sale detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pudiste ir al baño? – pregunta Tania cuando lo ve salir. No me cree cuando le digo que sí. Me acerco a una pared y leo que al club lo fundaron 3 jóvenes llegados de Sao Paulo a principios del siglo XX, que no fueron admitidos en ningún otro club. Dice la historia que: En la noche del &lt;a title="4 de abril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/4_de_abril"&gt;4 de abril&lt;/a&gt; de &lt;a title="1909" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1909"&gt;1909&lt;/a&gt;, liderados por los hermanos Henrique y José Poppe Leão y por Luiz Madeira Poppe, 40 hombres (eran esperados sólo 20) fundaron el Sport Club Internacional, el equipo del pueblo de Porto Alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Guarda tu cámara – me dice al salir del estadio. Caminamos de nuevo por la mitad de la calle, evitando ciertos sectores, hasta llegar a un centro comercial en donde aprovecha para visitar algunos clientes. Me cuenta que vende cosméticos y que eso le da para vivir. Ha estado casada dos veces y tiene un hijo de 20 años que vive en Río de Janeiro. Me presenta algunas mujeres de quienes se despide siempre diciéndoles: - Bom trabalho -. Por momentos camina saltando como si fuera una pequeña niña. – Él es mi amigo de Colombia – les dice a los conocidos que va saludando por ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifDoK-vTRI/AAAAAAAAARs/Yy3Z1LkeOtw/s1600-h/P1010206.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5055224201656356114" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifDoK-vTRI/AAAAAAAAARs/Yy3Z1LkeOtw/s320/P1010206.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Comemos un perro caliente afuera y caminamos hasta la parada de un bus turístico. Compro el pasaje y subo a un segundo piso sin techo. Tania me hace señas desde el andén, indicando que nos vemos en una hora y media cuando se acabe el recorrido que se inicia pasando al lado de algunas edificaciones clásicas y del museo José Joaquín Felizardo, para luego tomar la avenida Veira rio desde donde se ve el centro de la ciudad a lo lejos, bajo el horizonte que termina en donde se juntan la laguna Guaíba, el centro de la ciudad y el cielo. Bordeamos el morro de Santa Tereza y de regreso, el bus pasa al lado del colegio militar, el parque Farroupilha en el que se ve un arco en piedra, y de la Santa casa de la Misericordia cuya fachada clásica, de color amarillo y blanco termina en un par de campanarios góticos muy bien cuidados. Los edificios estatales en general guardan su esplendor pero la gran mayoría de construcciones particulares denuncian su abandono con las paredes descascaradas, los vidrios rotos, la madera de las ventanas podrida, o un velo negro que las cubre. Otras sirven de lienzo para diversos graffitis, como la del instituto de educación cuyo frente es una mezcla entre templo romano con pop art. Ese tipo de vandalismo se extiende por toda la ciudad y se hace presente en edificaciones emblemáticas como el Museo de arte. Es posible ver algunas personas sin hogar durmiendo en la calle. Hay uno que incluso duerme de manera profunda sobre el soporte de cemento de una ventana de edificio. El bus recorre muchos sectores que ya conozco, como el de la plaza de la matriz y el mercado público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te pareció? – me pregunta Tania al regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me confirmó que la ciudad es muy linda pero que está muy descuidada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y eso que no conociste el norte que es el sector pobre. Mañana cuando vayamos al sambódromo lo vas a ver -. Me indica cómo llegar al hotel caminando desde ahí por toda la avenida Borges de Medeiros, pasando por debajo un viaducto que me lleva directo al mercado que ya es zona conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifAdq-vTOI/AAAAAAAAARU/2ZmPl9bZVfQ/s1600-h/P1010153.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5055220722732846306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RifAdq-vTOI/AAAAAAAAARU/2ZmPl9bZVfQ/s320/P1010153.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5021934026415035218?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5021934026415035218/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5021934026415035218' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5021934026415035218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5021934026415035218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/04/porto-alegre-ii-crnica-xviii-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rie_Oq-vTNI/AAAAAAAAARM/nUhCtIgcqZo/s72-c/P1010164.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6748363230980242640</id><published>2007-04-17T08:47:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:49:06.804-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTZJ07H1yI/AAAAAAAAAPk/PbluLcDzmnM/s1600-h/P1010128.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054403444665210658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTZJ07H1yI/AAAAAAAAAPk/PbluLcDzmnM/s320/P1010128.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Porto Alegre (I) - Crónica XVII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eu escrevi um poema triste&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eu escrevi um poema triste&lt;br /&gt;E belo apenas da sua tristeza.&lt;br /&gt;Não vem de ti essa tristeza&lt;br /&gt;Mas das mudanças do Tempo,&lt;br /&gt;Que ora nos traz esperanças&lt;br /&gt;Ora nos dá incerteza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Cor do Invisível&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mario Quintana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me gusta salirme de las rutas convencionales de viajeros ya que ahí es donde uno conoce el verdadero país. Compro un pasaje a Tramandaí y me devuelvo al camping en donde desmonto la carpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te vas? - me pregunta Pablo Cesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para Atlántida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a la Terminal y tomo el bus que sale al poco tiempo. La tarde muere sobre la carretera. Hace más de 24 horas llueve y aún cae una llovizna tenue. Abro el libro de Gibrán y lo cierro. Miro la oscuridad pensando que el dolor de una mala decisión no es causado por la decepción que genera la elección, sino por el remordimiento que te llena de rabia al saber que la otra elección era la apropiada. Vuelvo a la noche que pasa de largo afuera de la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTf7E7H1zI/AAAAAAAAAPs/vIopxzVxvPc/s1600-h/P1010004.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054410887843534642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTf7E7H1zI/AAAAAAAAAPs/vIopxzVxvPc/s320/P1010004.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Le di mi cuarto a la abuela porque tenía baño. Me fui al cuarto de huéspedes, en donde colgué mis cuadros y lo ambienté a mi manera. Al principio todo parecía normal. Ella leía algunos libros, cantaba canciones en checo y cuando me alistaba para salir de rumba, preguntaba: - ¿A quién vas a ir a enamorar? -. Después vinieron los síntomas. Una mañana amaneció orinada porque no había encontrado el baño por la noche, empezó a preguntar quién le había robado el reloj cuando lo tenía en la muñeca y un día, pelando una zanahoria, se desmayó cuchillo en mano de cara contra el piso de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Menos mal pude desviar el rumbo del filo – dijo papá consternado mientras la cargamos inconsciente hasta la cama. Cuando se despertó habló en un idioma inteligible que no era checo y luego se puso a llorar. Su cuerpo se fue debilitando y sus delirios se hicieron cada vez más extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bus llega a Tramandaí a las ocho. Me bajo en el centro y camino a un hotel cualquiera en el que me hospedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿El carnaval? – le pregunto a una joven que atiende la recepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El carnaval ya terminó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo a comer algo a una calle llena de jóvenes que prolongan los últimos momentos de fiesta. Algunos pasan hablando entre su grupo de amigos, otros beben cerveza sentados en el andén, una pareja se da un beso y el resto de entusiastas entran a un centro comercial concurrido en el que hay unos cines y un boliche que se anuncia desde afuera. Veo la movida calle desde la ventana de un restaurante en el que pago 16 reales por pedazos ilimitados de pizza. Los meseros pasan con bandejas ofreciendo sabores variados en los que se encuentra hasta una pizza de chocolate con fresas. A los 10 minutos ya estoy lleno. Vuelvo al hotel, prendo el televisor y miro algunas imágenes en las que está una cantante brasilera animando a miles de personas en el carnaval de Bahía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTgeE7H10I/AAAAAAAAAP0/SPIT5P9YBWA/s1600-h/P1010021.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054411489138956098" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTgeE7H10I/AAAAAAAAAP0/SPIT5P9YBWA/s320/P1010021.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente camino al río en donde hay algunas personas pescando con largas cañas desde un puente y desde algunos balcones suspendidos sobre el agua. Bordeo la orilla por un barrio de casas coloridas, hasta llegar a la playa en donde veo el mar de color marrón en el que se están bañando algunas personas, bajo el brumoso horizonte en el que se ven buques anclados. Camino la playa viendo a unos niños jugar fútbol, le tomo una foto a una pareja que pasa caminando por enfrente y respiro el olor del océano hasta que empieza a llover de nuevo y me veo obligado a devolverme por una calle central en la que hay viejos edificios de cuatro y cinco pisos a lado y lado. Recojo mi mochila en el hotel y camino hasta la Terminal en la que tomo un bus rumbo a Porto Alegre, en medio de un paisaje verde de lomas no muy altas que atravesamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche llegue tarde del gimnasio. Papá, Mamá y Daniel estaban con cara de acontecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Qué pasa? – pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ve y miras a la abuela – dijo papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cuerpo estaba desgonzado a mitad de cama. Movía la mandíbula hacia arriba y abajo como un autómata, y miraba al infinito con ojos que ya no eran de este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Babitcho – le dije, siempre sonreía cuando le decía abuela en checo. No respondió nada. Me senté a su lado; para ese momento todos la rodeábamos. La toqué para ver si reaccionaba. Se sacudió un poco; siguió mirando el infinito asombrada por lo que estaba viendo, dejó pasar un par de segundos y exhaló un suspiro que nos dejó a todos en vilo. Sus gestos de dolor se disiparon y su cara se tornó inexpresiva. Mamá se echó a llorar y papá dijo: - Abuela te queremos mucho, te queremos mucho -. Daniel tomó su mano y la llevo a su pecho repitiendo la frase de papá. Luego se levantó y abrazó a mamá quien me miraba con ojos que indicaban el final de una época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTjE07H11I/AAAAAAAAAP8/Pj2-T-JVkqk/s1600-h/P1010087.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054414353882142546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTjE07H11I/AAAAAAAAAP8/Pj2-T-JVkqk/s320/P1010087.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Llego a la estación de Porto Alegre y camino a la información turística en la que conozco a una alemana que me dice que consiguió un hotel por 15 reales. La sigo hasta allá entre una calle sucia, abarrotada de personas. Llego al hotel en el que me dan un cuarto en el último piso, que da a una calle ruidosa. Bajo y una mujer que está en la recepción se ofrece a llevarme hasta donde cambian dólares. Voy con ella y luego caminamos por la rua dos andradas hasta la casa de cultura, cuyo edificio hace años era un elegante hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te devuelvas muy tarde. Es peligroso – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despedimos. Una joven que atiende me da unas postales con poemas de Mario Quintana, me regala un mapa de la ciudad y me averigua la fecha en la que juega el Cúcuta Deportivo contra el Gremio. Vuelvo al hostal y subo los cuatro pisos hasta el cuarto. Abro la puerta y entro percibiendo un olor a humedad que invade mi nariz. Miro alrededor buscando una toma en la que pueda conectar mi computador en el espacio de 2 X 2. Me acuesto un segundo en la cama y me doy cuenta que el techo tiene un hueco dentro del cual hay un pedazo de sábana que se mueve con el viento. Me levanto y veo que al armario se lo están comiendo las termitas. Saco mi cara por la ventana para escapar del olor a humedad y veo a una prostituta en minifalda, exhibiendo sus gordas piernas. Salgo a la calle. Es de noche. Camino algunas cuadras con sentimiento de inseguridad, hasta que llego a un hotel cerca de la Terminal de buses en el que me cobran 60 reales, pero tiene aire acondicionado y conexión a Internet directa en el cuarto. Lo pago. Me devuelvo al otro hotel por las oscuras calles del centro y le digo a la persona que atiende que no me voy a quedar ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Igual tienes que pagar – dice. Discutimos. Al final me devuelve 7 reales de los 15. Me instalo en el otro hotel y hablo con mis papás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Qué tal es Porto Alegre? Cuando yo vivía en Brasil se decía que era una ciudad alemana muy bonita – dice mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún no la he visto bien, pero a primera vista me parece sucia y desordenada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que tristeza, así es como se volvieron todas las ciudades brasileras. ¿Los patrocinadores ya te dieron alguna plata? – pregunta cambiando de tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vas a hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aún tengo el dinero de la venta de mi carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente me levanto temprano y camino hasta el mercado público, ubicado en una gran edificación clásica pintada de amarillo al lado del puerto. Desde la rua dos andradas es posible verla, con las grúas de fondo elevando sus brazos sobre el horizonte. La peatonal está abarrotada de gente que camina en una y otra dirección. Llego hasta una plaza adoquinada en cuyo piso hay figuras ondulares formadas por piedras de color blanco y negro, a la vieja usanza portuguesa. Sigo derecho por la peatonal que en ese punto cambia de nombre a rua da praia, observando algunas fachadas clásicas que ahora lucen viejas. Muchas de ellas tienen parches negros de humedad que denuncian su descuido. Otros edificios estatales, como uno del ejército, me dejan imaginar el esplendor de otra época. Sigo adelante observando las fachadas de arquitectura portuguesa pintadas de diferentes colores hasta que la calle se acaba y llego al canal de los navegantes, desde donde se observa la Isla da pintada. El día está sombrío y las primeras gotas de agua se insinúan. Me siento a ver la laguna Guaíba, al lado de una joven mulata que pierde sus ojos en el agua. En una segunda mirada puedo ver que llora. Saca un paraguas y continúa observando el infinito. Me levanto y le tomo una foto a la Usina do gasômetro, una vieja construcción de una termoeléctrica inaugurada en 1928, que tiene una chimenea de 107 metros y que en la actualidad sirve de centro cultural de la ciudad. Unos barcos turísticos que hacen paseos en el verano descansan amarrados a un muelle. La bruma se apodera del horizonte y decido volver por otra calle hasta llegar a la catedral cuya cúpula y campanario de color café sobresalen desde lejos. Camino hacia ella cruzando la plaza de la Matriz, en la que hay un monumento en honor al gobernador Julio Prates de Castilhos, construido por Décio Villares, quien también hizo el diseño actual de la bandera del Brasil. Al lado de la catedral resalta el palacio Piratini, la cede del poder ejecutivo, que fue construido con arquitectura estilo Luis XVI por orden del mismo Júlio Prates, para expresar la fuerza política del estado. Del otro lado de la plaza está la asamblea legislativa y el palacio de justicia, en cuya pared hay una enorme escultura en bronce verde de una mujer en túnica con un libro y una espada. Hacia el norte de la plaza está el teatro Sao Pedro de estilo barroco portugués inaugurado en junio de 1858, época en que Porto Alegre se denominaba Provincia de Sao Pedro. En su visita a la ciudad en 1820, el biólogo francés Auguste de Saint Hilarie, escribió en su diario, que el paisaje de la plaza de la Matriz constituye uno de los lugares más peculiares y encantadores del mundo. Vuelvo al mercado para darle un vistazo desde cerca, pero salgo corriendo por diversos olores pestilentes a pescado reconcentrado y a cloaca. Desde ahí parte una línea de tren de cercanías por la que se mueven muchas personas que trabajan en el centro pero viven en los suburbios. Frente al mercado hay una enorme plaza en la que se percibe un gran desorden de personas que la cruzan y de otras que la habitan desarrollando diferentes actividades comerciales. A su lado hay una hermosa casa restaurada de principio de siglo, pintada de verde y gris. Me acerco a ella y veo que sirve de restaurante. Está rodeada por una reja que protege a los comensales de los vendedores ambulantes y vagabundos que pululan y pasan pidiendo dinero. Entro y pido un pollo a la plancha con arroz y ensalada caprece. Desde su terraza puedo ver el flujo constante de gente que pasa. Una mujer se acerca a la reja con un hijo en sus brazos y otros dos pequeños que la acompañan. - Tenemos hambre – dice estirando su mano. El mesero le indica que se vaya. Diagonal a ese punto se eleva un edificio de ladrillos en obra gris, de unos veinte pisos que se quedó a mitad de camino. El color ocre está negreado y en algunos puntos es posible ver soportes de hierro oxidados por el aire, en un juego de cubos, rectángulos y diversas formas geométricas que destruyen la visual, pero por otro lado, hacen pensar en la estética de lo grotesco. Frente a ese edificio pasa una calle peatonal que está tomada por carpas de vendedores que amarran los improvisados tejados de plástico por piolas y amarres desde cualquier poste, árbol o señal de tráfico que se pueda, formando un juego de colores naranja, amarillo, azul y negro. Salgo del restaurante y me acerco. Hay gente vendiendo oro en las calles, otros comprando, hombres ofreciendo hacer piercings y tatuajes, chancletas, paraguas, vestidos de todos los tamaños, camisetas de fútbol, muñecas, lapiceros, tijeras, carros de juguetes, transistores, carcasas de celular, correas, pilas, calculadoras, ollas y sartenes. Camino por entre los estantes improvisados debajo de las sombrillas, plásticos y lonas, viendo como todo el mundo intenta ganarse la vida como puede. Me acerco a un hombre moreno que luce una camiseta del Gremio, sentado en una silla al lado de un estante de cartón que sostiene unos juguetes. Le explico lo que hago y pregunto: - ¿No tienen miedo que los saquen por invadir el espacio público?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTjp07H12I/AAAAAAAAAQE/iPzk8A9mD5s/s1600-h/P1010129.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054414989537302370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTjp07H12I/AAAAAAAAAQE/iPzk8A9mD5s/s320/P1010129.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Nosotros estamos legalmente fiscalizados, pero esos que están ahí si deben tener – me dice, señalando a unos vendedores ambulantes que cargan estuches improvisados de madera y metal en los que hay diversas gafas y CD’s piratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puedo tomarle una foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien. No tengo nada que esconder -. Se la tomo y se la muestro. – Toma otra, allá en tu país van a pensar que en Brasil parecemos orangutanes -. Esta vez medio sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerco a uno de los voceadores que publicita ventas de películas. Me mira con desconfianza. Le explico quien soy y le pregunto si tiene miedo. Al final termina diciendo que es un simple voceador y que no está haciendo nada. - ¿No quieres un CD? – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy al otro lado de la plaza en donde está la prefectura municipal en un edificio clásico que tiene una torre con reloj, junto a unas estatuas en mármol que contrastan con otra de una mujer con un niño en las manos y una corona de espinas, situada en uno de los bordes del techo. La construcción es de color ocre y en ella se destacan columnas blancas y marcos a media punta pintados de verde, en una combinación de matices que termina en un palco central en el que penden las bandera del Brasil, la de Rio grande do sul y la de la propia municipalidad, ondeando de frente a una fuente en baldosas de porcelana invadida por palomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTloU7H14I/AAAAAAAAAQU/gJKBt623EZ4/s1600-h/P1010065.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054417162790754178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTloU7H14I/AAAAAAAAAQU/gJKBt623EZ4/s320/P1010065.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Camino por otra calle peatonal al hotel, entre todo tipo de comercio callejero. Veo almacenes de ropa económica, panaderías, farmacias, servicios eléctricos, compraventas, ferreterías, ventas de animales, pericos, conejos y hasta calzones de un real. De noche me duermo pensando en que la vida de los humanos es tan salvaje como la de los animales. Así como en el reino animal se comen unos a otros, en el reino de los hombres cada quién tiene que comer de las necesidades del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTkOU7H13I/AAAAAAAAAQM/lZOBK4YlmB0/s1600-h/P1010119.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054415616602527602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTkOU7H13I/AAAAAAAAAQM/lZOBK4YlmB0/s320/P1010119.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6748363230980242640?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6748363230980242640/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6748363230980242640' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6748363230980242640'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6748363230980242640'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/04/porto-alegre-i-crnica-xvii-esta-travesa.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTZJ07H1yI/AAAAAAAAAPk/PbluLcDzmnM/s72-c/P1010128.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-701312107120736297</id><published>2007-04-17T07:16:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:46:11.821-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTm5U7H15I/AAAAAAAAAQc/mHR6KzQ6cEM/s1600-h/P1010128.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054418554360158098" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTm5U7H15I/AAAAAAAAAQc/mHR6KzQ6cEM/s320/P1010128.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Perdido en el carnaval (II) - Crónica XVI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo supe ya de grande que mi abuela no era mi abuela. Nos lo contó mamá quien viajó a Sao Paulo, le ayudó a vender su apartamento de 30 años y volvió con ella y con tres maletas más. La abuela ya no sonreía como en los años anteriores cuando iba a hacernos visita en navidad. Cargaba una tristeza encima que la aplastaba, una melancolía silenciosa que yo podía ver en sus ojos y en los largos periodos de silencio en los que permanecía mirando el infinito. Era la segunda mujer de mi abuelo, que él había desposado después de separarse de la mamá de mamá, pocos años antes de que los tres escaparan en 1952 de Checoslovaquia, cruzando una senda oculta en la que tuvieron que saltar sobre cables electrificados, cuidando de no ser vistos por guardias soviéticos que tenían la orden de disparar a matar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No le doy más de seis meses de vida. Por mucho vivirá un año – le dijo el doctor a papá luego de ver los exámenes que confirmaban su leucemia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tenho muita saudade de Sao Paulo – decía bajando la mirada al tiempo en que yo pensaba en lo doloroso que debe ser vivir la juventud en un país, la adultez en otro y esperar la muerte en otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar en el ocaso produce una sensación particular. Te hace sentir vivo, pero te llena de nostalgia. El bus pasa al lado de un pueblo de pescadores en el que un par de equipos con uniformes coloridos están jugando fútbol en una pequeña cancha, rodeada por muchas personas. Lo dejamos de largo y es de nuevo la inmensidad del océano la que sigue acompañando mis pensamientos. Al poco tiempo se hace de noche y ya no puedo verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi papá planeó el escape en silencio. Se mudó a vivir a un pueblo fronterizo con Alemania Occidental llamado Ash, en donde contactó a un guardia comunista al que le pagó para que le mostrara la ruta de salida – cuenta mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desciendo del bus, averiguo por pasajes a Laguna, pero me dicen que no hay lugar sino hasta dentro de tres días. Maldigo. Pregunto por un camping y me indican uno cercano a la Terminal llamado Veira rio, al que voy caminando. Una joven pareja lo atiende. Monto mi carpa, me baño y les pregunto por el carnaval.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tienes que ir a la calle principal – me dice Pablo Cesar. Me indica cómo llegar. Les confío mi computador y voy a un restaurante de barra libre. Bajo por una calle llena de gente mirando vitrinas y ventas callejeras como en un festival. El tumulto aumenta a medida en que me acerco a una calle peatonal en la que hay dispuestos bares a ambos lados, repletos de personas viendo a los demás pasar por el incómodo espacio que no da abasto para tanta gente. Logro pasar por ahí y camino hasta la playa en donde gente totalmente distinta se toma el lugar en una guerra de sonido. Cada dueño de carro y su grupo oyen su propia música al resonar de los parlantes que en algunos casos son bafles que ocupan todo el baúl. Cada quien vive el carnaval a su manera. Algunos toman cerveza, otros saltan y saltan al ritmo de la zamba, otros interiorizan su alegría con tecno, otros se bañan con espuma, otros se esconden detrás de máscaras y antifaces, otros sencillamente hablan o se besan, los más parcos miran como los otros la están pasando bien y la gran excepción se molesta porque les cae espuma encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTnY07H16I/AAAAAAAAAQk/B9ZXnvhBi7c/s1600-h/P1010140.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054419095526037410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTnY07H16I/AAAAAAAAAQk/B9ZXnvhBi7c/s320/P1010140.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Vuelvo a la peatonal en la que están los bares y veo a unos chinos echándole espuma a una pareja. El hombre se molesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es el carnaval, más bien sonríe – dice uno de ellos. El hombre les muestra el dedo medio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carnaval no tiene edad, ni raza, ni sexo, ni inclinación sexual, ni horario, ni reparos. Todo el mundo está en la calle y el que no, lo vive desde el balcón. Me siento en una de las mesas que por suerte desocupan y en la televisión del local un programa pasa el fastuoso desfile del carnaval de Río, en el que se ve el inmenso zambódromo y las comparsas de cada una de las escuelas de zamba de la ciudad, que luchan entre si por ser la mejor, con sus grandes carros temáticos como el del Taj Mahal, el Empire State Building, la catedral de Notre Dame, un tulipán, un camaleón, una guitarra y un león gigante que mueve sus fauces. En cada uno de estos carros alegóricos, bailan garotas semidesnudas sobre soportes metálicos que van sujetos a la estructura. Todo es extravagancia y desmedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTo8E7H18I/AAAAAAAAAQ0/5u0UwAXQcPA/s1600-h/P1010126.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054420800628053954" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTo8E7H18I/AAAAAAAAAQ0/5u0UwAXQcPA/s320/P1010126.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En la calle continúa mi propio desfile. Entre la muchedumbre pasa un señor con su hijo comiendo un helado, dos tipos con pantalón camuflado, pecho al aire y gafas oscuras sintiéndose Rambo, un grupo de amigas hablando, una pareja tomada de la mano, unos muchachos correteando a una muchacha para echarle espuma, un señor vendiendo algodones, unos punks, unas mujeres con cachos rojos sujetos a una balaca, otras con orejas de conejo, y muchas, muchas, muchas otras personas que caminan mirando a los demás. Un hombre limpia una mesa para atender a otros clientes y otro cuenta monedas para ver cuantos tarros de espuma ha vendido: eso es el carnaval.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiToJE7H17I/AAAAAAAAAQs/zYwEDn_I2CE/s1600-h/P1010151.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054419924454725554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiToJE7H17I/AAAAAAAAAQs/zYwEDn_I2CE/s320/P1010151.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Termino mi cerveza y camino de nuevo hacia la playa, pensando que es una gran fiesta al aire libre en la que todo el mundo está invitado. En el cielo las estrellas penden sobre el techo de un gran hemisferio en el que todos bailan. La guerra de sonido continúa. Una familia a mi lado mira a la gente bailando zamba cuando unos tipos empujan a otro y la mamá le dice al marido: - Vámonos de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta en la peatonal un cantante toca música en vivo y la gente baila. Un joven vestido con el uniforme amarillo, azul y blanco de Brasil hace una interminable 21 con un balón, sobre un asiento alto que a su vez está encima de un barril. Unas mujeres sentadas en una mesa delante de él esperan el balonazo en cualquier momento. Otro joven que pasa le pide prestado el barril, se para encima y le señala su corazón a una linda mujer que está en una terraza. La joven se avergüenza al principio, pero luego le muestra el índice dándole a entender que está comprometida. El joven futbolista recupera su puesto y hace dominio hasta que le echan espuma. Se molesta. Vuelve a la 21. La gente canta el coro del cantante de al lado, el joven da la última patada al balón, lo toma con las manos, se baja de su estructura, hace la venia, algunos aplauden, saca una caja y recoge monedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente salgo a la ciudad para verla. El día está sombrío. Algunas personas toman mate en porongos que tienen los escudos de Inter y Gremio. Camino hasta la playa viendo las olas reventar entre el agua de color marrón, pensando en que aún me encuentro en un sitio austral en el que no se siente ese calor del pueblo brasilero que uno se imagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Rio grande do sul es un estado aparte. Tiene sus propias costumbres – me dice Pablo Cesar cuando le manifiesto mi sorpresa de haber visto a algunas personas bebiendo mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué es marrón el mar aquí? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque está lleno de algas. Gran parte del litoral del Estado es así. La mancha se extiende por el frente de toda la Lagoa dos Patos. En realidad aquí no hay paisajes lindos como en Santa Catarina o más hacia el norte. Todos estos balnearios son usados por los habitantes de Porto Alegre a quienes les queda cerca y huyen del carnaval allá. Óyeme, te conseguí una aventón para que vayas esta noche al balneario de Atlántida en el municipio de Xangri-Lá, que es, guardadas las debidas proporciones, un Mónaco aquí al sur de Brasil, el sitio al que van todos los millonarios. Queda a unos 3 kilómetros. Sería bueno para tus crónicas cubrir el carnaval allá. Ten en cuenta que gran parte del carnaval de Brasil se lleva a cabo de puertas para adentro en los clubes y bares – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTqEE7H1-I/AAAAAAAAARE/mmQhhbImIs8/s1600-h/P1010161.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054422037578635234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTqEE7H1-I/AAAAAAAAARE/mmQhhbImIs8/s320/P1010161.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La lluvia se larga al poco tiempo y aprovecho para escribir en la pequeña oficina que sirve de recepción para el camping. Un hombre moreno de manos grandes, cara grasosa, nariz chata y barriga llamado Habibi, se emociona al saber que tengo ascendencia libanesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mis papás son sirios. ¡Viva el pueblo musulmán! Todos deberíamos unirnos para destruir a los Estados Unidos – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo soy libanés católico – le respondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace el que no me escucha. – Yo celebré el 11 de septiembre – menciona. Continúo escribiendo hasta que saca un papel de su billetera, lo abre y me acerca el polvillo a la cara. – Es de allá. De la mejor calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La verdad, me gustaría que mi país fuera reconocido por otras cosas – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la oficina entra una mulata escapando de la lluvia. Su nombre es Tania y debe tener unos cuarenta años. Tiene el cuerpo grueso, la frente grande, los ojos salidos, la nariz recta y una sonrisa que resalta su actitud amigable. Se instala en un asiento cubriendo sus desnudos brazos con las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que tiempo tan malo – dice. Habla algunas cosas con Habibi hasta que me pregunta si quiero un café. Acepto. Lo trae. Me pregunta qué ando escribiendo. Le cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estas triste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué lo preguntas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por tu cara, luce triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vine buscando el carnaval y mira lo que hay. Estoy decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo lamento. ¿Quién te recomendó venir aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un brasilero en Montevideo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que mal. ¿Vas a ir a Porto Alegre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Supongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, si vas, yo te puedo llevar a la noche de campeones. Es una exhibición el próximo sábado, en la que vuelven a presentarse las escuelas ganadoras en el sambódromo -. Anoto su celular. Se va, Pablo Cesar vuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La lluvia no sólo arruinó el carnaval sino también los negocios. ¿Sabes cuanta gente está perdiendo plata con esto? El frente frío de nubes que viene del sur se encuentra con uno cálido que viene del norte y producen lluvia. El verano pasado llovió desde el 1 de enero hasta el 15 sin parar –. A la recepción entra una mujer de unos 35 que Paulo Cesar me presenta como la persona que me va a dar el aventón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A media noche paso por ti – me dice y se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apago el computador y me quedo hablando con Paulo Cesar y Marcio, otro brasilero que llega. Me cuentan sobre la historia del Brasil y su independencia pacífica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creo que eso es lo que más diferencia al Brasil del resto de países americanos que lucharon por su independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino debajo de la lluvia hasta un restaurante cercano, pensando en el error que cometí al estar ahí. Como con desgano y me devuelvo al camping. Hablo con Marcio viendo en una vieja televisión la transmisión del carnaval de Río y su fastuoso despliegue, pensando en que, de haberlo querido, yo podría estar ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso es una fábrica de muñecas. El próximo año yo me voy para allá – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero hasta las doce a que llegue mi aventón. En la pantalla continúan desfilando escuelas al ritmo de una zamba que podría ser maravillosa. A la 1:00 a.m. me despido de Marcio y me acuesto en el piso de la húmeda carpa, pensando que la vida se compone de frustraciones y felicidades que se disputan el predominio en una balanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com y www.brasilendosruedas.blogspot.com Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTpf07H19I/AAAAAAAAAQ8/MGI26_O2bRY/s1600-h/P1010160.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054421414808377298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTpf07H19I/AAAAAAAAAQ8/MGI26_O2bRY/s320/P1010160.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-701312107120736297?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/701312107120736297/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=701312107120736297' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/701312107120736297'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/701312107120736297'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/04/perdido-en-el-carnaval-ii-crnica-xvi.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RiTm5U7H15I/AAAAAAAAAQc/mHR6KzQ6cEM/s72-c/P1010128.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6662473477813061146</id><published>2007-04-10T08:20:00.000-07:00</published><updated>2007-04-11T06:39:38.045-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhusWk7H1tI/AAAAAAAAAO8/Q0-q8TGAkXU/s1600-h/P1010019.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051820910894896850" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhusWk7H1tI/AAAAAAAAAO8/Q0-q8TGAkXU/s320/P1010019.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Perdido en el carnaval (I)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De chico fui un niño muy tímido. Me acostaba a dormir escuchando música clásica, pateaba un balón de fútbol todos los días, me daba temor hablarle a alguna niña y en el bus del colegio los niños más grandes quemaban mis orejas a punta de pastorejos, o se tiraban eructos gritando mi nombre. Por alguna razón siempre fui diferente. Desde muy chiquito lo supe. Era discriminado por mis compañeros porque no tenía zapatos Reebok, mientras que en casa papá me ponía a ver películas de las grandes batallas de la segunda guerra mundial, y mamá me metía en cuanta clase de arte encontraba o me llevaba a conferencias de historia del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhus907H1uI/AAAAAAAAAPE/_mWhhMLXfcA/s1600-h/P1010036.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051821585204762338" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhus907H1uI/AAAAAAAAAPE/_mWhhMLXfcA/s320/P1010036.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La Terminal de buses de Porto Alegre es grande y desordenada. No se parece en nada a la de Montevideo. Pregunto en la información por los buses a Laguna y me conducen a una empresa que tiene todos sus puestos llenos para ese día. Pregunto en otras que también me dicen lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué querías, es sábado de carnaval – menciona uno de los hombres que atiende la ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tienen pasajes a Torres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí pero hay muy pocos. Debes decidirte ya si quieres uno -. Compro el pasaje. El bus sale a las 3:30 p.m. de manera que me siento en una incómoda barda de concreto de la abarrotada estación. Abro el libro El Profeta de Jalil Gibrán y me adentro en el mundo de Almustafá, quien narra que en su paso por el pueblo de Orfalís, observó en silencio la vida de sus habitantes. Hace calor y hay mucho movimiento. Dejo el libro de lado. Personas van y vienen cargando grandes maletas. Veo a familias enteras caminando, parejas tomadas de la mano y personas solas que viajan con alegría o tristeza en sus caras. Una madre regaña a su hija, un gordo al que le faltan algunos dietes le echa piropos a cualquier mujer medio linda que pasa por ahí, una anciana se come un sándwich chorreando la salsa en sus manos. La mayoría de las personas caminan hacia las plataformas en donde están los buses que salen de la ciudad. Recuerdo a un holandés de unos cincuenta años que conocí en Sofía, quien me dijo que estaba escribiendo un libro de una teoría propia que hablaba de los no lugares, haciendo referencia a aquellos sitios públicos: aeropuertos, estaciones de tren, terminales de buses, puertos o cualquier otro sitio de paso en el que la energía de las personas no permanece porque no son habitados por nadie. – Son lugares de tránsito que la gente usa pero que en realidad no existen para nadie – me dijo él en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuuy07H1vI/AAAAAAAAAPM/wb-Y_C5YKa0/s1600-h/P1010069.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051823595249456882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuuy07H1vI/AAAAAAAAAPM/wb-Y_C5YKa0/s320/P1010069.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Me levanto y camino un poco. La Terminal es sucia y hay algunos merodeadores que generan desconfianza. Aseguro mi mochila y me meto a un restaurante en donde pido un almuerzo y espero a que pasen las horas. Ya en el bus, me toca al lado de una mujer de mal carácter a quien le escucho la voz cuando le entra una llamada y dice que está en camino. El paisaje es muy bonito, atravesamos un valle colorido al lado de una montaña muy verde que se extiende por varios kilómetros. Duermo un poco y cuando me despierto ya es de noche. El bus llega a Torres hacia las 7:30 p.m. Preguntó por algún albergue juvenil, pero me dicen que en Torres no hay. Camino algunas cuadras hasta que llego a un hotel cualquiera en el que me indican que un cuarto me cuesta 300 reales. Salgo volando de ahí. Camino un poco más hasta que me topo con un punto de información turística, en el que me recomiendan ir a un camping. Me enseñan donde está y camino hasta allá. Una pareja mayor me atiende con mucha amabilidad. Está bastante lleno pero logro conseguir un espacio para poner una carpa que le compré a un israelita en Buenos Aires por 30 pesos, y que usé una sola vez con Tatiana en los Esteros del Iberá. La monto con un plástico encima que la protege de la lluvia, me baño en unas duchas que hay, me visto y le pregunto a la pareja dónde es el carnaval. Les comento que quiero escribir una crónica y les muestro el mapa para que me indiquen el sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo mejor es que te vayas a un club privado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Quiero ver el carnaval del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces ve a Playa Grande, la música te guiará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Les puedo dejar mi maleta? Tengo un computador personal adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro. Nuestro hijo es policía -. Me lo presentan con orgullo. Toman la maleta y la meten en un escondrijo arriba del techo de la portería, que no me deja muy tranquilo. Me dicen que no me preocupe y me recuerdan que el camping se llama Veira mar. Salgo a la calle pensando que confiar en la gente se vuelve un acto de fe. Lo importante es afinar el ojo para ver en quién hacerlo y en quién no. Llego hasta la vía principal por unas calles que tienen casas y edificios. Hay un ambiente festivo y aglomeración de personas. Sigo el mapa hasta llegar a Playa Grande, en donde hay una tarima sobre la arena en la que se apresta a tocar un grupo. Desciendo por una calle y oigo a una persona pidiendo auxilio. Me volteo y veo a un calvo corriendo con dificultad en chancletas, detrás de un gamín vestido con una vieja camiseta de fútbol, que me pasa a unos dos metro de distancia. Más adelante lo vuelvo a ver dando explicaciones, mientras dos policías gordos lo sostienen de cada uno de sus brazos y el calvo les cuenta lo que pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuv3E7H1wI/AAAAAAAAAPU/XdPGGxFzSlM/s1600-h/P1010108.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051824767775528706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuv3E7H1wI/AAAAAAAAAPU/XdPGGxFzSlM/s320/P1010108.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Entro en la arena al tiempo en que un presentador dice por un micrófono: - Démosle la bienvenida al grupo Brasil tropical -. Se encienden las luces y sale una cantante regordeta embutida en un vestido negro cantando en portugués. Las personas se empiezan a entonar a medida en que el tiempo va pasando y la playa se va llenando de gente que brinca al ritmo de la música brasilera. Algunos vendedores ambulantes pasan vendiendo cerveza y espuma que algunas personas compran y empiezan a disparar hacia arriba para ensuciar a los demás. El grupo toca una zamba y la playa se enloquece. Mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes, saltan y bailan sobre la arena. Me alejo un poco y camino hacia el mar en donde veo a muchas parejas besándose. Una mujer se mete bailando de espalda al agua, dejando que las olas le mojen la minifalda, mientras que un par de hombres orinan frente a ella de cara al mar. Me quedo ahí hasta que el grupo termina su presentación y se prepara el siguiente, pensando en que soy un extranjero en tierra de extraños, procurando observar cómo viven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saco el mapa y camino por una calle iluminada hasta un sector cerca al río Mampituba, en el que los dueños del camping me indicaron que hay un club. En la entrada algunas personas bien vestidas miran con cara de culo. Otras a medio disfrazar posan en una actitud arrogante. Me devuelvo a la playa en la mitad de la noche. La gente sigue bailando a la voz de un cantante que se escucha desde varias cuadras de distancia. Son las 3:00 p.m. Me quedo un rato más y me devuelvo al camping.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cómo te pareció el carnaval – me pregunta el dueño del sitio mientras me devuelve la maleta al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es un concierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, bueno aquí en Torres eso es lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo y camino por la ciudad de día. Voy al río y lo bordeo hasta el extremo de Playa Grande en donde desemboca. Sigo por la desértica playa en la que no hay ni un alma a excepción de unos salvavidas aburridos escondidos en sus casetas escapando del frío. En el mapa aparece una foto de la larga playa de 2 kilómetros repleta de gente. El cielo esta gris, un viento fuerte levanta la arena y las primeras gotas de agua se insinúan. Tomo algunas fotos y sigo caminando hasta Prainha, pasando por una gruta en la que se apareció la virgen, llegando hasta Praia da cal, cerca al morro del farol. Me tomo un jugo de piña desabrido pensando en que estoy perdiendo tiempo. Me encuentro en el lugar equivocado. Camino hasta la Terminal de buses del otro lado de la ciudad, compro un pasaje para Capao de Canoa, me devuelvo al camping, me baño, desarmo la carpa y camino de vuelta cargando la mochila hasta el Terminal, en donde me monto a las 7:15 p.m. en un bus lechero que bordea una costa en la que se ve la inmensidad del mar, pensando que, lo que en realidad me dolió de vender mi BMW 323i de 1980 en perfecto estado de conservación, no fue el hecho de salir de una joya mecánica, el último recuerdo de esa vida que había llevado al ser abogado, sino que su venta significaba mi ida, el desprendimiento de un país en el que nací, de unas esquinas que me vieron crecer, del contacto de mis papás, mis hermanos, mis amigos y mi novia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuwyk7H1xI/AAAAAAAAAPc/4NHY5jBzUJU/s1600-h/P1010061.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5051825789977745170" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rhuwyk7H1xI/AAAAAAAAAPc/4NHY5jBzUJU/s320/P1010061.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6662473477813061146?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6662473477813061146/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6662473477813061146' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6662473477813061146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6662473477813061146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/04/perdido-en-el-carnaval-i-esta-travesa.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhusWk7H1tI/AAAAAAAAAO8/Q0-q8TGAkXU/s72-c/P1010019.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-2952395253154976813</id><published>2007-04-03T10:17:00.000-07:00</published><updated>2007-04-03T10:18:49.378-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKIbRLUixI/AAAAAAAAAOU/hZtgvdpB-Eo/s1600-h/P1010138.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049248134284479250" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKIbRLUixI/AAAAAAAAAOU/hZtgvdpB-Eo/s320/P1010138.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por fin Brasil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Admito que he hecho adrede muchas cosas en la vida. La intención de perturbar a los demás me nace cuando percibo que sus vidas giran en torno a pequeñeces. Duré 3 años sin echarme desodorante, sólo para ver la cara de desagrado que algunas personas hacían cuando se daban cuenta que el hedor amoniacal provenía de mí: un abogado de una respetable firma de la ciudad. Un día cualquiera, una mujer se fue indignada de la finca de un amigo, luego de darse cuenta de que mi olor invadía el salón en el que estábamos bailando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que se largue esa vieja! Usted no se imagina cómo dejó oliendo ella el baño – me dijo el hermano de mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Años antes le había escrito más de 70 poemas eróticos a una novia, que le envié a su casa en postales abiertas desde Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú no volviste a ser el mismo en esta casa después de esas postales – me dijo un día su mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro al bus y me siento en el puesto asignado. Es cómodo y puedo estirar los pies sobre un soporte. En los tres televisores dispuestos para los pasajeros de adelante, del medio y de atrás, puedo ver a Shakira cantando en uno de sus conciertos de la Mangosta, en no sé qué parte del mundo. El bus atraviesa el norte de Montevideo y después de un tiempo ya no se ve más la ciudad. El ayudante cambia el CD por un concierto de U2 en Chicago y siento que por fin las cosas están pasando. Un pálpito de corazón unido a un sentimiento de añoranza y novedad, todo junto, me crispa al sonido de Vertigo. Pasaré por Chuí hacia las 2:00 a.m. luego de que el bus termine de recorrer todo el litoral uruguayo, dejando atrás Punta del diablo, en donde me hubiera encantado ir, de no ser porque el carnaval de Brasil se me vino encima. Hay veces son las mismas circunstancias las que terminan decidiendo por uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKJiBLUizI/AAAAAAAAAOk/Jb3GkcJYZJo/s1600-h/P1010068.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049249349760224050" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKJiBLUizI/AAAAAAAAAOk/Jb3GkcJYZJo/s320/P1010068.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El concierto de How to dismantle an atomic bomb se termina justo antes de que el bus llegue a Punta del Este, en donde recoge algunos otros pasajeros. Al poco tiempo continúa su recorrido entre la oscuridad de la carretera. Algunas personas ven una película Norteamérica a la que no le presto atención, mientras que los kilómetros se van acortando y la frontera se acerca. Tiempo después, mientras todo el mundo duerme, el bus se detiene en un puesto policial Brasilero. El ayudante se baja para sellar los pasaportes de los pasajeros. Lo veo hablar con unos oficiales de inmigración, pensando en que hace un año estaba cruzando esa misma frontera en compañía de unos amigos, luego de pasar el día en Chui, una pequeña población llena de tiendas de electrodomésticos y otros bienes, en la que se habla español de un lado y portugués del otro. Duramos quince minutos parqueados antes de que el ayudante regrese y el bus retome su marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKJ8xLUi0I/AAAAAAAAAOs/vvdImNEt0Ew/s1600-h/P1010173.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049249809321724738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKJ8xLUi0I/AAAAAAAAAOs/vvdImNEt0Ew/s320/P1010173.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Estoy en Brasil, no voy en bicicleta como me hubiera gustado, y no es primero de febrero, pero voy, supongo que eso es lo importante. El dolor en mi hernia persiste, pero me rehusó a aceptar una derrota. Supongo que si lo he ido soportando todo este tiempo, lograré seguirlo haciendo. No lo sé; pero por lo menos habré de intentarlo. Prefiero dejar el viaje inconcluso en algún momento, en vez de quedar en el vacío, abandonando un empeño que me propuse y un proyecto que busca, antes que nada, crear conciencia del estado de indefensión en el que se encuentran muchos niños enfermos de cáncer, que necesitan la oportunidad de luchar contra el “Monstruo”, aquel enemigo interno denominado así por el escritor R. H. Moreno Durán, quien sucumbió ante su poder destructivo, despidiéndose de un mundo en el que los hombres deben ayudarse unos a otros, dejando de lado sentimientos mezquinos, que en vez de crear grandeza perpetúan un estado de frustración general en el que nadie progresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKKghLUi1I/AAAAAAAAAO0/wQytQ9GrejE/s1600-h/P1010117.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049250423502048082" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKKghLUi1I/AAAAAAAAAO0/wQytQ9GrejE/s320/P1010117.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Miro la oscuridad a través de la ventana perdido en mis propios pensamientos. Muchos fueron los actos de rebeldía que incité. Induje a mis amigos a quitarse la ropa en los bares, a amarrarse el cinturón en la cabeza ante las diferentes miradas de desagrado que me motivaban a seguirlo haciendo por el sólo hecho de generar malestar. Se sentía bien. Vivir en una sociedad asfixiante puede dar para mucho, en especial cuando se tiene una buena imaginación. Una noche, cuando aún trabajaba en la Firma, llevé a un grupo de mujeres a llenar un vaso con saliva a punta de escupitazos. La gente a nuestro alrededor prefería no mirar. Romper parámetros mentales puede ser una tarea divertida en un sitio en que algunas personas están pendientes de cada paso que das, o de la marca de tu camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKI1hLUiyI/AAAAAAAAAOc/03AosUQc-HI/s1600-h/P1010216.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049248585256045346" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKI1hLUiyI/AAAAAAAAAOc/03AosUQc-HI/s320/P1010216.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-2952395253154976813?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/2952395253154976813/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=2952395253154976813' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2952395253154976813'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2952395253154976813'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/04/por-fin-brasil-esta-travesa-no-podra.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RhKIbRLUixI/AAAAAAAAAOU/hZtgvdpB-Eo/s72-c/P1010138.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-7947358158467084309</id><published>2007-03-29T10:36:00.000-07:00</published><updated>2007-03-29T11:42:22.461-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv56hLUiiI/AAAAAAAAAMY/HJSaIU7f03U/s1600-h/P1010179.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047402591132355106" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv56hLUiiI/AAAAAAAAAMY/HJSaIU7f03U/s320/P1010179.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;En busca del carnaval - Crónica XIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde cae sobre la ciudad. Unas nubes negras que vienen desde el sur cubren el horizonte hasta juntarse con las aguas briosas del Río de la Plata. El viento produce un aullido al chocar contra las ventanas y al poco tiempo la tempestad deja caer su furia sobre los andenes. Una vez escampa, salgo a comer algo pensando en lo doloroso que se hace el viaje en medio del desasosiego. De vuelta, me dicen que Tatiana me ha llamado dos veces. Entro a Internet y por el Chat le digo que me llame. Lo hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya está muy claro todo – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu crees que esto a mi no me duele, tengo un nudo en la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sabes qué? Yo no soy un personaje más de tus crónicas ni de tus cuentos. ¡Yo tengo sentimientos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, pero tu haces parte de mi vida y de mi travesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vamos a hacer? ¿Dime?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé. Si quieres no hablamos más, aunque yo no quisiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. Yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablamos un rato antes de recordarnos el amor que nos sentimos. Vuelvo a mi computador en medio de una amargura absoluta. Escribo hasta que Juliana y Flavia me preguntan si quiero acompañarlas a ir a ver el inicio del carnaval uruguayo. Acepto. Salimos en compañía de Juan Pedro, un chileno que se nos une. Camino por las calles como un zombi pensando en Tatiana y en el mensaje de papá. Me animo un poco al recordar lo que ella me dijo: “Puedes gozártela, puedes disfrutarlo”. Tomamos un bus que nos lleva cerca al teatro de verano. Nos bajamos y caminamos hasta allá atravesando el parque Rodó. Comemos algo y entramos. Unas luces de colores iluminan a una murga que está a punto de comenzar. Nos sentamos sobre una tribuna de concreto al aire libre, justo antes de que un reloj electrónico de números rojos inicie su cuenta regresiva. Cuando lo hace se oyen las primeras voces en tono grave, que hacen referencia a la mutación de las personas, como dos caras opuestas que todos llevamos dentro. Sus integrantes llevan puesta una vistosa fantasía de color, que se cambian a medida en que el tiempo se consume y la presentación se acaba con una salida triunfal que hacen por la mitad del pasillo del teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv7jBLUikI/AAAAAAAAAMo/LlLRuZpL-rY/s1600-h/P1010162.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047404386428684866" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv7jBLUikI/AAAAAAAAAMo/LlLRuZpL-rY/s320/P1010162.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Qué me puedes decir del carnaval en Uruguay – le pregunto en el intermedio a una bella mulata de ojos color miel, que está en la entrada de nuestra tribuna con una camiseta azul del comité organizador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El carnaval forma parte de la cultura del país, aunque ahora se ha comercializado mucho. Consta de un concurso en el que hay 5 categorías, hoy se van a presentar dos murgas, que son grupos de zarzuela que antes cantaban para recaudar dinero. Hablan de lo que pasa todo el año en el país, en política y temas sociales. Tiene 3 pasos que son la presentación, el cuplé y la retirada. También se va a presentar una sociedad de negros y lubolos (blancos pintados de negros) que crean situaciones relacionadas con sus raíces ancestrales. Estas sociedades tienen una serie de instrumentos de percusión, entre ellos una cuerda de tambores y repliques que la hacen muy vistosa. Su origen proviene de los negros esclavos que se disfrazaban con la ropa de sus amos queriendo manifestar su alegría en una especie de rebelión. El carnaval es eso, descontrol, desenfreno, locura y alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwIABLUiwI/AAAAAAAAAOI/hTf8ABmyUXs/s1600-h/P1010212.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047418078784424706" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwIABLUiwI/AAAAAAAAAOI/hTf8ABmyUXs/s320/P1010212.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Veo a los negros y lubolos bailando una danza africana en el escenario, que luego va cambiando de cantantes, voces y ritmos que pasan por el jazz, baladas en ingles, en español y luego terminan en zamba, mucha zamba bailada por lindas mujeres con fantasías y atuendos diversos que vemos pasar a nuestro lado cuando la sociedad termina su participación en medio del pasillo del teatro, al replique constante de los tambores que resuenan con energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene mucho de brasilero todo esto – le digo a Juliana mientras esperamos la presentación de la segunda murga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uruguay es un país fronterizo. Estuvo en disputa entre España y Portugal por mucho tiempo, por eso tiene influencia brasilera así como Rio Grande do sul también tiene influencia hispana – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Río grande do sul debería ser independiente! – anota Flavia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros trabajamos. En el nordeste de Brasil sólo saben bailar. Está comprobado que nuestro Estado mueve al resto del país. Si estuviéramos solos estaríamos mucho mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta en el hostal, Dahia me sugiere ir a tomar una cerveza. Vamos a un bar en el quinto piso de un edificio, en el que se puede ver el centro de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este es uno de los puntos que más me gustan de Montevideo. El fin de semana toda la peatonal sarandí se llena de gente y de fiesta – dice. Yo estuve ahí con Tatiana la última noche. La imagen se me viene a la cabeza; me quedo mirando las luces de las grúas en el puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tienen mucho de brasil ustedes? – pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uruguay es un punto intermedio. Lo ves en las personas. Las uruguayas por ejemplo, no somos ni tan histéricas como las argentinas, ni tan lanzadas como las brasileras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Terminamos la cerveza y luego caminamos por la silenciosa ciudad en la noche. Al día siguiente desayuno con una pareja de brasileros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy en busca del carnaval ¿a dónde me recomiendan ir? – les pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vete a Capao de Canoa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me han recomendado ir a Laguna y ayer me hablaron de Torres – digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vete un día a Torres, otro a Capoa y otro a Laguna. Así puedes ver diferentes ciudades en carnaval – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me suena razonable. Saco el mapa y miro la ubicación de cada uno de los sitios. Trabajo todo el día en el hostal, hasta que conozco unas brasileras de Sao Paulo con las que me pongo a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– Podrías tomar un avión mañana e irte a Río de Janeiro. El pasaje cuesta 350 US desde aquí. Claro que Río es caro y los precios en carnaval se multiplican.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde hablo por teléfono con mamá: - Vete a Río; yo aún tengo una amiga allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me han dicho que el carnaval perdió su autenticidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces vete a Bahía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé, tengo la plata contada. Además no quiero tomar ningún avión. Todo esto perdería significado. Quiero ir a un sitio en el que sólo haya brasileros – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucharla por teléfono me llena de añoranza. Vuelvo a la reunión con tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sé a dónde ir – le digo a uno de los empleados del hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El litoral uruguayo también es muy lindo. En Punta del diablo podés ver los leones marinos sobre las rocas con el fondo azul del mar. Es una linda foto – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy a dormir sin la certeza de tener el camino trazado, aunque el hecho de sentir a Brasil cerca me anima. A la mañana siguiente monto la crónica en El Tiempo, empaco mis cosas en la mochila y pido un taxi que me va a recoger al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te gustó Montevideo? - me pregunta el taxista de ida a la Terminal de buses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mucho. Es muy tranquila. Uruguay es muy bonito y apacible. Lo único que no entiendo es por qué se empeñan en contaminar al Río de la Plata con las papeleras de Botnia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, las personas tienen que comer ¿no? Cada quien ve las cosas a su manera. Mirá voz, Argentina argumenta la polución del río, cuando ellos tienen 4 viejas papeleras que botan toneladas de residuos al río. No es un tema ambiental sino social. ¿Sabés cuantos uruguayos se van a emplear en las nuevas papeleras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Miles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y sabés cuentos argentinos se van a quedar sin empleo cuando allá se quiebren las viejas papeleras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Miles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, ahí está el asunto. ¿Vuelves para Argentina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, voy para Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lindo país, aunque no vas a encontrar en ningún lado gente que te trate mejor que acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv6vhLUijI/AAAAAAAAAMg/PIa4gQX3IY4/s1600-h/P1010135.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047403501665421874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv6vhLUijI/AAAAAAAAAMg/PIa4gQX3IY4/s320/P1010135.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-7947358158467084309?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/7947358158467084309/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=7947358158467084309' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7947358158467084309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/7947358158467084309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/en-busca-del-carnaval-esta-travesa-no.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv56hLUiiI/AAAAAAAAAMY/HJSaIU7f03U/s72-c/P1010179.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6524502773773831642</id><published>2007-03-29T10:31:00.000-07:00</published><updated>2007-03-29T11:15:10.802-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv4exLUihI/AAAAAAAAAMQ/80beb044-34/s1600-h/P1010147.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047401014879357458" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv4exLUihI/AAAAAAAAAMQ/80beb044-34/s320/P1010147.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Montevideo - Crónica XII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada sitio tiene un ambiente y una disposición que lo hacen único, así como la fisonomía de una cara, los lugares poseen sus propios rasgos y gestos. En Montevideo es particular el silencio, la calma que se respira en sus calles, la tranquilidad de los habitantes que caminan sin apurarse, un viento marino que te golpea el rostro sin descanso y un pasado esplendoroso que ha dejado de ser, pero que se recuerda en los clásicos edificios ajados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv97RLUinI/AAAAAAAAANA/S3eE7XMaIis/s1600-h/P1010235.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047407002063768178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv97RLUinI/AAAAAAAAANA/S3eE7XMaIis/s320/P1010235.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Leo en un periódico que los gobiernos de Argentina y Uruguay estuvieron reunidos hablando sobre el tema de Botnia, pero que no llegaron a ninguna conclusión. En la Argentina sostienen que Uruguay pretende causar un atentado ecológico de grandes dimensiones, porque insiste en construir en compañía del gobierno Finlandés, unas papeleras gigantes que arrojarán sus residuos al Río de la Plata, causando la muerte de muchas especies animales. Hace más de un mes, cuando Tatiana y yo estuvimos en Colón, el tema estaba candente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Che, son unos boludos! no se dan cuenta del daño que van a cometer contra la naturaleza. Hoy el puente está abierto pero lo han cerrado varias veces. Argentina incluso ha pensado en suspender el servicio de buquebus. Voz sabés que Uruguay vive del turismo que les mandamos desde acá – nos dijo el guía en aquel momento, mientras navegábamos en el río Uruguay por debajo del puente que conecta a Colón con Paysandú. Días después, leí un artículo en la prensa argentina, donde se exaltaba la hermandad entre ambas naciones y se indicaban las similitudes culturales, literarias y futbolísticas, en contraposición a la carencia total de nexos con Finlandia. “Uruguay no le debe nada a Finlandia” terminaba diciendo el escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hostal es un sitio agradable, salvo por el hacinamiento al que están expuestos sus inquilinos. En los pequeños cuartos hay hasta 8 camarotes apretujados uno después de otro. De mañana, cuando el sol entra por las ventanas y uno abre los ojos, he llegado a pensar que estoy durmiendo en la cama con la persona de al lado, que por fortuna, hasta ahora, ha sido una chilena cuyo novio duerme en el catre arriba de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv_CxLUioI/AAAAAAAAANI/buxpgZxZwbM/s1600-h/P1010130.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047408230424414850" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv_CxLUioI/AAAAAAAAANI/buxpgZxZwbM/s320/P1010130.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Desayunando conozco a dos jóvenes enfermeras de Porto Alegre llamadas Juliana y Flavia, quienes me recomiendan ir a pasar el carnaval a una ciudad costera llamada Torres. Tomo un taxi que me lleva a la oficina de un agente literario, con el que hablé para dejarle algunas copias de Unos duermen, otros no. El taxista es un hombre de unos cuarenta, vestido con una camisa bien planchada. Al notar mi acento extranjero me pregunta de dónde soy y qué hago en Montevideo. Le cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mirá vos! Yo me he leído toda la obra de García Márquez, aunque para serte franco, Memorias de mis putas tristes me pareció que no decía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde cambio unos dólares por pesos en el centro, compro un cuaderno, un relajante muscular en una farmacia y almuerzo en una pizzería. A donde voy, las personas me reciben con agrado como si me conocieran de tiempo atrás y se muestran siempre dispuestas a ayudarme. Cargan consigo un aroma de antaño, una aristocracia silenciosa, cierto dejo de grandeza que se fue, pero con la elegancia de un hombre honorable entrado en ruina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasó con el esplendor del fútbol uruguayo? – le pregunto a un hombre canoso que me atiende en el restaurante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eran otras épocas, ahora todo ha cambiado – responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras almuerzo, veo por la ventana a un joven llorando en la calle mientras su novia lo consuela. Lo sostiene entre sus brazos acariciando su espalda hasta la base de su nuca. Le hablaba al oído. Permanecen así durante largos minutos, hasta que el hombre parece calmarse y se dan un beso. Ella le limpia los ojos con cariño y luego lo lleva a su regazo. El joven vuelve a llorar y toda la escena se repite una vez más de nuevo. Pienso en Tatiana y mis propios ojos se aguan. Recuerdo nuestra despedida y me conmuevo al pensar en la manera en que nos pudo haber visto alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwBtBLUiqI/AAAAAAAAANY/ctK_nH2MAG0/s1600-h/P1010180.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047411155297143458" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwBtBLUiqI/AAAAAAAAANY/ctK_nH2MAG0/s320/P1010180.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Luego del almuerzo camino hasta la plaza Matriz y me siento en una banca a ver la gente pasar. Al cabo de un tiempo se me acerca un mendigo que debe estar llegando a los treinta. Tiene unos rasgos bien delineados, unas ojeras que sobresalen dentro de unos gestos acentuados. Carga cierta vergüenza que se percibe en su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Disculpá Che, ¿tendrías algún peso que me pudieras regalar? Excusáme por molestar – dice luego alejándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un tiempo llega un niño de unos catorce, vestido con una pijama corta de color rojo y azul, botas de plástico a mitad de unas delgadas pantorrillas desnudas y un descolorido avión de juguete en su mano. Tiene unos pómulos salidos, una piel blanca colorada por el sol y unos ojos verdes que abre por completo: - Tendrías una moneda para mi. Quiero comprarme unas fritas – dice señalando un Mc Donalds ubicado en una esquina de la plaza. Voy hasta allá y se las compro. – Gracias – dice metiendo varias de ellas en su boca. Lo veo ir a comerlas al lado de la fuente de mármol blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwAeRLUipI/AAAAAAAAANQ/XEuZZCjnB6Q/s1600-h/P1010137.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047409802382445202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwAeRLUipI/AAAAAAAAANQ/XEuZZCjnB6Q/s320/P1010137.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Camino al hostal pensando que venir a Uruguay es devolverse algunas décadas en la historia del mundo. Me parece vivir el ambiente de mis papás cuando ellos eran chicos. Pienso en que debió ser parecido al aire que respiraron ellos en unas calles que aún no habían sido tocadas por una descomposición social marcada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En Uruguay el que no tiene un trabajo es porque no quiere – me dice Dahia de vuelta en el hostal. – Aunque no es como antes. Ahora encontrás grandes catedráticos y profesionales manejando ómnibus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro Internet y leo un mensaje de papá en el que dice que a veces le entran unas oleadas de tristeza que lo tienen devastado. Le respondo. Trabajo un poco en el computador escribiendo un cuento llamado El padre de Debora Tayler, hasta que una de las escenas me hace llorar y paro a pensar en lo sensible que me encuentro al lagrimear por un acontecimiento de un cuento de ficción que yo mismo estoy inventando. Chateo un rato con Tatiana. Le cuento que ando deprimido. Me dice que en el fondo mi papá es quien más me apoya en mi empeño, aunque admite que tiene que ser horrible, que el amor de los padres no tiene comparación, que ella no podría ser capaz de dejar a los suyos porque ama su contacto. Le digo que ando hecho un llorón, dice que está bien, que llorar se siente bien, que todo es un proceso. Que yo por lo menos tengo un motivo para sacrificar lo que más quiero, pero que ella no pidió alejarse de mi. Le digo que me siento culpable. Me dice que no me sienta así, que lo que me quiso decir es que no tiene un motivo para alejarse de mi y que ella siempre supo que yo me iba a ir, desde antes de que me diera un beso. Le digo que me duele mucho el hecho de que lenta y paulatinamente se irá alejando de mi. “¿Por qué lo dices? ¿Quieres que me aleje?” escribe. Le digo que ella lo dijo y que me lo repite todos los días sin darse cuenta. Responde que no dijo eso. Le escribo que todo esto es muy difícil, que me ha costado mucho. Me pide que me tranquilice un poco, que si lo quiero, puedo ver las cosas de una manera distinta: “Puedes gozártela, puedes disfrutarlo” me escribe. Le digo que eso quiero pero que no estoy pudiendo, le recuerdo que un día se lo dije: - Cargo la angustia del artista -. Me pregunta qué he pensado, que si quiero regresar, le digo que no. Dice: “por eso, lo tienes todo muy claro”, insiste que estoy haciendo lo que siempre he querido. Respondo que si, pero que lo estoy haciendo con dolor. Me dice que estoy buscando mi futuro. Le digo que lo sé y que la quiero mucho. Responde que ella también, pero que le duele que yo piense ciertas cosas, dice que en el fondo tengo muy claro que nos alejaremos. – No sé qué responder - escribo. “Mejor no lo hagas” responde. Le digo que estos temas no se deben tratar en un Chat. “No te preocupes, yo sé que es así” responde. – Me duele mucho esto – le digo. “A mi igual, pero no creo que sea yo quien se aleje… pero tu sabes que lo harás” responde. Le digo que me atormenta saber que nuestros lugares no concuerdan, que ella tiene su vida en Colombia y yo no. “Si pero tampoco quieres pensar en una posibilidad de estar juntos” dice. – ¿Dónde? ¿Dímelo? – le pregunto. “No sé” responde. Le digo que no quiero sacarla de Colombia, que allá tiene un futuro importante. “Ok” responde. Le digo que no quisiera cargar con la responsabilidad de sacarla de su sitio. Ella dice que hay muchas parejas que se aman y han buscado la posibilidad de estar juntos: “Sólo mira algunos de tus amigos. Cuando uno quiere lo hace y ya, sin pensarlo”. Le digo que no es así de fácil, que ella es la primera en decir que no quiere abandonar a sus papás. Cuestiono si sabe lo que es eso, le recuerdo que mi meta final es Praga y que esa ciudad queda muy lejos. Me dice que no me mortifique más, que ella sabe todo eso. Insiste en que me quede tranquilo. – Gracias por tu comprensión – respondo. “Ok” escribe. – Adiós – le digo. // “¿Me puedes decir qué significa todo esto?”. // - ¿Qué? -. // “Tu “Adiós”. // - Me estoy despidiendo -. // “Nunca me habías dicho Adiós ¿Qué es lo que me agradeces? ¿Qué quieres? ¿Qué es lo que realmente lamentas?”. // - Quiero terminar este Chat, no me gusta discutir estos temas por aquí, sólo el tiempo lo dirá -. // “Chao” escribe. Voy a escribirle que tengo un nudo en la garganta, pero en la pantalla aparece la siguiente frase: “Tatiana se ha desconectado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv9XhLUimI/AAAAAAAAAM4/Dx_VgybO6N0/s1600-h/P1010163.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047406387883444834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv9XhLUimI/AAAAAAAAAM4/Dx_VgybO6N0/s320/P1010163.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6524502773773831642?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6524502773773831642/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6524502773773831642' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6524502773773831642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6524502773773831642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/montevideo-crnica-xii-esta-travesa-no.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv4exLUihI/AAAAAAAAAMQ/80beb044-34/s72-c/P1010147.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-2263844666668309432</id><published>2007-03-29T10:17:00.000-07:00</published><updated>2007-03-29T11:36:47.273-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv2NRLUigI/AAAAAAAAAMI/h_NeObliFp0/s1600-h/P1010160.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047398515208391170" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv2NRLUigI/AAAAAAAAAMI/h_NeObliFp0/s320/P1010160.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El otro lado del río&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La belleza está en todas partes: el jugueteo de dos perros, el movimiento del agua, el embrujo de una sonrisa femenina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo un taxí que me lleva al puerto del Buquebus. Mi estadía en Buenos Aires se ha alargado mucho y es hora de seguir adelante. La indecisión es un defecto grande. Muestro mi tiquete y me dan un pasabordo. Entro a inmigración y paso por la policía argentina y uruguaya. La última vez que estuve ahí fue con Tatiana. Una vacío de entraña me acompaña. Una añoranza profunda. Espero un poco hasta que se inicia el abordaje y elijo un cómodo asiento parecido al de un avión, en una de las varias filas dispuestas para los pasajeros. Saco mi computador y lo enciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Agarra Internet aquí? – me pregunta un hombre con acento colombiano, sentado al otro lado del pasillo. Dejo que los programas se terminen de iniciar y busco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, aquí no hay conexión inalámbrica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo el planeta podría estar cubierto. Ya hay suficientes satélites sobrevolando la tierra. No lo han querido hacer por negocio – dice. Voy a escribir en el teclado pero se levanta de su silla y se aproxima. Es un hombre de unos cincuenta años, bien trajeado. Nos presentamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Es la primera vez que viaja en el buquebus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vale lo mismo que el avión, ¿sabía? Lo tomé porque quería ver cómo era. Dura una hora ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dura 3. A Colonia de Sacramento es una sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hubiera cogido el avión – dice molesto. - Voy a Montevideo a hacer negocios, soy empresario. ¿Usted que hace?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Soy escritor, estoy escribiendo crónicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Usted es el que se va a recorrer Brasil en bicicleta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sí! – digo asombrado – bueno, iba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ayer lo leí en El Tiempo. Me encanta la página de ese periódico, es muy completa. Fíjese usted. Yo también tuve ganas de escribir un artículo en Buenos Aires, para enviárselo al Clarín: de cómo salí a la calle y me unté el zapato de mierda. No hice sino esquivar mierda de perro en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es como París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Peor. Oiga, interesante lo que hace. Cada quien tiene sus propios cuentos. Hace un año vine a cerrar unos negocios. Después me fui a uno de esos lugares de striptease en el que me sacaron mucha plata. Salí muy borracho con ese sentimiento maluco de que me habían robado. Usted sabe, de haber pagado algo exagerado. Cogí un taxi y sentí que el taxista me estaba dando vueltas innecesarias por la ciudad de manera que lo insulté, ya venía picado, nos bajamos y me clavó un puño que me dejó en el hospital con puntos en la cara. Eso es Buenos Aires para mi. Y lo chistoso es que me estaba cobrando como seis pesos o algo así de ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwDrhLUisI/AAAAAAAAANo/eew3HIfbTYw/s1600-h/P1010223.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047413328550595266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwDrhLUisI/AAAAAAAAANo/eew3HIfbTYw/s320/P1010223.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De noche el centro de Montevideo es silencioso. Por lo menos eso es lo que se percibe desde la terraza del Hostal Ciudad Vieja. Las calles desérticas no dejan escapar ruidos y es más fácil ver gatos vagando por ahí que personas. Para un visitante podría tratarse de una ciudad fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uruguay tiene una población decreciente. Aparte, la mayoría de jóvenes se van del país a estudiar o trabajar a Europa, los Estados Unidos o al Brasil – me dice Dahia una joven uruguaya que trabaja ahí. Dos chilenas que estudian ingeniería en Santiago hablan con un inglés de 41 años llamado Matt, quien dice que no le gusta Buenos Aires porque el agua que producen los aires acondicionados lo salpican cuando camina por los andenes. Tiene la nariz recta y los pómulos salidos, las cejas pobladas, el pelo largo y una barba de algunos días. Sus dientes están manchados de vino. Una de las mujeres lo mira con atención, la otra hace cara de aburrida. Me preguntan qué hago. Les cuento. Me piden que suba mi libro. Dahia lo compra. Los cuatro llegaron del litoral uruguayo hace dos días. El inglés cuenta que fue DJ de música electrónica en Londres, tuvo un bar en Barcelona y en la actualidad es dueño de un hostal en Costa Rica. – Ahora ando escribiendo un libro de piratas - dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Has hecho de todo - le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero no has sido constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es cierto. Aunque en realidad nunca me ha interesado destacarme. Busco satisfacer mis necesidades interiores. Unas personas cambian la vida de otros, yo entretengo. De pronto tú cambiaste el mundo, pero yo te presenté a tu esposa. El chico conoce a la chica para siempre y es en mi noche. Yo soy un catalizador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwF1xLUiuI/AAAAAAAAAN4/exrU08ORVgM/s1600-h/P1010188.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047415703667509986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwF1xLUiuI/AAAAAAAAAN4/exrU08ORVgM/s320/P1010188.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hablamos de algunas otras cosas a medida en que tomamos una y dos botellas de vino. Hace algo de frío, el viento es insistente y se cuela por entre la camiseta. La chilena que estaba aburrida se va, Dahia y yo bajamos, Matt y la otra chilena se quedan besando en la terraza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente me despierto con el golpe de un objeto que me cae del camarote de arriba en toda la cara. Tengo guayabo. Me incorporo un instante sentado en el borde de la cama. Una brasilera simpática se asoma desde arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu revista me calló en la cara – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ohh! disculpa por favor -. Me cuenta que es de Río de Janeiro. Le pido que me hable del carnaval. - El carnaval de Río se volvió algo muy turístico. Ya no es como antes. La mayoría de cariocas escapan de la ciudad por esos días. Se llena de gente extraña y los precios se triplican.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino por la Plaza Matriz en la que hay una iglesia colonial y una fuente de mármol blanco, que no se qué personaje trajo pieza a pieza desde algún sitio de Europa. Tomo la calle peatonal Sarandi, entre algunos puestos de ventas varías, parecidos a los de la Recoleta en Buenos Aires.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy vienen dos cruceros El centro de la ciudad cambia completamente esos días – me dice una mujer que vende cadenas y otras joyas de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego hasta la puerta antigua de la ciudad a la que le pusieron un soporte, ya que la construcción original en piedra amenazaba caerse. Voy a tomarme una foto cuando una mujer se ofrece tomarla. Hablamos un momento. Es de Brno. Le digo que mi mamá es checa. Se emociona hasta que llega su novio, un australiano de mal carácter. Camino por la plaza de la Independencia en la que contrastan edificaciones clásicas con unas modernas, como la de un edificio construido con arquitectura gótica parecido a un cohete gigante a punto de despegar, o uno setentero con arquitectura cubista, de ventanas cuadradas con soportes rectangulares para los aires acondicionados, que resulta muy poco estético. A uno de los costados está el museo de los presidentes y del otro lado de la Plaza, la embajada de Chile y el Palacio Salvo. En el centro hay un gran monumento de Artigas montando un caballo. Le tomo una foto. Desde ahí se alcanza a ver en una esquina aledaña, el costado del Teatro Solís y su construcción clásica. Sigo derecho caminando sobre la Avenida 18 de julio hasta llegar a la Plaza Fabini en donde hay un monumento de unos caballos y jinetes entreverados. De ahí parte una ancha avenida diagonal llamada Libertador Brigadier General Lavalleja que termina en el Palacio Legislativo que se ve a lo lejos. Es muy parecida a una avenida en Bruselas que también termina en un edificio estatal. Más adelante hay una tercera plaza en donde está el palacio Piria en el que queda la Corte Suprema de Justicia. Es un día laboral, pero aún así, las calles se sienten vacías. Me devuelvo caminando de nuevo por la peatonal Sarandí hasta llegar a la ciudad vieja, llena de calles angostas y edificios de fachadas clásicas que lucen descoloridas y ajadas, mostrando el esplendor de otra época. Toda la ciudad tiene un dejo europeo. Llego hasta Plaza Zabala y bajo por Solis hasta el Mercado del Puerto, un pintoresco lugar lleno de restaurantes de carne, dentro de un gran edificio de concreto cubierto por una estructura de vidrios y metal pintado de verde. En el centro del sitio hay un gran reloj del mismo color, como en una estación de tren. Hay mucho movimiento, especialmente de turistas. – Este era antes el mercado público de la ciudad – me dice un viejo mesero de bigote que luce una delgada camisa blanca, un chaleco de lino y un corbatín negro que hace juego con un pantalón del mismo color. Su pelo está lleno de canas. Pienso en que los mismos meseros pertenecen a otra época, lucen tan clásicos y tan desgastados como las propias fachadas de los edificios. Le pido una milanesa. Estoy almorzando cuando veo a Camila, la brasilera del hostal en Buenos Aires que huele a mi abuela. Me acompaña a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué carnaval me recomiendas? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En el sur de Brasil no vas a encontrar un buen carnaval. En Porto Alegre las personas salen huyendo de la ciudad. Podrías irte a Laguna en el estado de Santa Catarina o incluso a Florianópolis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde tomo un bus que pasa por una parte más nueva de la ciudad, hasta Punta Carretas, un moderno centro comercial que se construyó en lo que antes era una vieja cárcel. De ida veo un bonito paseo lleno de árboles, parecido al paseo Colón de Madrid. La arquitectura de las casas sigue siendo clásica y se notan en un mejor estado de conservación. De vuelta camino por la costanera viendo el color marrón de las movidas aguas del Río de la Plata que se extienden hasta el horizonte. Es posible ver visos azules, producto de la mezcla con aguas oceánicas que provienen del Atlántico. El sol cae perpendicular molestando la retina. En algunos puntos del recorrido hay hombres pescando, un papá con su hijo y su perro jugando a lanzar un palo al río para que éste lo traiga de vuelta. Algunas mujeres toman el sol mientras que un par de jóvenes se secretean en una banca y hacen silencio mientras yo paso a su lado. Continúo adelante pensando en que he aprendido a vivir con el dolor por fuerza de costumbre. Desde ese domingo de septiembre luego de un partido de fútbol de exalumnos del colegio, en el que se reavivó, sin motivo aparente, una hernia discal que se me había producido hacía cinco años levantando un tanque de buceo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwGtxLUivI/AAAAAAAAAOA/eopFATS_8yM/s1600-h/P1010145.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047416665740184306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwGtxLUivI/AAAAAAAAAOA/eopFATS_8yM/s320/P1010145.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Voy cargando la pierna una vez más, esa es mi cruda realidad. Pensé que podía normalizar el dolor así como lo hice aquella vez a punta de fisioterapia, pero el fuerte entrenamiento que realicé durante meses para llegar en forma al Brasil, lo único que hizo fue empeorar una lesión que se volvió crónica, junto con un dolor que empecé a masticar en silencio para que nadie se interpusiera entre mi meta y yo. – Opérate antes de irte – me dijo Tatiana mil veces, pero yo confiaba en que el dolor se iría con la fisioterapia, así como se había ido hacia años. Corrí la maratón Nike de los 10 kilómetros en Bogotá lesionado, sólo para demostrarme a mi mismo que si podía correr así una maratón, me podría recorrer la costa brasilera en bicicleta. A lo lejos veo aparecer un crucero en el horizonte, que sobrepasa la escollera Sarandí donde termina la ciudad vieja. Se aleja silencioso remontando el Río de la Plata.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwC3hLUirI/AAAAAAAAANg/dG0-qmUYTgo/s1600-h/P1010221.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5047412435197397682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RgwC3hLUirI/AAAAAAAAANg/dG0-qmUYTgo/s320/P1010221.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-2263844666668309432?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/2263844666668309432/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=2263844666668309432' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2263844666668309432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2263844666668309432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/el-otro-lado-del-ro-esta-travesa-no.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rgv2NRLUigI/AAAAAAAAAMI/h_NeObliFp0/s72-c/P1010160.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-3703324980912702785</id><published>2007-03-15T07:22:00.000-07:00</published><updated>2007-03-15T07:57:10.209-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflXa5g5X3I/AAAAAAAAALA/2zNpny3kx_Q/s1600-h/Close+up+a+Barra+Brava+de+River.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042157377444994930" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflXa5g5X3I/AAAAAAAAALA/2zNpny3kx_Q/s320/Close+up+a+Barra+Brava+de+River.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Una tarde de fútbol&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Estadio Monumental de River Plate - Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el primer partido del año y los hinchas caminan hacia el estadio agitando sus banderas. La emoción de un nuevo campeonato se siente en el ambiente. Boca le ganó ayer a Banfield a domicilio por 4 a 0 y River no se quiere quedar atrás. Algunas barras corean cánticos llenando las calles con su ánimo. Esta es la pasión argentina. Camisetas, gorras, trompetas, banderas, gorros, cualquier prenda de color rojo sirve porque esto de ser de River se lleva en la sangre. La entrada del imponente estadio Monumental abre sus puertas y los hinchas van copando sus espacios. Nadie se quiere quedar por fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflYipg5X5I/AAAAAAAAALQ/BFC8WPCATqw/s1600-h/NiÃ±o+de+River+con+bandera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042158610100608914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflYipg5X5I/AAAAAAAAALQ/BFC8WPCATqw/s320/Ni%C3%B1o+de+River+con+bandera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una vez adentro el ambiente es aún más festivo. Hay hinchas con la cara pitada de rojo y blanco, otros que llevan atuendos especiales, otros que agitan las banderas o gritan al aire. Paro y le tomo una foto a uno que lleva una pijama de cárcel en la que está el símbolo del equipo alrededor de la siguiente frase: “Preso de un sentimiento”. La expectativa es tremenda. Los cánticos en contra de los bosteros retumban entre el templo de concreto, porque ser de River significa una cosa: odiar a Boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflX8pg5X4I/AAAAAAAAALI/o_-G4d1FOuQ/s1600-h/Un+papÃ¡+con+su+hija.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042157957265579906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflX8pg5X4I/AAAAAAAAALI/o_-G4d1FOuQ/s320/Un+pap%C3%A1+con+su+hija.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Papás con sus hijos, mamás con sus hijas, familias enteras, jóvenes, viejos, ricos, pobres, todos vienen a apoyar a su equipo del alma. La grama del estadio luce imponente en ese juego de colores en el que rojo y verde se mezclan formando un mágico sentimiento. Son las 3:30 p.m. y aún falta una hora y media para el partido. Nos sentamos en una de las tribunas, cerca al sitio en el que las barras bravas entran justo antes de iniciarse el juego. Adrian saca su cámara con el super lente y empieza a tomar fotos. Las gradas están a medio llenar. Aprovecho para hacerle unas preguntas a unos hinchas que están a mi lado coreando los cánticos que inundan las tribunas. Uno de ellos, Matías Ramírez, un joven de unos veintitrés años, quien lleva puesta una camisa del equipo y agita una bandera blanca con líneas rojas y negras se entusiasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflZ-Zg5X7I/AAAAAAAAALg/WH9sSVXvgPg/s1600-h/Tribuna.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042160186353606578" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflZ-Zg5X7I/AAAAAAAAALg/WH9sSVXvgPg/s320/Tribuna.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;- El fútbol en Argentina es el deporte más popular. Van todas las clases sociales. El equipo de uno es lo más importante. Hay odios y peleas entre hinchadas. Cuando juega Boca contra otro equipo así sea la Copa Libertadores, vamos por el otro equipo. Sólo interesa el equipo de uno. No nos importa que sean argentinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tribuna empieza a abarrotarse y los pocos espacios aún disponibles se van llenando de nuevos hinchas con la misma emoción que produce comenzar de ceros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una parte muy importante de mi vida porque soy muy fanático. Si el equipo pierde el lunes me levanto triste. Te sentís mal. Somos hinchas por la familia. Todos somos de River desde siempre – continúa diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente se va calentando, la torcida corea y Matías canta con la tribuna: “Vamos los Millos hay que poner un poco más de guevo, para matar a todos los bosteros, esta es la barra del Monumental”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- River nos genera más interés que la selección Argentina. A la selección la he venido a ver una vez, en cambio a River lo vengo a ver siempre. Vos sabés, como ayer ganó Boca hoy hay que llenar el estadio por puras cosas del fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chiflidos y los gritos se intensifican a medida en que se va acercando la hora. Gritos de aliento y de desprecio ante el otro equipo se escuchan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer de gafas oscuras se sienta con su hija a nuestro lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Disculpa, ¿vienen mucho las mujeres a fútbol aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mucho – responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canta de nuevo la tribuna: “Hay Che bostero, mirá que distintos somos, ustedes van con la yuta, nosotros aguantamos solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Matías, ¿por qué le dicen los Millos a River?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A River le dicen los Millos porque en una época vendió por mucha plata a sus jugadores y lo apodaron así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barra de Lanús tiene destinado un pequeño espacio detrás de uno de los arcos, del otro lado del estadio. Están separados de los hinchas de River por dos tribunas intermedias libres. Las gradas del monumental son de concreto y me cuenta Matías que fue inaugurado el 25 de mayo de 1931 en un partido que terminó River 3 – Peñarol 1. No se vende cerveza adentro del estadio y no se puede vender en 3 cuadras a la redonda. El problema de las barras bravas en la Argentina es bien complicado. Nos recomienda no sacarles fotos cuando entren, ya que muchos tienen problemas con la policía y podrían quitarte la cámara. En ese momento llega el encargado del tour en el que venimos y nos saca del sector en el que estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflaUZg5X8I/AAAAAAAAALo/eLaNmA9i4pw/s1600-h/Close+up+a+hinchas+de+River.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042160564310728642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflaUZg5X8I/AAAAAAAAALo/eLaNmA9i4pw/s320/Close+up+a+hinchas+de+River.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;- ¿Qué pasa? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hubo tiros y cuchillazos entre algunos integrantes de la barra de River. Nos acabaron de dar la noticia; el ambiente está muy pesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fútbol guarda un lugar especial en mi vida. De pequeño llegaba del colegio a patear el balón contra la pared del jardín hasta que el vecino, un viejo familiar de papá, me lo decomisó cuando se fue a su jardín, porque el sonido de los rebotes contra la pared, según él, lo estaba enloqueciendo. En segundo de bachillerato me quedaba sin almorzar sólo por alargar los recreos en los que jugaba partidos con mis amigos. Participaba en los entrenamientos para elegir los jugadores del equipo del colegio y siempre me escogían de último. – Tiene buena técnica pero le falta fuerza – decía el entrenador del colegio. Papá iba a ver los partidos en los que sólo jugaba los últimos cinco minutos y eso si íbamos ganando por goleada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te metas al equipo este año. Yo te voy a entrenar – me dijo en octavo. Se compró un libro de Pelé, otro de Cruyff, la biografía de Martina Navratilova y otros de técnica y táctica del fútbol de cuanto técnico yugoslavo pudiera conseguir. Desde ese momento entré en un régimen de entrenamiento constante en el que me sacaba a patinar lastrado todos los días a las 5 de la mañana, me supervisaba una rutina de fuerza, lunes y miércoles y técnica, martes y jueves, todas las noches de cada semana, que me llevaron a una sucesión de eventos: ser titular del equipo, campeón de la Uncoli, a perder noveno y a que me echarán del colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto es para que veas que uno puede ser lo que se proponga en la vida – me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le conté la historia al hombre que me hizo la entrevista en la firma de abogados y tiempo después me confesó que me contrataron por eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encargado del tour nos lleva a una parte superior de la tribuna que está más alejada de las barras bravas. El estadio es muy alto, no apto para alguien que sufra de vértigo. Nadie sabe con certeza qué pasó pero hay personas en el hospital. Los hinchas se emocionan cuando sale River Plate al campo de juego. Se escuchan gritos, aplausos y caen confetis y serpentinas. Los cánticos se acentúan y la algarabía es seguida por una rechifla brutal contra Lanús que también salta a la cancha. Todo está listo para el inicio. En la alineación de River debuta el defensa colombiano Nelson Rivas y Radamel Falcao García comanda el ataque luego de una para larga por una lesión de rodilla. Daniel Pasarela sale del banco y da las últimas indicaciones a sus jugadores. El árbitro sopla el silbato y se inicia la fiesta. En las tribunas las barras no paran de saltar. Al poco tiempo la primera jugada de ataque emociona a todo mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflbRpg5X9I/AAAAAAAAALw/f3r9lAcCNLI/s1600-h/Gradas+del+Monumental+II+.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042161616577716178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflbRpg5X9I/AAAAAAAAALw/f3r9lAcCNLI/s320/Gradas+del+Monumental+II+.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; “Vamos los Millos hay que poner un poco más de guevo, para matar a todos los bosteros, esta es la barra del Monumental”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera media hora va pasando y el brío de River va siendo controlado por la saga de Lanús que empareja el partido y ataca al local, al punto de convertir al debutante Nelson Rivas en el mejor jugador del partido. El árbitro sopla de nuevo su silbato y el primer tiempo termina sin ninguna emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfldvpg5X_I/AAAAAAAAAMA/M23dXfWKA4Y/s1600-h/P1010103.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042164330997047282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfldvpg5X_I/AAAAAAAAAMA/M23dXfWKA4Y/s320/P1010103.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;- ¿Están haciendo un reportaje? - nos pregunta un hincha llamado Ezequiel López, que nos ha visto a Adrian y a mi tomar fotos. Es un hombre joven de muy buena actitud, fotógrafo de profesión. Se interesa en el tema y acepta contestar algunas preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué nos puedes decir del fútbol acá en la Argentina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mirá, yo lo que te puedo decir es que acá como en todo Sur América se respira y se vive el fútbol todos los días. En un juego River Vs Boca se está hablando desde una semana antes del partido, la gente no habla de otra cosa, el hincha del equipo que ganó sigue fastidiando al contrario hasta una semana después por haber ganado, es una locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De donde viene el odio tan profundo hacia Boca?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- River y Boca nacieron en el mismo barrio, en el barrio de la Boca y hace muchos años a principios del siglo XX jugaron un partido para ver quién se quedaba a jugar en el barrio. Ganó Boca 1 a 0, y River se tuvo que ir. A partir de ahí es el odio total. Nos odiamos. Creo que no debe haber un clásico en el mundo en el que se odien tanto los rivales como en un River Vs Boca. Si algunas vez tenés la oportunidad de verlo, te vas a sorprender mucho, de hecho el diario inglés The miror, lo clasificó dentro de los eventos deportivos en el mundo como el partido más importante que un amante del deporte no se puede perder, antes que un mundial, antes que unas olimpiadas, un River Vs Boca en la cancha de Boca, según ellos, es el mejor espectáculo deportivo del mundo. En un River Vs Boca yo he llegado a vomitar de los nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Que nos puedes decir de la selección Argentina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo entiendo que la era post Maradona es muy difícil, así como a Brasil le costó tanto salir campeón después del 70 cuando Pelé se fue y tardo 24 años hasta el 94, yo creo que a la Argentina le va a costar separarse de la historia de Diego. Me parece que tenemos buenos jugadores y creo que tarde o temprano vamos a volver a recuperar el prestigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Entre la selección y River? – se queda pensando y sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La selección es amor y River es una pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jugadores vuelven a saltar al terreno y el segundo tiempo se inicia. Los primeros 25 minutos se consumen sin llegadas de mucho peligro, ni nada de aquel fútbol rápido que se suele ver por televisión en Fox Sports. Es un partido típico de inicio de temporada en el que los equipos aún están volviendo a tomar ritmo después de las vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Si te fijás que no hay un solo negro en la cancha aparte del colombiano? – pregunta Ezequiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hay negros en la Argentina. Los persiguieron y extinguieron hace muchos años en algo que se llamó la expedición al desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sabía eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, por ese loco y absurdo afán de parecernos a Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo apunto en mi libreta para investigarlo más tarde. El partido continúa jugándose en el medio campo, sin muchas jugadas de peligro en las áreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lanús siempre nos complica – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de segundo tiempo transcurre en un ir y venir de jugadas en el medio campo. Los hinchas no paran de alentar al equipo, aunque es evidente que hay amargura generalizada en el ambiente, un cierto gusto desabrido en la boca, una melancolía mezclada con rabia que puede llegar a formar un nudo en tu garganta. El reloj marca el minuto cuarenta y cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el sabor de una tarde sin goles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que te puedo decir, es triste. El fútbol es así: triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento al defensa Eduardo Tuzzio le queda picando la bola en el área de Lanús, la patea y la vemos entrar sobre el palo izquierdo del arquero. Los 50.000 hinchas de River Plate saltan y se abrazan con alegría absoluta, todos nos abrazamos, Ezequiel, Adrian y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflZc5g5X6I/AAAAAAAAALY/kd5fRllDmaQ/s1600-h/Grito.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5042159610827988898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflZc5g5X6I/AAAAAAAAALY/kd5fRllDmaQ/s320/Grito.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-3703324980912702785?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/3703324980912702785/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=3703324980912702785' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3703324980912702785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3703324980912702785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/una-tarde-de-ftbol-estadio-monumental.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RflXa5g5X3I/AAAAAAAAALA/2zNpny3kx_Q/s72-c/Close+up+a+Barra+Brava+de+River.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-4212343911692167436</id><published>2007-03-13T07:40:00.000-07:00</published><updated>2007-03-13T08:20:58.877-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa48Zg5XyI/AAAAAAAAAKY/VLCjnxjzbL0/s1600-h/P1010090.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041420180668374818" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa48Zg5XyI/AAAAAAAAAKY/VLCjnxjzbL0/s320/P1010090.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Un vistazo - Crònica IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(El parque Japonès - Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer desayuna frente a mí mientras lee un libro, masca lentamente un croissant, bebe un jugo a sorbos y finalmente levanta su mirada de la página para sacar de su cartera un celular y mirarlo. Vuelve a la lectura. Pasa su lengua por la comisura de su boca y barre un hojaldre huérfano. Sus labios son de un rosado intenso, tiene el pelo negro y los hombros desnudos sobre un tórax robusto que luce un esqueleto de rayas horizontales blancas y rojas. Pasa la página y recuesta la cabeza contra su mano. En otra mesa, un hombre unta una tostada con mermelada en un ritual silencioso que lo lleva a deslizar el cuchillo por el centro y luego por los bordes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa5m5g5XzI/AAAAAAAAAKg/vrFj7f7VgR4/s1600-h/P1010035.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041420910812815154" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa5m5g5XzI/AAAAAAAAAKg/vrFj7f7VgR4/s320/P1010035.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Estuve pensando en le tema de tu libro – me dice una uruguaya que llega a desayunar. – En que la explotación está en todos lados. Aquí por ejemplo la discriminación más grande se hace con los bolivianos, peruanos y paraguayos que vienen ofreciendo su trabajo a cualquier precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del hostal y camino hasta la parada del 37 que me deja en la Recoleta. Doy una vuelta por el barrio viendo las cervecerías y demás bares y restaurantes hasta llegar al cementerio en donde me detengo ante algunas lápidas. Luego me doy una vuelta recorriendo los amplios jardines con caminos ondulares. Bordeo al cementerio por afuera, y llego a un sitio en el que hay unos tableros de ajedrez con las piezas ordenadas, junto a un viejo reloj doble que un hombre acciona al mover el peón de la reina hacia delante. Veo algunos bares junto a un centro comercial en el que hay una librería que tiene un café con sus propias mesas y asientos. Dejo atrás la zona vía la parada del 37 que tomo hasta Plaza Italia. Me bajo y pago la entrada del zoológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es pequeño y algunos animales dan la impresión de estarla pasando mal – me dijeron antes de salir del hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas cabras comen de la palma de unos niños, un mandril juega a subir y bajar paredes, un hipopótamo espera a que el tiempo pase, un rinoceronte huele el piso, la jirafa da pasos lentos en compañía de su cría, mientras los cocodrilos permanecen estáticos como si fueran de piedra. Los niños parecen estar muy contentos, alimentan a un camello que estira su lengua hasta sacar los pequeños cilindros de concentrado de sus manos, un par de elefantes se empujan levantando la trompa al aire, un oso polar rasca su cabeza con una de sus garras al lado de una piscina, el tigre de Bengala observa silencioso y el león emite un rugido que nos recuerda que es el rey de la selva. Veo un jaguar, una pantera, un tigre blanco tendido y una infinidad de animales diversos que pasan ante mis ojos mostrando su esclavitud. Salgo y recorro los silenciosos campos del jardín botánico, la plasticidad de sus esculturas blancas sobre estanques de agua, las enormes copas de los árboles que visten al sitio con sus troncos gruesos y ramas frondosas. Algunos jóvenes se asolean bajo los rayos del sol, al tiempo en que un par de viejos hablan entre si. Salgo y camino hacia el planetario, tomo algunas fotos desde afuera. En las grandes avenidas circulan los carros mientras que la tarde trascurre y llego al jardín japonés en el que una aglomeración de pescados ornamentales anaranjados, blancos, rojos, cafés y de manchas diversas, me reciben en un estanque a la espera de ser alimentados. Son más grandes de lo que jamás haya visto. Bailarinas y goldfish de unos cuarenta centímetros de largo nadan unos sobre otros esperando salir premiados. Me dejo llevar por los finos caminos entre barandas rojas con puntas circulares de metal dorado, hasta llegar a un puente pequeño de madera que conduce a una pequeña isla en la que hay una cascada y una fuente al lado de un palomar de piedra. Helechos, pinos, palmeras y plantas diversas adornan el parque junto a los árboles altos que circundan la laguna y el camino que lleva hasta un vivero en el que hay bonsáis al lado de un restaurante de Sushi. Un pájaro negro de pico largo se posa en una torre de piedra que sobresale del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gustó mucho el parque - le digo al hombre que cuida la entrada a mi salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A algunos les gusta, a otros no. Les parece muy pequeño y se decepcionan al saber que las plantas dan sus flores sólo en una época del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida en que se acerca mi ida de Buenos Aires me ataca una nostalgia fuerte por Tatiana. Es como si la ciudad ahora me significara ella. Un ardor en el estómago parecido al de la úlcera me acompaña. En cada paso que doy la veo, recuerdo su voz, su sonrisa ausente mientras pienso: El amor cuando es verdadero te quema por dentro. Ya es de noche; vuelvo al hostal. La llamo y me devuelve la llamada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vamos a hacer con tanto amor? ¿Dime? ¿Yo quisiera saber qué voy a hacer con ese sentimiento? – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acuesto pensando en ello: ¿Qué vamos a hacer con tanto amor? Doy vueltas en la cama hasta que me duermo. Al día siguiente tomo el 64 en la Plaza del Congreso. Me bajo en San Telmo. Quiero ver el viejo barrio un domingo. Está abarrotado de personas pendientes de los diversos espectáculos callejeros: un acordionero joven, unas niñas tocando el violín, un titiritero de camisa café a rayas y tirantas rojas que presenta la función de un borracho vestido igual a él, una pareja disfrazada con prendas tiesas fingiendo estar en la mitad de un ventarrón con la gabardina levantada, una corbata que apunta al cielo, una bufanda al aire y un paraguas con sus puntas volteadas hacia arriba. Otro hombre habla con un perico amaestrado, una pareja de bailarines de tango se mueve a pasos lentos entre miradas malevas, unos guitarristas de música clásica están siendo filmados para un programa cultural de Finlandia, un mimo arremeda a las personas que pasan a su lado, otro hombre baila con una mujer de trapo y le hace gestos a otras mujeres que pasan mientras que la muñeca está volteada. Camino por entre las personas hasta llegar a la mitad de la plaza de Orrego, entre pequeños locales del mercado de pulgas en los que se encuentran trenes eléctricos Lionel de hace 50 años, vasijas de todos los estilos, sombreros de diferente forma, relojes grandes y pequeños, teléfonos de todas las épocas, un gramófono que emite una tonada, un tocadiscos que tiene un acetato de Gardel, una foto de los años cincuenta de una pareja en la playa exhibida en un portarretratos de visos dorados colocado sobre unas joyas de fantasía, CD’s de todas las generaciones y una serie de objetos que están dispuestos para los diversos gustos de los turistas de todas partes del mundo, que los recorren comentando sus detalles en inglés, francés, alemán, portugués y otras lenguas. En los alrededores hay varios cafés y restaurantes llenos, junto a anticuarios en los que se exhiben desde floreros, jarrones, porcelanas, cuadros y esculturas, hasta el caballo colorido de un carrusel o un triciclo de hace un siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa8U5g5X2I/AAAAAAAAAK4/jRZZxKjsTqQ/s1600-h/P1010028.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041423900110053218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa8U5g5X2I/AAAAAAAAAK4/jRZZxKjsTqQ/s320/P1010028.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;Bajo hasta el frente de la facultad de ingeniería, un clásico edificio de piedra al estilo de las grandes construcciones francesas con gruesas columnas, techos triangulares de templo romano e inscripciones en latín, y tomo el 64 hasta la calle Florida en la que me bajo y camino por la peatonal viendo los locales dispuestos a lado y lado hasta llegar a la librería El Ateneo en donde compro el libro Carta al padre de Franz Kafka. Sigo hasta Corrientes. Entro a un restaurante y pido unos ravioles verdes de 4 quesos con salsa boloñesa que me como con calma antes de salir y seguir subiendo por Corrientes hasta la 9 de julio pensando en la belleza de la ciudad y el contraste de sus antiguas calles estrechas con las grandes avenidas, paseos, parques verdes y extensos, en los que jóvenes toman el sol medio desnudos. Apuro el paso. A las 3:00 p.m. en punto debo estar en el hostal. El día está soleado y en el cielo no se ve una sola nube. La emoción del partido me anima. Miro las fachadas clásicas de los edificios pensando en lo apacible que se siente la ciudad sin tantos buses y carros que en algunos casos tienen, como en la mayoría de las ciudades latinoamericanas, varios años encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Jo tío! Cómo son de viejos los coches aquí – había dicho un español llamado Manolo algunas noches antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llego antes de lo previsto y aprovecho para hablar con Amalia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya estoy lista – me dice al desocuparse de unas cuentas que hace con una de sus asistentes. Tiene unos ojos vivaces y unos gestos desentendidos. Luce un pantalón de color caqui y una delgada camisa azul. Está levemente despeinada y es un poco cortante como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué nos puedes decir de las personas que vienen aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todos tienen el mismo interés de viajar sin la presión de un viaje programado. Son viajeros independientes que programan sobre su marcha. Cambian de rumbo de acuerdo a sus propias experiencias. Por ejemplo: si conocen a alguien. Si hacen amistades disfrutan más las cosas que si viajan solos. En sitios como estos se hace el intercambio de opiniones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa7spg5X1I/AAAAAAAAAKw/gfSSRWzKJh4/s1600-h/P1010020.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041423208620318546" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa7spg5X1I/AAAAAAAAAKw/gfSSRWzKJh4/s320/P1010020.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cuenta que hace 7 años tiene el hostal, antes de que lleguen unos hombres a los que les dice que no tiene camas libres porque no le dieron buena impresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gusta servirle al viajero. Por eso es bueno ver su perfil, para ayudarlo a hacer lo que más le convenga e interese. Buenos Aires es muy grande y el viajero agradece la ayuda. Aquí les ahorramos tiempo. Hay que tener en cuenta que esto es un negocio. Yo trato de vender lo que más puedo pero lo hago favoreciendo la calidad de lo que van a recibir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es tu sentimiento con respecto a la rotación de la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo trato de no hacer una relación personal con nadie. Los chicos no. Algunos se encariñan mucho. Si alguien se queda por mucho tiempo y luego se va, se siente una especie de vacío. Por eso no hago un acercamiento con nadie. No quiero sentir tristeza cuando se vayan. Antes era distinto. Ahora hay más gente en todos lados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los huéspedes que más recuerdo, son un grupo de alemanes que tocaban guitarras y tambores todos los días en la terraza. Se quedaron por más de 1 meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nunca he tenido una experiencia desagradable. Borrachos un montón pero no peleas ni nada de eso – hace gestos con las manos mientras lo dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué nos puedes decir en cuanto a sexo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A los chicos a veces les piden escorts. El juego de seducción es muy grande en un sitio de estos. Yo no me meto en eso. No doy clases de moral ni mucho menos a gente que viene acá 3 o 4 días. Si alguien conoce a otra persona en el hostal y quiere un cuarto doble se los alquilo. Lo mismo con los gays.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa62Zg5X0I/AAAAAAAAAKo/GlBMn93dcdg/s1600-h/P1010070.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5041422276612415298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa62Zg5X0I/AAAAAAAAAKo/GlBMn93dcdg/s320/P1010070.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-4212343911692167436?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/4212343911692167436/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=4212343911692167436' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/4212343911692167436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/4212343911692167436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/un-vistazo-crnica-ix-el-parque-japons.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rfa48Zg5XyI/AAAAAAAAAKY/VLCjnxjzbL0/s72-c/P1010090.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5684461769195506684</id><published>2007-03-08T07:19:00.000-08:00</published><updated>2007-03-08T13:41:45.970-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAqg3TcOrI/AAAAAAAAAJg/EMw3-p0Hxq8/s1600-h/P1010223.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039574727117257394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAqg3TcOrI/AAAAAAAAAJg/EMw3-p0Hxq8/s320/P1010223.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La ciudad escrita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a tomar una ducha cuando escucho un estruendo. Un sonido seco primero y luego el golpe de un portazo seguido por un ruido hueco parecido al de un coco que da contra el piso. Me volteo asustado y veo las piernas desnudas de un hombre sobre la saliente de un cuarto de inodoro. Me acerco a él y lo veo tirado sobre el piso con las guevas al aire aprisionadas contra el resorte de la pantaloneta, sus ojos en blanco y la lengua afuera. Corro por ayuda ante la mirada pasiva de dos brasileros. Bajo la ducha me acuerdo de la vez en que yo mismo me desmayé una noche en mi cuarto luego de orinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfArPnTcOsI/AAAAAAAAAJo/jr9lcr4GQC8/s1600-h/P1010225.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039575530276141762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfArPnTcOsI/AAAAAAAAAJo/jr9lcr4GQC8/s320/P1010225.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me topo con Troy y Adrian con quienes quedamos en ir a la Boca. Se une una suiza bonita de Lucerna llamada Fiorella a quién le menciono la sonata Claro de luna de Beethoven, pero no parece saber que el poeta Ludwig Rellstab la llamó así en 1936 porque le recordaba el reflejo de la luna sobre el lago de Lucerna. Una pareja de húngaros también vienen. Vamos a un café en la plaza del congreso. Les digo que conozco Budapest, que también he estado en Eger, Sopron y Gyor, y que su país me parece fascinante. – Es una lástima que el fútbol ya no sea tan bueno como antes. Ya no hay estrellas como Puskas - digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Antes era la única forma que tenía la gente de salir del país - responde. Nos cuenta que en la época del comunismo, cuando eran pequeños, sólo viajaban por los Balcanes y demás países de la cortina de hierro. – Las familias no podían llevar más dinero del equivalente a 40 dólares. Mis papás nos metían más plata entre los calzoncillos a mi hermana y a mi, y así podíamos durar 2 semanas de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAsInTcOtI/AAAAAAAAAJw/ti2LzrCP3P8/s1600-h/P1010219.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039576509528685266" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAsInTcOtI/AAAAAAAAAJw/ti2LzrCP3P8/s320/P1010219.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tomamos el bus 64 que nos deja justo enfrente de Caminito. Sacamos algunas fotos de las coloridas fachadas y muñecos suspendidos desde los balcones de las casas. Damos una vuelta por la cuadra mientras que Fiorella mira la infinidad de baratijas que se ofrecen, Adrian le toma fotos hasta al más mínimo detalle, los húngaros se interesan por una gorra azul y amarilla del Boca Juniors, Troy nos espera y yo me acerco a un cuadro colorido de una pareja bailando tango al que quiero tomarle una foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye. Eso es prohibido. No pediste permiso - me dice una mujer con un hombre al lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Puedo tomarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. Es un original -. Volteo la cámara y se las apunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eres un grosero – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos a un restaurante en donde pido una milanesa con puré. Troy y Adrian piden bife de chorizo, Fiorella, asado de tira. Los húngaros se animan por la parrillada, la “Reina de la cuadra” según un cantante que acompaña nuestro almuerzo con canciones de Gardel. Luego caminamos por las sucias calles hacia el estadio de fútbol. Por el camino Fiorella vuelve a mirar algunas otras baratijas y yo aprovecho para preguntarle a una señora que atiende un mostrador sobre la historia del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se llama la Boca porque fue la primera entrada portuaria que tuvo el país. Vinieron italianos, españoles, alemanes, polacos y demás europeos que escaparon de la guerra y la pobreza. Eran artesanos, albañiles, zapateros, carpinteros; hicieron las casas con chapas y maderas pintadas con los sobrantes de las pinturas para barcos - dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAtL3TcOuI/AAAAAAAAAJ4/rGndrxBl2S0/s1600-h/P1010263.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039577664874887906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAtL3TcOuI/AAAAAAAAAJ4/rGndrxBl2S0/s320/P1010263.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En una de las esquinas del estadio hay un hombre en una cama durmiendo un sueño profundo. Recostado sobre el colchón raído hay un bastón y algunas sobras de comida. Tomo una foto. Entramos al estadio y nos damos una vuelta por la tribuna. La cancha es muy angosta y las graderías quedan sobre el campo de juego. No es difícil imaginar por qué es intimidante jugar ahí para cualquier otro equipo. De salida vemos el gran óleo en el que está pintada la bandera del barco sueco que le dio los colores al equipo. Un vigilante que cuida la entrada me dice: - River y Boca jugaban ambos en este barrio hasta que se pelearon los directivos y se jugó un partido para ver quién se quedaba y quién se iba. La primera camiseta del equipo fue blanca y negra. Hubo un partido en el que jugaron un sólo tiempo con una camiseta rosada y volvieron a la blanca hasta que un directivo decidió buscar unos colores propios y acordaron ir al puerto para adoptar los de la bandera del primer barco que llegara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAulHTcOvI/AAAAAAAAAKA/2cF1fTMliN0/s1600-h/P1010299.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039579198178212594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAulHTcOvI/AAAAAAAAAKA/2cF1fTMliN0/s320/P1010299.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Volvemos al hostal y trabajo un poco. Me encuentro a Tatiana en el Chat y nos enviamos mensajes de amor hasta que me pregunta si estoy ocupado. Le digo que ando escribiendo. Siento que se molesta, yo me molesto de vuelta y de ahí en adelante nos escribimos algunos mensajes que terminan formando un nudo en mi garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sólo te pregunté si estabas ocupado? – me dice por teléfono algunos minutos después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sé. Esto del Messenger da para interpretaciones equivocadas. Por eso no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto es muy duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vamos a hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No lo sé. No quiero dejar de hablarme contigo. Yo te adoro, es lo único que te puedo decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuelgo sintiendo un boquete entre mi pecho. Gady alquiló un apartamento y se ha ido. Al cuarto llega una pareja de ingleses de 18 años. Salgo por una botella de agua y me topo con el irlandés que se desmayó en el baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tienes que hacerte el examen de la glicemia - le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por eso es que no he querido ir al médico. No quiero que me salga con esas cosas – responde mientras abre una cerveza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente tomamos de nuevo el 64 con Troy, Adrian, Camila y dos brasileras más. Vamos a San Telmo. Visitamos el mercado antes de entrar a un restaurante y caminar por la colorida Plaza de Orrego en la que estuve una noche con Tatiana al principio de nuestro viaje. Camila está molesta con Troy y no le dirige la palabra. Almorzamos, tomamos vino de la casa. – La gente adinerada vivía en San Telmo hasta que hubo una epidemia de fiebre amarilla y se fueron a la Recoleta – nos cuenta el mesero. Llegamos hasta el Museo de arte moderno pero desafortunadamente está cerrado. Nos despedimos y me devuelvo al hostal con Troy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué no te habla Camila?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No le pude volver a dar un beso después de que me lo mamó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En serio? ¿Cuándo pasó eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Anoche, en el dormitorio. Bajamos una colchoneta al piso y lo hicimos ahí. Eran las 4 de la mañana, todo el mundo dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y después no pudiste besarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. No sé por qué. Es extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ella huele a mi abuela – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿En serio? ¡No me digas eso! ¿Vas a incluir esto en tus crónicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde me llama Juan Pablo, un diseñador gráfico amigo de Tatiana que se vino a Buenos Aires hace 3 semanas. Quedamos en encontrarnos en el Burger King de la 9 de Julio junto al obelisco. Vamos a ir al concierto de un grupo mexicano llamado Kinky que según él es muy bueno. Pienso que es un buen momento para probar cómo sigue mi hernia; no me ha dolido en los últimos días. Camino por Corrientes donde varias personas me ofrecen chicas deslizando tarjetas de presentación en mis manos. El sexo pulula en las calles. La pornografía es visible en los kioscos y mientras espero a Juan Pablo me aborda una mujer que me dice que pase un momento a ver un show de striptease con bailes griegos y árabes que tienen preparados algunas de las chicas. Insiste en que me invita a una cerveza. Juan Pablo llega a los 15 minutos. Es un hombre alto muy seguro de si mismo. Tiene la quijada cuadrada, una barba de tres días y luce una camiseta azul de Bob Marley. Caminamos hasta Córdoba en donde tomamos un bus. Le pregunto qué hace acá y me dice que anda en busca de mejores oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uno en Colombia está en una cárcel cultural – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La gente importante no va porque le da miedo. Nada de lo bueno nos llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las calles pasan de largo mientras que lo escucho. Dice que uno allá está enjaulado, que nada entra y que nada sale porque todo es muy caro. Nos bajamos en Niceto Vega y caminamos hasta el número 5510 por el viejo Palermo. Nos sentamos en un boliche enfrente y esperamos a que baje un poco la fila. Las fachadas de las casas son clásicas pero casi todas acusan ruina. A nuestro lado se sienta un boqueto sobre la base de una matera con una cerveza en mano. Tiene los dientes negros, una costra de saliva en el borde de los labios y una mirada vidriosa que apunta hacia delante. Saca unas pastillas de su bolsillo y nos las muestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son caramelos – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla con Juan Pablo. No le entiendo muy bien. Su rostro acartonado encubre su juventud. Hablan algunas cosas. Entre dientes le escucho decir: - duraba volando en cualquier planeta -. Juan Pablo le responde: - Tienes que tener cuidado con eso -. La fila se aminora y la hacemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué mete el man? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Heroína. ¿No vio como tiene los dientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y las pastillas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es Rubinol. Las toma para acelerarse, pero ahí donde lo ve, mire la diferencia. Jodido el tipo y todo pero me contó que tiene Seguridad Social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entramos al bar y casi de inmediato se inicia el concierto. Vemos al grupo sobre una tarima a veinte metros de nosotros por entre el sitio abarrotado y el humo insistente que sale disparado de unos cajones negros que penden del techo. Luces de diferentes colores van iluminando al cantante, al baterista y los dos guitarristas que saltan al ritmo de una música que fusiona rock y electrónica y tiene a todo el mundo saltando. Juan Pablo me mira orgulloso con cara de: le dije que este grupo es la chimba. El grupo lleva al público por las canciones de su nuevo álbum a medida en que el show de luces se despliega y apaga. Al final tocan tres canciones extras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfCBBnTcOwI/AAAAAAAAAKI/cwM0_vJFSiw/s1600-h/P1010355.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039669847757961986" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfCBBnTcOwI/AAAAAAAAAKI/cwM0_vJFSiw/s320/P1010355.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;- Acá nos podemos quedar y chupamos rumba ahora. Yo he venido, es muy bueno – me dice antes de comprar una cerveza. Me acerco a la caja y pido un esfero prestado. Tengo que anotar algo que se me ocurrió en el instante. La cajera me pasa uno que tiene en la punta una pluma rosada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te queda muy bien ese virome – me dice la mujer que atiende la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias. Si quieres tómame una foto - . Le paso mi cámara y me pongo el esfero en la oreja. También le tomo una a ella. Se llama Sonia. Es simpática, tiene un buen cuerpo y luce una camisa negra que se amarra con tiras en la espalda. Le digo lo que estoy haciendo. – Háblame de la rumba en Buenos Aires – le pido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todos los días hay salida. Encontrás bares, pubs, discotecas, conciertos y mucha música electrónica. Quema la cabeza tanta música electrónica; empieza a aislar a la gente. Hay mucha droga -. Me cuenta que se acaba de graduar de psicología y que trabaja 3 veces por semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué más me puedes decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que la noche no tiene límites. Se consume mucho alcohol y hay muy poco control mental. Hay mucho libertinaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Desde qué lado de la barra estás diciendo eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo no soy así; desde acá adentro. Esa es mi apreciación. No sé si así sea en otro lado pero acá es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino de hablar con ella justo después de que Juan Pablo se encuentra por casualidad con un viejo amigo de Colombia con el que estudió en la Javeriana. Se llama Diego pero le dicen “Chiqui”, está con su novia, una colombiana diseñadora gráfica que se llama Carolina. Nos sacan del lugar y nos vamos a un pub que queda enfrente a beber unas cervezas. Chiqui y Carolina viven en Buenos Aires desde hace algunos años. Hablamos de su experiencia de vivir como extranjeros cuando al lugar entran otros colombianos. Los miro mientras que pienso que en realidad la ciudad en sus espacios interiores se me parece mucho a Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es increíble pero yo me encuentro a gente conocida de Colombia todos los días. A mi me encanta este sitio. Uno puede llegar tan lejos como quiera – dice tomando de su cerveza con agrado. – Ya estudié lo que quería acá y ahora me voy a dedicar a ganar plata en lo que me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Acá valoran mi trabajo, en Colombia eso no pasa – dice Carolina – el talento allá es un anexo, se da por sentado. Yo la verdad es que no vuelvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aparte aquí no hay prejuicios, uno se puede vestir como quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ni hay roscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que eso es lo que más me molesta – dice Juan Pablo con desagrado en su rostro – ¡las putas roscas! -. Nos devolvemos los dos en el bus 120. La ciudad pasa de largo. Pienso en Tatiana, en lo lejos que está, lo mucho que la extraño. Su sonrisa me viene a la cabeza hasta que él rompe nuestro silencio: - Cada día me lleno de más razones – dice.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfCCm3TcOxI/AAAAAAAAAKQ/c8PdPu2yL6c/s1600-h/P1010285.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5039671587219716882" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfCCm3TcOxI/AAAAAAAAAKQ/c8PdPu2yL6c/s320/P1010285.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5684461769195506684?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5684461769195506684/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5684461769195506684' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5684461769195506684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5684461769195506684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/la-ciudad-escrita-esta-travesa-no-podra.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RfAqg3TcOrI/AAAAAAAAAJg/EMw3-p0Hxq8/s72-c/P1010223.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-3012287490586957844</id><published>2007-03-06T06:11:00.000-08:00</published><updated>2007-03-06T06:33:32.004-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re14Ix0S1sI/AAAAAAAAAJA/yDkH0J7UicE/s1600-h/P1010015.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038815650304415426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re14Ix0S1sI/AAAAAAAAAJA/yDkH0J7UicE/s320/P1010015.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Un aire diferente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es domingo y por primera vez se respira tranquilidad en las calles. No hay locutorios abiertos. El calor arrecia, de modo que me decido ir a unas piscinas en Punta Carrazco que me recomendó Amalia la dueña del hostal, una señora simpática que dice que eso del calentamiento global y sus consecuencias ya no le tocarán a ella. Le cuento lo que hago y le pido un descuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí no subvencionamos a nadie. Ni siquiera a los que vienen con las ideas más extravagantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomo el bus 37 y me bajo en Punta Carrazco. Pago los 30 pesos de la entrada y me envían a un consultorio médico en donde me tienen que hacer una revisión para ver si no tengo hongos en los pies y manos. Me miro las palmas, aún están todas peladas. Camino sobre un corredor hasta un cuarto en el que hay dos jóvenes mujeres de vestimenta azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué me van a hacer? Ya me dio miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ábrete los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es muy sexy lo que me están pidiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estás nervioso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ustedes me están poniendo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tus manos, están todas peladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sé, es un recuerdo de Buenos Aires. La ciudad es un poco sucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No seas boludo, se te pelan así porque estás nervioso. Es una reacción interna de tu cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déjanos ver tus axilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A bueno, eso está mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy hacia la piscina al lado del ocre Río de la Plata en donde escribo en papel hasta que una borrasca se forma de la nada. Las sombrillas pasan volando a mi lado como misiles que terminan entre el agua. Salgo corriendo. En el hostal conozco a una joven colombiana bastante bonita que me dice que vive en Mendoza desde los 11 años. Tiene acento argentino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo te tratan los argentinos? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No muy bien, me discriminan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me interesa el tema – le digo – ando escribiendo unas crónicas y estoy en busca de material. ¿Cómo te discriminan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me dicen mafiosa y delincuente -. Quiero sentarme a hablar con ella pero tiene afán porque quedó de enseñarle a bailar salsa a un israelita. Voy a comer a un tenedor libre sobre la Plaza del Congreso y luego hablo con Tatiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mañana entro a trabajar y voy a estar en Messenger por si quieres meterte a saludarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gady me invita a comer porque Arava se va para Mendoza pero me quedo hablando con Tatiana. Me acuesto temprano hasta que una imagen particular me asalta en mitad de la noche. Gady está boca abajo en su cama mientras que Arava sentada encima de él, le hace un masaje en la espalda desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso por mi computador a la mañana siguiente. El dueño me cobra 200 pesos por reinstalarme Windows y haberme salvado la crónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quedó con el antivirus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No. Colocarlo cuesta 70 pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se lo pongo. Pago sin ganas. Unas 2000 fotos que saqué en el viaje con Tatiana se perdieron. Trabajo un poco hasta que me llega un mensaje suyo que dice: “No me acuerdo de haber escrito: sin duda es mejor en la cama que como escritor”. ¿Qué quiere decir esto? le respondo en un mensaje. Al poco tiempo escribe: “Hay un comentario en tu blog sobre Unos duermen, otros no.... te acuerdas que yo una vez escribí: ¡Que puedo decir....es mejor conocerlo! Pues acabo de leer uno que dice que yo escribí: ¡Sin duda es mejor en la cama que como escritor! y yo nunca he escrito eso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde tomo la línea B del metro hasta la casa de Alejando Margulis, un argentino dueño de una editorial independiente que publicaba una revista literaria que fue vetada por obscena en el régimen militar. Me muestra la caricatura de una mujer desnuda en la portada de un viejo ejemplar y me dice que sólo por eso la sacaron de circulación. Comenta que lo ha estado hablando con varios amigos y que llegó a la conclusión de que la mejor estrategia que encuentra de meter Unos duermen, otros no en la Argentina es por medio de la venta en quioscos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re14zR0S1tI/AAAAAAAAAJI/xJs9Y7L7rq4/s1600-h/P1010008.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038816380448855762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re14zR0S1tI/AAAAAAAAAJI/xJs9Y7L7rq4/s320/P1010008.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De vuelta camino por los suburbios pensando en Tatiana. El dolor en la pierna es más intenso que nunca. Me monto a un bus en el que veo la ciudad por sectores que aparecen y se van. El movimiento de aceleración y frenada es suficiente para agudizar los corrientazos eléctricos en la pierna. La llamo cuando llego al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tu mirada sobre las cosas no va a ser la misma con dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cada vez me siento más lejos de Brasil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vuelve y te operas en Bogotá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso sería un desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces ponte una inyección como la que te mejoró en Bogotá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duermo sobre el colchón pandeado pensando que ha sido eso entre otras cosas, lo que ha agudizado el malestar en mi columna. A la mañana siguiente camino por Corrientes buscando una farmacia que me sepa decir qué medicamento es lo que en Colombia lleva la marca DISPROSPAN®. Un travesti con gafas oscuras se interesa y me recomienda ir a Doctor Ahorro sobre el cruce con la Avenida Callao. Está cerrado. Pienso en escribirle un mail al Doctor Jiménez Hakim en Colombia justo antes de entrar a Farmacity en donde una joven muy dispuesta me dice luego de buscarlo en Internet, que es Betametasona. Quiero saber si tiene alguna contraindicación mezclado con antibiótico: - ¿Me va a hacer un poco más neurótico? – pregunto. Sonríe. Me pone la inyección y a los 5 minutos ya me siento mejor. Busco el libro Bajo el volcán de Malcolm Lowry que Jaime me recomendó hace un tiempo y entro a un restaurante en Suipacha con Tucumán en donde pido un escalope pensando en que es prudente quedarme unos días en la ciudad viendo cómo evoluciona la situación. Camino la zona. En las calles hay afiches de una revista en la que se analiza la paradoja de un banquero guevarista, ante el interrogante de si es posible salvar la contradicción entre reivindicar al Che y dirigir un banco con las crudas reglas del capitalismo. Otro que publicita la campaña de un periodista diciendo que él es el recambio que necesita el socialismo. Camino por Cordoba y me encuentro con una manifestación de huelguistas que detiene el tráfico porque la compañía Telefónica de España no respeta los acuerdos laborales. Llego a la Avenida 9 de Julio y tomo algunas fotos contra el obelisco. Vuelvo al hostal y escribo hasta que una brasilera pelirroja de unos 25 años con gafas rectangulares y dientes salidos me interrumpe. Se llama Camila y huele al perfume al que olía mi abuela. Es una de esas mujeres que aún son jóvenes pero ya tienen cara de vieja. Llega Troy, un australiano que conocí por la mañana en el desayuno y se van juntos a tomar vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re15ox0S1uI/AAAAAAAAAJQ/Ezgd6xRElpY/s1600-h/P1010043.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038817299571857122" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re15ox0S1uI/AAAAAAAAAJQ/Ezgd6xRElpY/s320/P1010043.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;A medida en que van pasando los días me voy adaptando a las estrechas calles del centro por las que camino. La ciudad se plantea interesante y me animo a conocerla toda en bus. Tiene un buen sistema de transporte y es fácil de manejar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace parte de la época dulce - me dice uno de los empleados del hostal con respecto a su arquitectura – la gente con buen poder adquisitivo hacía sus casas a semejanza de las europeas. Los arquitectos se formaban en París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubro que el cuarto tiene aire acondicionado por las noches si uno pide que lo prendan, y que en el primer piso hay Internet inalámbrico si uno sabe la clave. Por la noche me siento con Troy y su hermano Adrian quién acaba de llegar de Canadá. Es un fotógrafo profesional que se está separando de una mujer que lo botó porque llevan años intentando tener un hijo y no han podido. Hablamos de mujeres. Salgo a comer una ensalada en un restaurante cercano y leo en el periódico que la iglesia admite que se anulen matrimonios por causas insólitas como las que los tribunales eclesiásticos admitieron recientemente: una esposa fumadora empedernida, un marido muy dependiente de su madre, un conyugue obsesivamente celoso y otro que optó por dar el sí en la iglesia por que así le regalaban un viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hoy trabajé toda la tarde en Internet desde el hostal – le digo a Tatiana cuando me llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya entendí el mensaje – responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál mensaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El de no querer hablar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Trabajas todo el día en Internet y no eres capaz de saludarme un segundo en el Messenger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Oh! nena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me preocupo por ti, lo sabes.&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re17OB0S1vI/AAAAAAAAAJY/U0m55XGAl9I/s1600-h/P1010044.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038819039033612018" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re17OB0S1vI/AAAAAAAAAJY/U0m55XGAl9I/s320/P1010044.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-3012287490586957844?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/3012287490586957844/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=3012287490586957844' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3012287490586957844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/3012287490586957844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/un-aire-diferente-esta-travesa-no-podra.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Re14Ix0S1sI/AAAAAAAAAJA/yDkH0J7UicE/s72-c/P1010015.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-6193365152200327812</id><published>2007-03-02T07:58:00.000-08:00</published><updated>2007-03-02T09:42:30.103-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehKiITYAPI/AAAAAAAAAHU/S4mlMI3M6fA/s1600-h/P1010060.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037358133418655986" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehKiITYAPI/AAAAAAAAAHU/S4mlMI3M6fA/s320/P1010060.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El campeón del mundo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Interrumpo nuevamente el orden de las crónicas dada la actualidad de está)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del hotel y camino una vez más por la Avenida Borges de Medeiros. La ciudad respira un ambiente diferente al del día anterior. No hay buses repletos de hinchas cantando, ni personas con camisetas de Inter caminando por ahí. De vez en cuando se escucha un pitazo aislado en alguna calle aledaña. La noche es calida y se siente una calma aparente. Me encuentro con Tania, quien me lleva a dar una vuelta por la ciudad baja. Un barrio estudiantil en el que hay varios cafés y restaurantes con mesas en la calle, donde las personas toman cerveza y se reúnen para hablar. En el televisor de uno de los sitios pasan en directo el partido de Velez Vs Nacional de Montevideo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuánto queda el partido hoy? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cero a cero -. Nos miramos. Sonríe. – Sólo estoy haciendo esto por amistad. Lo sabes ¿no? Te traje esta revista de Gremio para tu crónica, te puede servir –. Caminamos hasta la parada de bus y tomamos el primero que pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo en la revista un artículo llamado “Voltareemos! A Tóquio!”, en el que exaltan una frase de Shakespeare en Enrique IV que dice que un hombre le debe a Dios una muerte y por eso puede morir una vez, excusando el descenso a la segunda división que vivieron hace 2 años. El tráfico es pesado y nos va mejor caminando que en bus. Los hinchas de Inter aparecen un poco más sosegados y contenidos con respecto a los de Gremio. Es el primer partido que juegan en su campo después de haberle ganado la Copa Intercontinental de Clubes por 1 a 0 al Barcelona en Tokio. Tania camina despacio, con pereza. – Vas a ver que hoy la gente es diferente. El estadio es un chiquero – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacemos una fila larga mientras le tomo algunas fotos a una bandera gigante que ondea en su asta y a un hincha que pasa con media cara pintada de blanco y la otra media de rojo. Se me ocurre una idea y la anoto en la revista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehLUITYAQI/AAAAAAAAAHc/4kK9asfOB8g/s1600-h/P1010008.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037358992412115202" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehLUITYAQI/AAAAAAAAAHc/4kK9asfOB8g/s320/P1010008.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Que iso? Um gremista! – dice un hincha atrás mío. Se conmocionan. Son un grupo de ocho o nueve, vestidos todos con la camiseta de Inter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Temos um desviado aquí! – dice uno – temos um desviado aquí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tania les dice que soy colombiano y estoy haciendo unos reportajes, pero me siguen mirando con recelo. Se aplacan un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Eres de Emelec? – pregunta uno. Me observan esperando la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, yo soy de Colombia, no de Ecuador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Eres del Cúcuta? – pregunta otro echándome su tufo encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es mi equipo, pero claro que le hice fuerza ayer. Es de mi país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es tu equipo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Millonarios de Bogotá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah! Un equipo elitista, el Gremio de Bogotá. ¿Y hoy por quién vas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me gusta Brasil. Voy por el equipo brasilero. Aunque estoy cambiando de idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso no existe, ir por Brasil. Hoy no juega Brasil. O eres de Gremio o de Inter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ya! ¿Qué es esto? No me gusta ser interrogado ni que me digan desviado – miro con odio al que lo hizo pero él ahora me quita su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto no es un juego – me dice Tania apretando mi brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tampoco para mi – le respondo. Toma la revista de mi mano y la guarda en su cartera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de ellos luego se excusa. Me dice que aquí las cosas son así. Al final termino tomándoles una foto. Entramos al estadio. Los equipos ya están en el campo de juego. El contraste de colores entre el uniforme rojo y blanco de Inter, la camiseta azul y negra de Emelec, el verde de la grama perfectamente cortada y unos fuegos artificiales rojos que salen disparados desde las tribunas de la barra brava, con banderas rojiblancas, enmarca el escenario. Nos estamos acomodando cuando comienza el partido. A unos cuatro metros de nosotros otra barra baila al ritmo de zamba que un grupo de músicos bate en sus tambores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehMGITYARI/AAAAAAAAAHk/_XwLzZANPF4/s1600-h/P1010009.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037359851405574418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehMGITYARI/AAAAAAAAAHk/_XwLzZANPF4/s320/P1010009.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Es evidente el sentimiento de incomodidad de Tania. Pienso en que me debe estimar mucho al hacer esto por mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- E como o carnaval, no e? – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente es de fiesta total. Los hinchas se exaltan con la primera jugada de riesgo de su equipo, pero es Emelec quien tiene la primera opción clara de gol, luego de un contragolpe producto de un pase equivocado en mitad de cancha. El tamborileo continúa constante mientras que tomo algunas fotos, escribo ideas en las hojas de un periódico de Inter que Tania me consiguió, y los dos equipos se van asentando en la cancha. Es un partido abierto y el gol se respira en el ambiente. En un par de pancartas dispuestas a lado y lado del estadio dice: Naçao Independente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehMsITYASI/AAAAAAAAAHs/sNbB1xjwUiQ/s1600-h/P1010002.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037360504240603426" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehMsITYASI/AAAAAAAAAHs/sNbB1xjwUiQ/s320/P1010002.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Inter tiene un fútbol muy rápido de centros a mitad de área, pases largos de defensa a ataque, pases de profundidad cruzados y cambios de frente constantes. En realidad da gusto verlo jugar. Tania me mira en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ole, ole ole, ole - Inter, ole - Inter / Ole, ole ole, ole - Inter, ole - Inter”. La fanaticada alienta al equipo, al tiempo en que el estadio entero ruge y los jugadores en el campo se van acercando con más peligrosidad al gol. Subidos sobre unas barandas que dan contra el terreno de juego, hay unos hinchas blandiendo sus brazos al ritmo del coreo, junto a un niño que viste la camiseta del equipo, una máscara y unos guantes verdes de extraterrestre. A nuestro lado las personas no paran de saltar a ritmo de zamba. Viene un centro cruzado, un rebote defensivo, un tiro de fuera de área que le queda a un jugador brasilero llamado Perdigao y vemos entrar la bola dentro del arco frente a nosotros. Una fiesta se prende a nuestro alrededor, unos hinchas emocionados nos empujan y de un momento a otro nos vemos cubiertos por una bandera blanca gigantesca que cubre casi la totalidad de la tribuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehNeITYATI/AAAAAAAAAH0/HD3-1Z1RaX8/s1600-h/P1010079.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037361363234062642" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehNeITYATI/AAAAAAAAAH0/HD3-1Z1RaX8/s320/P1010079.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El primer tiempo se acaba y la gente se sienta en las gradas. Las personas a nuestro alrededor se llenan de cerveza la boca. – Te dije que la gente era diferente – susurra Tania. Es curioso que ella misma discrimine, porque su perfil es más el de un hincha de Inter que el de uno de Gremio. La noche anterior me confesó que adoraba al equipo tricolor, porque su tío fue el primer jugador negro que tuvo ese equipo por los años 70. En las tribunas no se ve un sólo hincha de Emelec, a diferencia de los 150 cucuteños que animaron al equipo colombiano en el estadio Monumental. Tania dice que está tranquila porque Inter va ganando. – A torcida aquí e mais agresiva do que la. E tipo carnaval. Tein muita bagunça. Agora que vao ganhando fican mais calmos – me dice. Suena la canción We are the champions de Queen, al tiempo en que unas porristas muy bonitas lanzan balones de regalo a la tribuna. Un joven frente a nosotros atrapa uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehONoTYAUI/AAAAAAAAAH8/Vg2HiCoy6Fo/s1600-h/P1010018.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037362179277848898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehONoTYAUI/AAAAAAAAAH8/Vg2HiCoy6Fo/s320/P1010018.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Inter, orgullo do planeta – le escucho a un hombre atrás, que nos mira cada vez con más suspicacia. Otro hincha sentado a mi izquierda me pregunta algo confuso que no termino de entender. Su actitud es hostil. Le explico que estoy haciendo unas crónicas por Brasil. Que me interesaba ver al equipo campeón de la Copa Intercontinental. Su actitud cambia por completo. Debe tener unos 35 años. Su nombre es Joao Correa y es de Gramado, una ciudad en la sierra. Me cuenta, mientras bebe de su cerveza, que manejó durante dos horas para venir a ver el partido y luego debe manejar de vuelta. Un amigo suyo se une a la conversación y me dice que esté pendiente de un jugador llamado Alexander Pato, que lleva la camisa número 11. Toma el periódico de mis manos y me muestra una foto. Lo veo junto a un titular que dice: “Atacante colorado faz sua primeira partida com o time principal em casa diante do Emelec nesta noite”. Me cuenta que tan sólo tiene 17 años. Que esta es la primera vez que va a jugar como profesional aquí en el estadio y que fue titular en el equipo que le ganó al Barcelona en diciembre. Antes de eso había actuado una sola vez frente al Palmeiras en Sao Paulo, en donde marcó un gol y puso los pases para dos goles más, en una goleada 4 a 1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Inter vai ser campeão de novo – dice Joao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿No es un poco prematuro para decir eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Voce vai ver – me responde. Los equipos salen de nuevo al terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuántos de los jugadores que están jugando este partido se ganaron la Intercontinental?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 8. Voce sabe uma coisa, o colombiano Wason Rentaría, eli era un colorado nato. E uma infelicidade que ainda no este. Shutaba golazos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido comienza de nuevo. La zamba se escucha e Inter se va como una avalancha hacia al ataque, llenando de pases largos y frontales a sus delanteros desde atrás. El segundo gol se huele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A tirei o pou nu Gremio, e mandei tomar nu cu. E gremista! filio da puta, vai tomar nu cu. Ole, ole ole, ole - Inter, ole - Inter / Ole, ole ole, ole - Inter, ole - Inter”. Los ecos retumban entre las gradas de cemento. Tania me mira en silencio comiéndose las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pato saca a un defensa, lanza un centro y cabecea Indio. El portero Elizaga está vencido. El estadio ruge de nuevo, Joao lanza su cerveza hacia arriba y se abraza con sus amigos, algunos hinchas toman la punta de la bandera gigantesca para cubrir de nuevo la tribuna, cuando Tania y yo somos bañados con cerveza por detrás. Nos miramos sin decir nada. El líquido se resbala por mi pelo, mi nuca y siento la camiseta empapada. Tania aprieta los dientes. Ni me volteo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehQVITYAWI/AAAAAAAAAIM/WLmk0VAkzEs/s1600-h/P1010042.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037364507150123362" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehQVITYAWI/AAAAAAAAAIM/WLmk0VAkzEs/s320/P1010042.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El partido sigue, Inter continúa bombardeando a Emelec que ahora parece rendido ante la velocidad de un fútbol que da gusto ver. La zamba suena, la gente sigue bailando, los hinchas compran más cerveza, gritan y se ríen deleitados por el fútbol maravilloso de su equipo. Una goleada se percibe, mientras que pienso que la fortaleza del equipo radica en la facilidad que tiene de pasar de defensa a ataque de manera repentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehRDYTYAXI/AAAAAAAAAIU/6JGx1xyTx3c/s1600-h/P1010037.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037365301719073138" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehRDYTYAXI/AAAAAAAAAIU/6JGx1xyTx3c/s320/P1010037.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pato toma el balón, hace una finta hacia la izquierda pero vira a la derecha, saca al defensa, enfrenta a otro, lo pasa escondiéndole la bola, entra al área, arrastra la marca de un tercer defensa, cambia de pierna, ve el ángulo cubierto por el arquero, pero aún así dispara un derechazo con una comba hacia adentro que pasa por delante de Elizaga como un fantasma, y entra mordiendo el palo para guardarse entre las piolas. ¡Gol! Las tribunas se mecen, los hinchas gritan eufóricos y Tania me mira admitiendo que lo que acabamos de ver es un fútbol de fantasía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te lo dije, te lo dije: ¡Pato! – me dice el amigo de Joao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre de barba con una sonrisa de boca a boca y una cerveza en la mano, que ha estado todo el partido atrás de nosotros, finalmente se decide a preguntar: - A torcida quer saber o que voce e?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento. - Esta bien, todos somos latinoamericanos. Todo está bien, mientras que sean colorados -. Tania aprieta los dientes mirando hacia otro lado. Tomo algunas últimas fotos de hinchas, el juez señala el centro del terreno, sopla su silbato y el amigo de Joao palmotea mi hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los felicito, tienen muy buen equipo – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es el campeón del mundo – responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com y www.brasilendosruedas.blogspot.com Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehPvoTYAVI/AAAAAAAAAIE/PTK4HPMwpKo/s1600-h/P1010005.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037363862905028946" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehPvoTYAVI/AAAAAAAAAIE/PTK4HPMwpKo/s320/P1010005.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-6193365152200327812?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/6193365152200327812/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=6193365152200327812' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6193365152200327812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/6193365152200327812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/esta-travesa-no-podra-hacerse-sin-el_02.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RehKiITYAPI/AAAAAAAAAHU/S4mlMI3M6fA/s72-c/P1010060.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-4461935446444505631</id><published>2007-03-01T08:45:00.000-08:00</published><updated>2007-03-02T09:38:14.416-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecLDAWrsNI/AAAAAAAAAGo/IZLaa7Ucn3o/s1600-h/P1010091.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037006854499840210" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecLDAWrsNI/AAAAAAAAAGo/IZLaa7Ucn3o/s320/P1010091.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La decisión - Crónica VI &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cheever admitió en una entrevista realizada en 1976: “Escribo a los 66 años con el mismo propósito que tenía a los 16 que es, desde luego, dar sentido a mi vida y quizás ayudar a otras personas a dar sentido a la suya, pues la ficción me ha ayudado y continúa haciéndolo”. Antes de su muerte dijo que la única manera que tenía de comprender la vida era escribiendo cuentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecL2QWrsOI/AAAAAAAAAGw/frwFK-RJ-F8/s1600-h/P1010101.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037007734968135906" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecL2QWrsOI/AAAAAAAAAGw/frwFK-RJ-F8/s320/P1010101.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me levanto tarde y trabajo en la crónica en un locutorio. El director de la Fundación aún no ha respondido nada. Llevo la flecha al icono de Redactar y le escribo un correo en el que le cuento el problema que tuve con el computador. Le digo que llegado a ese punto debo hacerle una confesión: Siento que no has sido muy franco en cuanto a tu verdadero interés en el proyecto. Por momentos pareces muy interesado y en otros me dejas a la expectativa sin respuestas de ningún estilo a mis inquietudes y necesidades. Le pregunto cómo debo interpretar eso. Dada la situación, le digo que le daré un tiempo de espera hasta el próximo martes para que tenga la cuenta creada y me de un apoyo inicial, ya que de lo contrario abortaré el proyecto y recorreré la costa brasilera abierto a la posibilidad de hacerlo a nombre de otra institución. Me duele que la situación haya llegado a esto pero lo cierto es que desde hace siete meses que vengo organizando la travesía, jamás he recibido tu apoyo, salvo en un par de reuniones que sostuvimos o cuando me pasaste al micrófono en el concierto que hubo por los niños con cáncer. Lamento que sean las mismas organizaciones las que le cierren las puertas a estos proyectos. Le digo que espero que no tome a mal mis palabras y mi decisión pero que me cansé de tocar su puerta y que sé leer entre líneas. Esto es como pedalear en una bicicleta sin cadena. Creo que me entiendes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso por el servicio técnico y me dicen que aún no me tienen el computador. Ya le reinstalaron Windows pero ahora falta por instalar Word y él no tiene el CD. Vuelvo al hostal y Arava me pregunta si la quiero acompañar a una clase de Tango con Gady y un par de francesas que hablan español. Me topo con Jennifer y le pregunto si quiere ir. Dice que sí. Está con una sueca llamada Ana que habla español con acento chileno, quien me pregunta si van a haber argentinos apuestos. - ¡Qué voy a saber! – respondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se queda pensando un rato y luego grita: - ¡El profesor puede ser apuesto! Sí, yo voy.&lt;br /&gt;Vamos caminando hasta un local de sofás rojos y paredes forradas en cuero negro en el que hay una cantidad de calvos desgarbados y señoras de edad en un círculo dando pasos muy simples contra un espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Si vez a algún hombre apuesto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hecha un vistazo a la asistencia. - Si me tocara escoger a uno y luego apagar la luz me quedaría con Gady.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo nunca he hecho eso – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eu tampouco – dice Jennifer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, de todos modos Gady está fuera de concurso. A cuál escogerías exceptuándolo a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Po, no sé. Tal vez a ese de saco gris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene 60 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí Po, pero tu preguntaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos de allí a los 5 minutos. Caminamos por una cuadra en donde casi nos atropella un bus dando la curva. Doy un paso hacia atrás y siento un corrientazo en la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me podría comer algo ligero – les digo – ¿tienen hambre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eu também podería jantar algo leve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí Po, vamos a comer, pero algo grande, yo me comería ya un filete, no habrá una parrilla cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a un restaurante que tiene carnes en el menú. Todos pedimos bife de chorizo acompañado de puré. Nos atiende un mesero bastante viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Con ese también te acostarías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Po, si no hubiera nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos cuenta que estuvo en Chile un mes y que por eso tiene ese acento, aunque la lengua la aprendió en su país. Voy por la mitad de la carne cuando ella termina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me podría comer otro filete – dice buscando al mesero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jennifer la mira extrañada. – Eu nao sabia que voce tinha tanta fome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este filete es muy barato, en Suecia me cuesta mucho - dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambia de parecer y se pide un flan de postre. Caminamos hasta el hostal por las estrechas calles mugrientas. Voy arrastrando la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Po, por qué estás cojeando – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un dolor que tengo ahí desde hace un tiempo y no se me quita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que mau – dice Jennifer mirándome con lástima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy pensando en la frase que me dijo Jaime Echeverri la última vez que hablé con él: “Por qué no te vas más bien a una playa y te dedicas a escribir”. Llamo a Tatiana más tarde y ella me devuelve la llamada al hostal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy cargando la pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y así planeas recorrer 8000 kilómetros de costa brasilera en bicicleta? No te debes a nadie, tú lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Le envié un mail a Jorge diciéndole lo que siento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que felicidad me da escuchar esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Quiero mandar todo a la mierda! ¡Voy a mandar todo a la mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto no puede ser cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, a nadie le importa, estoy cansado de nadar contra la corriente, este río es demasiado fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya lo decidiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En una gran medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo que en una gran medida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, lo estoy decidiendo ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mierda! no sabes lo feliz que se va a poner tu papá. ¿Lo vas a hacer en bus?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despide llorando de la alegría. Camino a mi cuarto y me topo con la austriaca. Me dice que suba, que todos están arriba. Voy con ella a la terraza donde tuvimos el asado la noche anterior. Hablamos por algún tiempo hasta que llega Ana con el cuento de que vayamos a Azúcar, un bar de salsa en Belgrano que le han recomendado desde Chile y es famoso de una costa a la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No se imaginan lo que es la salsa para mi – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos saca del hostal y nos lleva arrastrados a lo que tiene que ser el bar de salsa más malo al que haya entrado en la vida. Todos se emocionan. Suena la música y la gringa baila como si fuera rock, Arava baila consigo misma, la austriaca no se atreve a pisar la pista, Ana baila con el primer moreno que medio le gusta, Jennifer se va a fumar a la parte de fumadores y un alemán de 52 años que incorporamos al grupo en el hostal me cuenta que vendió su restaurante en Berlín para disfrutar de la vida. Más adelante bailo con Ana quien se mueve con pasos predeterminados sintiéndose la mejor bailarina del mundo. Me alejo de la pista y me siento en el único lugar del sitio en el que cae aire acondicionado directo, vencido por el dolor en la pierna, viendo a lo lejos a un grupo de profesores de salsa bailando coordinados en una tarima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente llama mi hermana: - Ya supe la buena noticia. Hablé con papá y dijo que le volvió el alma al cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy por mi computador pero no está listo. - Aún estoy consiguiendo el disco – dice el dueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al locutorio y encuentro un mensaje de Jorge en el que me dice que entiende mi ansiedad en cuanto al tema de los patrocinios en vista de que ya estoy en tierras del sur y “eso inquieta más”. Manifiesta que sí está interesado en vista de que me está respondiendo un sábado, que la dirección ejecutiva de la Fundación tiene instrucciones para abrir una nueva cuenta y que espera estar equivocado pero es escéptico al pensar que al abrir una nueva cuenta las donaciones y patrocinios vayan a llegar como por arte de magia. Aún así, ratifica su “decidido interés” en la causa. Me sumerjo en la escritura hasta que de una cabina escucho a un compatriota gritando por teléfono. Lo miro de reojo. Es un moreno de brazos anchos embutido entre un esqueleto. Está en compañía de un flaco de camisa negra que sostiene un bolso sospechoso. Amenaza a alguien repitiendo constantemente las palabras: gonorrea y malparido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dígale a esa perra hijueputa que si nos sigue haciendo esa gonorrea le va a ir mal con nosotros. Si no nos manda mercancía que nos pague con ella misma. Cogele el carro al perro hijueputa del Michael y guardalo en esa casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo escribiendo como si aquí no pasara nada. Su amigo se va. Hace algunas otras llamadas. Ya no lo oigo, sale de la cabina y lo sigo con la mirada. Va hasta la caja en donde hay una mona de piel muy clara que lleva un esqueleto blanco, una cartera roja y una minifalda negra que sólo le cubre las nalgas. Tiene un tatuaje de un lagarto con alas en la espalda y unos tacones con unas tiras blancas que se amarran a mitad de pierna. Algo le dice. La cajera se ríe al otro lado del mostrador. Ambos salen juntos del locutorio. Uno agarra para un lado y el otro para el otro. Vuelvo al computador. – Escuchá, nosotros también miramos a los hombres – le dice luego de un minuto la cajera a un tipo. Por la noche me llama Tatiana y le cuento que tengo algunos amigos y amigas nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sabes que tienes luz verde para hacer lo que quieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo pensando en lo que me dijo en Praia do Rosa la última noche: - No has mencionado jamás tu futuro conmigo -. Lo que yo le respondí: - No hay lugar para un escritor como yo en Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Oh mi nena! Tú sabes que te adoro. No se sabe lo que vaya a pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en lo duro que la debe estar pasando. Llora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy muy sola sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subo a la terraza en donde está reunido el grupo. Este tipo de circunstancias son las que recrean perfectamente el chiste de que estaba un francés, un ingles, un alemán y un colombiano en la torre Eiffel que se está incendiando o algo así, como cuando yo estaba en Bratislava en 2001 con un ingles, un australiano que llevaba viajando de mochilero por más de 7 años y un japonés, en un bar subterráneo de esos que sólo se ven en las películas con mafiosos rusos rodeados de las mujeres más lindas del mundo. Tiempo después de que yo me quedo con el inglés pelando rumba, el australiano vuelve irrumpiendo en la madrugada diciéndonos que nos robaron a todos en la pensión de la señora Schubertova en la que nos estamos quedando y que le dieron una tunda al ladrón, que es el propio hijo de la señora Schuberthova que ya está preso en la estación de policía en donde están todas nuestras pertenencias, incluida mi mochila. Nos cuenta que le reventó la cara a puños mientras que el japonés le mordía la nuca y la señora Schuberthova les pegaba con el tacón de un zapato a todos incluyendo a su hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso pasa todos los fines de semana en esa pensión – nos dice el oficial de policía en la estación en donde nos toca pasar lo que queda de la noche a los 4 en un cuartito de 2 X 2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alemán habla de lo feliz que la está pasando desde que no tiene el restaurante, el Chileno asiente con la cabeza cuando la gringa dice que los hostales son buenos sitios para conocer gente y el tema se va tornando hacia lo sexual. Un argentino amigo de Jennifer cuenta que hace dos semanas en El Calafate se dio cuenta de que su cama se estaba moviendo hasta que captó que una costarricense “muy bonita” la estaba halando hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuéntanos un cuento, tu que eres escritor – dice la austriaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Un cuento cualquiera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, de sexo – dice la gringa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en alguno mientras que el alemán menciona que el sexo es lo mismo en cualquier parte del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ok. Ya lo tengo. Ocurrió en Varsovia en 1998. Yo llegaba desde Cracovia en un tren y estaba haciendo la fila en la información turística cuando una finlandesa que estaba atrás mío me preguntó algo y en ese momento se nos acercó una señora a decirnos que nos ofrecía alojamiento económico. Fuimos a su apartamento y nos mostró una cama doble antes de captar que no veníamos juntos. Nos dio otro cuarto en el que había una cama angosta y un asiento cama muy incómodo que por supuesto me toco a mi. Salimos a caminar la ciudad y a tomar algunas fotos antes de volver al apartamento. Me dormí aquella noche inquieto al pensar que tenía a la mujer al lado. Al día siguiente me invitó a la casa de una amiga polaca que había conocido en un trabajo de verano recogiendo manzanas en Bélgica. Por la noche salimos a dar una vuelta por un parque antes de que volviéramos al apartamento, ella se bañara y yo me mordiera las manos pensando cómo decirle que quería dormir con ella. Cuando volvió del baño se metió en su cama con gafas. - ¿Por qué te pones las gafas? - pregunté. “Para ver mejor los sueños”. – ¿En serio? “No seas bruto, voy a leer”. Leyó un poco. Óyeme, me puedo pasar a tu cama, sólo quiero sostenerte. “Pensé que nunca lo ibas a preguntar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hasta ahí llega el cuento? – pregunta la gringa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, ¿qué querías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Los hombres son unos lentos – dice la austriaca. - Siempre hay que ayudarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le pregunto al alemán si es normal que las niñas inviten a los hombres a las casas de sus padres en Alemania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento que en la Republica Checa una mujer me invitó a la casa del papá una vez, y que a otro amigo colombiano le pasó lo mismo en Francia. - Los papás les llevaron el desayuno a la cama – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hay de todo pero no es frecuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A ti te pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nunca. Para eso están los parques y otros sitios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi mamá siempre me dice que haga lo que quiera mientras que ella no se de cuenta - dice la austriaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tienes hijas? – le pregunto al alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y si tuvieras aceptarías que llevara hombres a tu casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cambia la mirada: - ¡Por supuesto que no! -. En ese momento me llega a la cabeza la frase del australiano de Bratislava quien concluyó luego de 7 años de viaje que en realidad en todos lados es igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– ¿Quién no creció jugando al médico para empezar a tocarse con los niños? – dice la austriaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche transcurre mientras hablamos de algunas otras cosas hasta que me vence el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, me voy a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ja vai, outra veis tan cedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eu estou cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sabe uma coisa. El cuento de voce. Eu gustei muito. Eu tambein quisera “sólo sostenerte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento lo de Tatiana: - El hostal me acuerda de ella. Todo me acuerda de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecNxAWrsPI/AAAAAAAAAG4/9wNOW5xmp18/s1600-h/P1010113.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037009843797078258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecNxAWrsPI/AAAAAAAAAG4/9wNOW5xmp18/s320/P1010113.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-4461935446444505631?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/4461935446444505631/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=4461935446444505631' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/4461935446444505631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/4461935446444505631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/03/esta-travesa-no-podra-hacerse-sin-el.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RecLDAWrsNI/AAAAAAAAAGo/IZLaa7Ucn3o/s72-c/P1010091.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-594185284303763448</id><published>2007-02-28T10:35:00.000-08:00</published><updated>2007-02-28T10:58:59.834-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXMfAWrsDI/AAAAAAAAAE4/wgwdGgiCS3g/s1600-h/P1010050.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036656591326916658" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXMfAWrsDI/AAAAAAAAAE4/wgwdGgiCS3g/s320/P1010050.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Una noche Monumental - Gremio 0 – Cúcuta 0 en Porto Alegre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Interrumpo el orden de las crónicas dada la actualidad de está. Espere mañana la crónica número VI de Brasil en dos ruedas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche es cálida y en el ambiente se respira aire de carnaval. Por la avenida Borges de Medeiros cerca de la plaza central, un bus repleto de hinchas se sacude al ritmo de una canción en portugués. Otras personas caminan por las calles con la legendaria camiseta de rayas azules, blancas y negras. Los carros pasan con banderas al aire tocando sus bocinas, anunciando que el gran momento se acerca. Nadie se quiere perder el partido. Los que no van al estadio se dirigen a sus casas para verlo por televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXM8gWrsEI/AAAAAAAAAFA/qJ14H1VB97U/s1600-h/P1010023.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036657098133057602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXM8gWrsEI/AAAAAAAAAFA/qJ14H1VB97U/s320/P1010023.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Camino algunas cuadras pensando en que esta es una tierra de buen fútbol. Gremio se ganó la Copa Intercontinental en 1983, e Internacional de Porto Alegre es el actual campeón del mundo. La única otra ciudad brasilera que tiene dos campeones del mundo es Sao Paulo. Llego hasta el punto de encuentro con Tania, quien luce una gorra de Gremio con mucho orgullo. Me da un gran abrazo y me dice: - Hoy ganamos 2 a 1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No estés tan segura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, con certeza – me responde en su idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi cabeza llega una escena de hace once años en la que Jardel, el delantero de Gremio en ese entonces, aseguraba por televisión que su equipo iba a estar en la final de la Copa Libertadores por encima del América de Cali. - ¿Está seguro? – le preguntaron: “Sim, com certeca”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXPxwWrsKI/AAAAAAAAAFw/JjtqBzur720/s1600-h/P1010029.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036660211984347298" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXPxwWrsKI/AAAAAAAAAFw/JjtqBzur720/s320/P1010029.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;Tomamos un bus pero el acceso al estadio está imposible. Nos bajamos varias cuadras antes, entre el furor de un tráfico de carros pitando, hombres y mujeres por fuera de sus ventanas agitando banderas. Filas de buses repletos de hinchas que cuelgan hasta de sus puertas, arriban a las proximidades coreando cánticos. Doblamos una esquina y a lo lejos se ven las torres de luz que iluminan el campo de juego. Le damos la vuelta a una cuadra y aparece el Estadio Olímpico Monumental con un gran aviso iluminado en color azul que dice: GRÊMIO DO PORTO ALEGRE: CAMPEÃO DO MUNDO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vas a ver que yo soy de las pocas negras que vienen a ver a Gremio – me dice. Según ella los negros son hinchas de Inter, el equipo “del pueblo”. Los gremistas se burlan de los “colorados” porque dicen que les costó mucho trabajo llegar a ser campeones del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del estadio hay un lindo museo de pisos y paredes de madera brillante en donde está exhibida la historia del club, junto con todas las copas que el equipo se ha ganado desde 1903, año en que fue fundado. Hace unos días lo caminé viendo las tres copas Libertadores, una de las cuales se la ganó a Nacional de Medellín en 1995, la copa Intercontinental que le ganó a Hamburgo por 2 a 1 en Tokio, la Recopa suramericana, y todas las copas brasileras y otros campeonatos que ostenta el equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXNWwWrsFI/AAAAAAAAAFI/Ao6vsUhJwCM/s1600-h/P1010024.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036657549104623698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXNWwWrsFI/AAAAAAAAAFI/Ao6vsUhJwCM/s320/P1010024.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Voladores, volcanes y pitos se escuchan toteando y silbando por donde pasamos. Hay algunos hinchas con la cara o el tórax pintados. Todo el mundo anda apurado pues sólo faltan 25 minutos para que se inicie el partido. Estamos llegando frente al estadio cuando suena un estallido y todo queda a oscuras. El gran aviso iluminado queda en tinieblas como el presagio de un presente no tan halagador como el pasado. Reina la confusión. Los hinchas adentro gritan y afuera las personas no saben si seguir haciendo o no la fila. Nos acercamos a una de las puertas y entramos dentro de unos muros que circundan al estadio. Aseguro la cámara en mi bolsillo. El tumulto aprieta a una persona contra otra hasta que la caballería le tira encima los caballos a la gente y se forma una estampida que deja aprisionadas a algunas personas contra el muro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto está muy peligroso – le digo a Tania.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No sueltes mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lleva por entre la turba hasta un sitio en el que podemos tomar aire. Preguntamos dónde es la entrada de nuestros boletos y un asistente nos señala una fila interminable. La hago mientras Tania averigua si esa es nuestra entrada. Vuelve con el cuento de que un volador dio contra un transformador de energía del estadio y eso produjo el apagón. Las puertas están cerradas y nadie puede entrar o salir. El caos es total. A nuestro lado pasan miles de hinchas que no saben por dónde entrar. Algunos pasan corriendo. No hay ninguna señal de que vuelva la luz y ya ha pasado más de media hora. Nuestra fila empieza a moverse hasta que se detiene de nuevo. Las personas siguen pasando a nuestro lado sin saber por dónde ir. Tania se pone a hablar con otros hinchas de Gremio que dicen que este tipo de cosas no le convienen ni al equipo ni al Brasil, si es que el país quiere ser la sede de un próximo mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El partido debe quedar 2 a 0 o 3 a 0 – dice uno de ellos cambiando de tema. Hay uno más escéptico que dice que hay que esperar. Los escucho en silencio. Hablan algunas otras cosas hasta que uno se interesa al verme escribiendo cosas en una libreta entre las tinieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué estás escribiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Información para una crónica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De donde eres - me dice al notar mi acento extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De Colombia -. Se quedan mirándome como si se les hubiera aparecido un espanto. – ¿Eres hincha de Cúcuta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De Millonarios. Pero si me lo preguntas obvio que voy por el Cúcuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me van a preguntar alguna otra cosa pero la fila empieza a moverse muy rápido y nos toca correr. Lo hago con dificultad sintiendo el dolor de mi hernia. Más adelante vuelve a parar. – No se te ocurra decir eso adentro – me dice Tania al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tenemos la impresión de que el Cúcuta es un equipo muy chico. ¿Juega bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es el campeón de Colombia. Hay que tenerle cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es verdad - dice el más escéptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les cuento que quedo campeón al año siguiente de haber ascendido de la segunda división.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gremio también ascendió el año pasado de la segunda división – dice uno de ellos. Hace años que no juega la copa Libertadores y este es su primer partido en casa luego de volver a ascender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escéptico me mira justificando su temor en mi respuesta, al tiempo en que pienso que Gremio se ha ganado todo: hasta el campeonato gaúcho de la segunda división. En Brasil cada estado tiene sus propios campeonatos. Inter y Gremio juegan el campeonato gaúcho de la primera división que enfrenta a todos los equipos de Rio Grande do Sul. Los equipos de Sao Paulo juegan el campeonato paulista y los de Rio el carioca. Lo mismo sucede con los demás estados. Los ganadores de estos campeonatos juegan una copa para ver quién es el campeón de Brasil. La fila empieza a moverse lentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llegó la luz – dice Tania. Pero una mejor aproximación nos deja ver que es la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo sigue pasando y la confusión aún reina. No hay ninguna señal que haga presagiar la llegada de la luz. Al cabo de un tiempo un policía a caballo pasa diciendo que abrieron la puerta para nuestras entradas al otro lado del estadio. Todo el mundo corre. El cuello de botella sobre una pequeña puerta es tremendo. Lentamente nos aproximamos a ella a medida en que la presión de las personas va en aumento. Tania pasa y luego un policía me requisa. En la oscuridad entrego mi boleto y entramos a un estadio que parece más el escenario de un concierto que el de un campo de fútbol. En las tribunas los 40.000 hinchas encienden sus celulares y mueven sus brazos en un juego de colores que emociona. La luz de la luna me deja ver al Cúcuta en el terreno de juego calentando muy concentrado, en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXNugWrsGI/AAAAAAAAAFQ/ezaMbYDGDs8/s1600-h/P1010030.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036657957126516834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXNugWrsGI/AAAAAAAAAFQ/ezaMbYDGDs8/s320/P1010030.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las gradas se van terminando de llenar cuando llega la luz y el escenario se llena de color. La gente sonríe a mí alrededor. Todo es fiesta. Gremio viene de ganarle a Cerro Porteño a domicilio y todo hace pensar que el Cúcuta será un bocado fácil. Todo el estadio es azul. Los pocos hinchas que no tienen la camiseta del equipo llevan puesta alguna otra prenda de ese color. El ambiente de carnaval vuelve a reinar. La barra brava agita sus banderas, un tamborileo al ritmo de zamba se escucha y una lluvia de voladores se apodera del hemisferio. El equipo colombiano vuelve a los camerinos. Del otro lado del estadio, detrás de la portería, sobre una tribuna superior especialmente dispuesta para aislarlos, están los escasos cucuteños que vinieron desde Colombia con banderas de nuestro país. El estadio entero empieza a corear cánticos a favor de su equipo y una gritería ensordecedora se escucha cuando Gremio salta a la cancha. El Cúcuta demora su salida que es acompañada por una gran rechifla y gritos de abucheo. Los árbitros se alistan y sin perder más tiempo comienza el partido al contraste de la bella grama iluminada, los colores del equipo local y el rojo y blanco del segundo uniforme del Cúcuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXOzgWrsII/AAAAAAAAAFg/X4atvLTI3tU/s1600-h/P1010055.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036659142537490562" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXOzgWrsII/AAAAAAAAAFg/X4atvLTI3tU/s320/P1010055.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La primera llegada de cierto peligro exalta los ánimos de nuevo y a barra brava salta a la luz de unos nuevos fuegos artificiales, que luego se diluyen en la noche así como las siguientes jugadas de ataque de un equipo local que se encuentra frente a otro muy bien parado en la cancha. La defensa del Cúcuta se ve sólida y los minutos empiezan a correr en un ir y venir de jugadas de medio campo que terminan anestesiando las embestidas del local. No digo una palabra. Ni siquiera a Tania que grita como lo hacen los demás hinchas al ver que su equipo no puede sobrepasar la férrea estructura del equipo visitante, que encuentra una jugada de contragolpe que deja mudo a un estadio al que le vuelve la vida cuando el izquierdazo del delantero colombiano sale desviado mordiendo el borde la maya de la portería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXOWQWrsHI/AAAAAAAAAFY/aEoodkdKzc0/s1600-h/P1010053.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036658640026316914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXOWQWrsHI/AAAAAAAAAFY/aEoodkdKzc0/s320/P1010053.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay un par de jugadas más de cierto peligro que acompañan el ataque de Gremio, pero el primer tiempo se acaba con el silbato del árbitro que lo determina. Tania compra maní y le ofrece a todos los gremistas a nuestro alrededor, que le dan de vuelta cerveza a ella. Tenía razón, es una de las pocas personas de raza negra. A mi alrededor hay hombres de todas las edades que esperan impacientes el inicio del segundo tiempo, hasta que se forma la ola y la tensión del partido se transforma en una algarabía colectiva que lleva a las personas a levantar los brazos a su paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los equipos salen nuevamente a la cancha y logro escuchar los cánticos de la hinchada del Cúcuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ahh! Fecha a boca flamenguistas – les grita un hincha a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de jugadas iniciales de ataque asustan al equipo colombiano que luego de algunos minutos controla de nuevo el partido, al punto de empezar a desplegar un juego de pases cortos y rápidos que empiezan a marear al rival.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que tristeza esto – le oigo decir a otro hincha a medida en que pasan los minutos y Cúcuta se vuelve protagonista del partido con algunas jugadas de ataque que empiezan a asustar al estadio entero. En medio de aquella gran tribuna gremista, en la soledad de mis pensamientos y de la fuerza silenciosa que le hago al equipo colombiano, me da la impresión de que si Cúcuta pusiera un poco más de determinación en el ataque, podría pensar en ganar el partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hinchas de Gremio ante la impotencia que se va apoderando de ellos, empiezan a gritar en contra de un jugador de su equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vai embora Patricio, vai embora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro hincha atrás mío repite constantemente la frase: - so um, so um -, en una demostración de desespero en la que muestra que se conformaría con un solo golecito. Todos a mi alrededor cambian de actitud y empiezan a decir groserías a medida en que la defensa de Gremio se hace más vulnerable y los ataques de Cúcuta toman fuerza en ese mismo juego de pases cortos y rápidos que parece embrujar a los jugadores brasileros y morderse los codos a los hinchas gaúchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Merda! ¡Merda! Grita una brasilera muy linda unas tres gradas atrás de mi. Una sucesión de frases compuestas sale de su boca: – ¡Qué es esa mierda! ¡Qué jugada de mierda! ¡Qué jugador de mierda! ¡Chuta esa mierda carajo! ¡Saquen a esa mierda! - refiriéndose a un jugador colombiano que está tendido en el piso luego de una falta que le cometieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los minutos van pasando en el embrujo que impuso el equipo colombiano, mientras confirmo que la historia no gana por los equipos. Los hinchas del Cúcuta son cada vez más sonoros y animados a medida en que el reloj se va acercando a los últimos minutos de juego, al punto en que algunos brasileros indignados empiezan a caminar hacia la salida del estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vamos, vamos, vamos tricolor. Vamos, vamos, vamos tricolor – grita una tribuna que no pierde la esperanza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- So um, so um – vuelve a gritar el hombre tras de mi. El sentimiento de frustración de las personas a mi alrededor es muy grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ataque sorpresivo de Cúcuta deja el estadio mudo y una hincha grita: - ¡Saca esa bola por amor de Deus!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase de aquel gran goleador, un pescador de área maravilloso que luego de perder la semifinal contra el América en 1996, quedó varias veces campeón en el fútbol portugués con el Oporto y el Sporting de Lisboa, vuelve a mi cabeza: - Com certeca -. Super Mario, como solían decirle a Jardel podría estar ahí entre la tribuna viendo a su antiguo equipo once años después, pensando en que no hay certeza de nada en la vida y mucho menos en el fútbol. La vida misma es aleatoria. Así lo planteó Descartes en su Discurso del Método en donde escribió: “Solo sé que nada sé”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El árbitro sopla su silbato señalando el final del partido y los brasileros caminan hacia la puerta de salida, mientras veo a los hinchas cucuteños celebrar el empate sobre unas pancartas que dicen “Barra el Turco” y “Barra Trinchera”. Tania no me dice nada. Sólo camina con los demás en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXPVAWrsJI/AAAAAAAAAFo/TQlE3isAYJI/s1600-h/P1010034.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036659718063108242" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXPVAWrsJI/AAAAAAAAAFo/TQlE3isAYJI/s320/P1010034.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-594185284303763448?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/594185284303763448/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=594185284303763448' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/594185284303763448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/594185284303763448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/02/una-noche-monumental-gremio-0-ccuta-0.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/ReXMfAWrsDI/AAAAAAAAAE4/wgwdGgiCS3g/s72-c/P1010050.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-5783065873194091012</id><published>2007-02-21T17:05:00.000-08:00</published><updated>2007-02-21T17:39:17.034-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdztdt93ldI/AAAAAAAAADw/oxd7pVY4Az0/s1600-h/P1010001.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034159578304452050" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdztdt93ldI/AAAAAAAAADw/oxd7pVY4Az0/s320/P1010001.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Una ciudad distinta - Crónica V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abro los ojos justo en el instante en que siento que un hombre mete su mano en mi mochila. Me mira y desvía su movimiento. Lo miro con desprecio. Aprovecha la parada y se baja. Reviso. Está todo ahí. La palabra horrible sigue retumbando en mi cabeza. Resisto la embestida del sueño. El bus está abarrotado. A las dos horas me bajo en la Plaza del Congreso y camino hasta el hostal St. Nicholas. Me chequeo. No sé qué hacer, no tengo sueño, el tiempo apremia, en tres días debe comenzar la travesía en bicicleta a favor de los niños con cáncer. Aún me falta concretar a los patrocinadores, comprar la bicicleta, empezar a escribir la travesía. Mis ojos están rojos y mis párpados caídos. Sólo puedo pensar en Tatiana y en esa palabra. No dejo de escuchar esa palabra tan horrible. Le escribo luego en un mail, es horrible esa palabra: horrible. Intento dormir, no puedo. La angustia no me deja, aparte no puedo perder tiempo, debo empezar a moverme. Cierro los ojos, los abro. Pienso en Tatiana. Me quiero ir de Buenos Aires inmediatamente. Me levanto y me pongo los jeans, pido un mapa en la recepción y me doy cuenta de que mi mano izquierda está temblando. La meto en el bolsillo. - ¿Dónde hay un locutorio cerca? – pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por acá hay en cualquier lado – me responde una chica. – ¿Estás bien? Luces fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a intentar dormir. Lo consigo. Al poco tiempo me despierto. Hay un gato mirándome. Está sentado sobre una cama contigua. Me levanto, salgo del hostal y voy al internet. Escribo algunos mensajes a mis amigos en los que expreso mi desgarro. Salgo, hace un calor imposible. Voy a un restaurante sobre la plaza y pido una milanesa. Me la traen; no la pruebo. Hago cálculos de la hora en la que puede estar llegando Tatiana a su casa en Bogotá. Dejo la carne de lado y llamo desde el celular que papá me hizo traer para estar en contacto sin importar su tarifa millonaria. - A dónde te vamos a buscar si un bus te pasa por encima – había dicho. Vuelvo al locutorio, escribo mensajes por internet, caigo en cuenta de que no hay manera en que pueda comenzar la travesía el primero. Camino hacia el hostal cuando me entra la llamada de Tatiana. Voy hasta una banca en la mitad de la plaza y me siento. Lloramos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy devastado – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ni me digas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me quiero ir ya mismo de Buenos Aires, ya no me gusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que amanecer tan triste el que me tocó vivir al lado de un gordo que roncaba en el avión. ¿Por qué estoy viviendo esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al hostal. En el cuarto hay un australiano. Me pregunta qué me pasa. Le cuento y me hecho a llorar. Me alienta. Le digo que soy escritor y me compra un ejemplar de Unos duerme, otros no. El gato está en su sitio sobre el camarote bajo el cual se acuesta un viejo misterioso que no saluda al entrar. Intento dormir. Al cabo de un tiempo lo oigo gorgorear. Me doy media vuelta en el colchón, pienso en Tatiana, vuelve a gorgorear, parece una paloma de esas que se sientan sobre el alfeizar de los apartamentos en Bogotá. Sobre la madrugada me despierta un sonido extraño. Es el hombre tosiendo sobre pedazos de papel higiénico que tira al suelo untados de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdzufd93leI/AAAAAAAAAD4/FFh9RTW9m9w/s1600-h/P1010011.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034160707880850914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdzufd93leI/AAAAAAAAAD4/FFh9RTW9m9w/s320/P1010011.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;San Telmo&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nunca he tenido buena ortografía. En tercero de primaria la profesora me ponía notas de menos uno punto siete en los dictados. Luego me miraba como si fuera una basura mientras se servía ensalada con otras profesoras con las que me señalaba durante el almuerzo. Creo que fue la nota histórica más baja en mi vida, sólo comparable con el uno que me pusieron en la universidad unas profesoras en el primer parcial de introducción a la literatura, para demostrarme cómo eran las cosas con ellas. – Si vuelve a hacer una pregunta más le pongo uno – le dijo una de ellas a un alumno que tuvo la osadía de levantar más de dos veces su mano en clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzvOt93lfI/AAAAAAAAAEA/Srp7Gm8o1jY/s1600-h/P1010029.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034161519629669874" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzvOt93lfI/AAAAAAAAAEA/Srp7Gm8o1jY/s320/P1010029.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;San Telmo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Temprano escribo un correo al director de la Fundación diciéndole que lo estuve llamando y no me contestó, que estoy frente a la línea de salida esperando el disparo de partida. Insisto en que me preocupa el tema del patrocinio. Le recuerdo que el día tentativo de inicio se nos vino encima y que aún no se ha definido nada. Le digo que le hemos venido dando largas y que llegado el momento de la verdad me enfrento a un terrible monstruo: El hecho de quedarme sin recursos en algún lugar recóndito de la costa brasilera sin opción de pedir ayuda. Manifiesto que mi salud y mi vida están en juego y que no quiero estar desprotegido como lo estuvieron aquellos niños pobres con cáncer antes de que hubieran organizaciones como las que él mismo fundó. Copio a mi papá. Debo apurarme porque tengo que hacer la primera publicación en el blog el día del inicio de la travesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzxoN93lgI/AAAAAAAAAEI/uXIcbBPdsVk/s1600-h/P1010025.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034164156739589634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzxoN93lgI/AAAAAAAAAEI/uXIcbBPdsVk/s320/P1010025.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fachada en San Telmo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cierro el internet y voy a un restaurante en donde pido unos tallarines al pesto. Leo en el periódico que la temperatura del mundo puede llegar a subir hasta 5 grados en los siguientes 100 años. El mundo entra en alerta, dice el titular. Bebo de un vaso de agua y recuerdo la naturaleza deslumbrante de los Esteros del Iberá, en donde vimos jacarés cada dos metros entre las lagunas flotantes, venados y ciervos, decenas de carpinchos, cualquier cantidad de aves y hasta zorros: una tarde descubrimos a tres crías saltando en una cabalgata por las Pampas. Todo tiene que llegar a un límite para que se haga algo al respecto. La reserva se creo luego de la gran devastación que sufrió la zona por cuenta de la mano de cazadores y un desenfrenado saqueo de la naturaleza por parte del hombre. La mayoría de especies animales estaban en peligro de extinción. Me traen los tallarines. Los pruebo con desgano. Camino hasta Florida por las calurosas calles llegando a un sitio llamado Galería Jardín lleno de tiendas de computación. Me dijeron que puedo buscar un local en el que le instalen a mi computador el programa que corrige en Word la ortografía en castellano. Doy con uno pequeño escondido al final de un pasillo. Un hombre moreno de baja estatura y pelo corto me dice que eso me vale 35 pesos. Sugiere ponerle un antivirus actual y ampliar la memoria. Por todo me cobra 240. Lo negociamos en 200, una millonada pero lo pago teniendo en cuenta que es mi herramienta de trabajo y el computador está lento. Espero a que lo haga observando a su asistente, una mujer flaca y desabrida de unos 25 años que tiene el lóbulo de su oreja partido en dos. Juega en una pantalla de video una especie de Pac Man que se ve muy aburrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdzyfd93lhI/AAAAAAAAAEQ/JsPLSydsZls/s1600-h/P1010033.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034165105927362066" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdzyfd93lhI/AAAAAAAAAEQ/JsPLSydsZls/s320/P1010033.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fachada en San Telmo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo al hostal hacia las 8:00 p.m. Mi cuerpo está pegajoso y cargo la suciedad de la calle. Recuesto un segundo la cabeza en la almohada recordando la última noche que pasé con Tatiana en Montevideo en un cuarto de hotel con aire acondicionado, televisión por cable y una cama de sábanas limpias, viendo arrunchados Tiburón. Los papeles higiénicos con sangre en el piso vuelven a mi cabeza y pido cambio de cuarto. Pregunto por el viejo pero nadie me sabe decir quién es. Sólo que es canadiense, lleva en el hostal 3 meses y parece estar enfermo del corazón. Me cambian a un cuarto con un brasilero llamado David, Gady, un israelita que está haciendo un curso de aviación y Arava, una israelita de 21 años que acaba de salir del ejército y está iniciando un viaje por Sur América. Me saluda muy cordial. Me pregunta sobre mi viaje y le cuento lo de Tatiana. Mi mano izquierda sigue temblando y me horrorizo al pensar que tengo los mismos síntomas de un personaje en mi novela. Me dice que todo va a estar bien y sale del cuarto perfumada. Tatiana me llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tu sabes lo que es esto? Saber que estás enfermo y no poder decirle a nadie, ni siquiera a tus papás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La travesía se tiene que hacer, te lo he dicho 1000 veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo no lo digo por mi, lo digo por ti. Perfectamente puedes hacerla pero en bus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No insistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te duele?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A bueno, ¿entonces? -. Hablamos un rato más y antes de colgar me dice: - Oye, no me olvides. Vuelvo al cuarto y escribo en el computador hasta las 3:30 a.m. Cuando me acuesto siento un leve dolor arriba de la ingle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente voy al locutorio temprano para ver si el director de la Fundación me escribió. Nada. Hay un mensaje de papá en el que dice que no durmió en toda la noche pensando en el mail que le copie. Respondo algunos correos de personas que me han escrito y en horas del almuerzo entro a un restaurante en donde prendo mi computador. Tengo un poco más de hambre. El mesero me trae la carta. El computador no entra a Windows. Lo enciendo y lo apago varias veces pero lo único que dice es: error, sobre una pantalla negra. Se me quita el hambre. Intento calmarme. Le respondo al mesero que no es por la carta que me voy. La suciedad en la calle y el calor húmedo producen en mi un profundo malestar. No he sentido la primera brizna de viento en lo que llevo en la ciudad. Maldigo al recordar el momento en que dejé que un extraño interviniera mi computador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo se lo traje perfecto y ahora no funciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si pero yo no tengo la culpa, es como un auto, un día está bien y el otro ya no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La revisión cuesta 70 pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discutimos. Me como la rabia, le pido que primero revise a ver qué tiene. Le digo que estoy lejos de casa y que no tengo mucho dinero. Él me dice que tiene hijos. Lo prende y me da la noticia de que no está leyendo Windows, que puede tener un problema en el disco duro o cualquier otra cosa. Aprieto los dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Tengo un trabajo importante adentro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo revisa, su asistente me mira con desdén, sigue jugando al Pac Man en la pantalla. Grito por dentro. Llega un hombre joven de corbata diciendo que ya no le funciona una memoria USBN que compró hace dos semanas. Necesita que se la arreglen. Dice que tiene todas las fotos de su hija recién nacida almacenadas ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tiene arreglo – dice la asistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cómo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella levanta los hombros y sigue jugando en la pantalla - ¿120 mangos perdidos así, de una? -. La mira con odio por unos instantes antes de irse. Me siento como un imbécil por dejarlo ir sin decirle lo que me está pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto puede tardar unas horas – menciona el técnico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No importa con tal de que no pierda la información que tengo adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a hacer unas vueltas y vuelvo hacia las 7:00 p.m. Me dice que es una falla en el disco duro. Sugiere que se lo deje para que lo revise mañana con calma. Le digo que me lo llevo y mañana se lo vuelvo a traer. Subo por Lavalle y en la esquina con Suipacha veo un tumulto junto a un carro de policía con las luces naranjas encendidas. Busco un espacio y veo a un tipo de chanclas y bermudas esposado boca abajo contra el piso. No pregunto, me voy. Llego al hostal. Me doy cuenta de que se me están pelando las manos. Llamo a Tatiana y le cuento lo del computador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es una señal – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me doy un baño para escapar del calor agobiante. Conozco a un alemán que me cuenta que un inglés hizo en África lo mismo que yo voy a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo leí sus crónicas hasta que dejaron de llegar. A las dos semanas escribió su hermana diciendo que un camión le había pasado por encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le cuento a mis compañeros de cuarto lo que me pasó. Gady sabe de sistemas y me acompaña a algunos locutorios del sector por un disco booteable de Windows XP. No lo encontramos. El dolor arriba de mi ingle se ha incrementado. Doy vueltas en la cama aturdido por el calor y el malestar de las manos que me pican. El ruido de los motores de los buses y un zumbido desordenado que producen me exaspera. Son una especie de resoplidos inconexos que retumban en mi cabeza. Me duermo. Me despierto a las 5:00 a.m. El dolor en la pierna me está doliendo más que nunca. Cuento en el hostal lo sucedido y me recomiendan un servicio técnico cerca de allí sobre Paraná. Espero por dos horas a que lo abran. Doy vueltas por la calle pensando en que ese día se iniciaba la travesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son unos boludos – dice el dueño – pasa igual que en los talleres, cambian una pieza por otra o le dejan algo mal instalado para que tengás que volver y cobran por otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da buena espina, acordamos que va a intentar recuperar la crónica. Se lo dejo. Llamo del celular a un viejo amigo del colegio a Bogotá diciéndole que tengo un fuerte dolor arriba de la ingle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te arde al orinar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Marica, siempre te pasa algo de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da el nombre de un antibiótico. No le menciono el dolor en la pierna. Voy a un locutorio y leo un mensaje de papá. Dice que sigue sin poder dormir. Me recuerda que mamá se enfermó de tristeza en un viaje que hicieron en enero por el Nilo. Por más de que uno esté curtido no está exento de caer en manos de estafadores, sobre todo cuando va viajando en tan corto tiempo de una ciudad a otra, le escribo en un mail contándole lo que me pasó con su computador. Le menciono que el proyecto debe continuar y que cuando todo tome forma van a irse dando cuenta de la importancia que tiene en mi carrera de escritor; le cito una frase de Churchill que le encanta. Por último le escribo que no soy ningún pastorcito y que la gente jamás me creería cuando en serio venga el lobo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, tengo tu crónica – me dice el técnico. Se demorará un día en reinstalar Windows. Esa noche hay un asado en el hostal. Me siento en una mesa con un colombiano llamado Carlos que es de Pereira y lleva siete años viviendo por fuera del país, una austriaca que no hace sino reírse de cualquier cosa que uno diga, una gringa, un chileno, una pareja de noruegos y una brasilera que está de cumpleaños. Comemos y ellos se toman unos tragos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Brinda com a gente – dice la brasilera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eu nao posso – le cuento que me dio una otitis y estoy tomando antibiótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ahh!, que mau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El colombiano me dice que vende esmeraldas en Chile y que eso le ha permitido viajar tanto. Me muestra una caja de plástico transparente con las joyas. Jodemos a la gringa diciéndole que Estados Unidos es el único país del mundo que no tiene un trago propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí tenemos – responde: – la ginebra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La ginebra es inglesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vodka.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El vodka es ruso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué se yo, ¿cerveza? -. Se queda pensando un rato. - ¿Cuál es el de ustedes? – pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aguardiente, hot water in English, don’t drink to much of that, it can make you wild.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comemos. La gente toma vino y cerveza. Practico portugués con la brasilera. La noche adquiere su propia dinámica a medida en que pasan los tragos. Carlos, el colombiano, se levanta la camiseta y le deja ver a la noruega un tatuaje de un dragón que le cubre el abdomen y su pecho, la austriaca me pregunta si sé donde queda Austria y le digo que he estado en Viena, Salzburgo y un complejo de esquí en los Alpes llamado Alpendorf. Me dice que soy de las pocas personas que no confunden a su país con Australia. El chileno asiente con la cabeza cuando digo que no vale la pena ir a conocer Asunción, en tanto que Carlos me cuenta que las israelitas siempre le preguntan si es circuncidado antes de cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya es muy tarde cuando se dan cuenta que no. A ellas les gusta jugar pero no te dejan pasar de ahí – dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David afirma que los brasileros tienen una alegría particular diferente a la de cualquier otro país del mundo, mientras que Carlos le muestra otros tatuajes a la noruega en presencia de su novio. La noche transcurre en un ir y venir de situaciones similares. Cada quien habla de su propio país y de los sitios en los que ha estado, la brasilera toma una copa tras otra de vino, el chileno escucha, Carlos invita a cerveza como si fuera millonario, la noruega se inclina hacia él y su novio hace cara de aquí no está pasando nada, hasta que suena una salsa y ambos salen a bailar entre las mesas cargados de erotismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ten cuidado con los latinos – le dice la brasilera al noruego que no pronuncia la más mínima gesticulación en su cara pétrea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Lo dices por experiencia? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Wow! ¿Tu sabías que tu novia podía bailar así? – dice la gringa mientras que todos presenciamos como Carlos refriega su cara sobre el escote de la noruega extasiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cagada con el novio? – me pregunta cuando vuelven a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se lo están comiendo con los ojos – le respondo. Carlos aprieta los puños, el novio se acerca a nosotros y agachándose le agradece por haberle brindado un momento de tanta felicidad a su novia. - Thank you, thank you very much Carlos, I am really grateful – le dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Voces sao muito perigosos – me dice Jennifer acercando su asiento mientras que la gringa se despide, el noruego se lleva a su novia al cuarto y a la mesa llegan unos franceses, Carlos le cae a unas chilenas recién llegadas, le cuento a la brasilera mi travesía, Carlos vuelve irrumpiendo sobre uno de los franceses que asegura que La Paz es la capital de Colombia, está tan borracho que se tambalea al sentarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Que empute – dice – semejante delicia con semejante guevón -. Se voltea contra una de las francesas y le pregunta si se lo traga todo. – No entiendo – responde la francesa en un pésimo español. – ¿Te lo tragas todo? – vuelve a preguntar. – ¿Te decepciono como colombiano? – me pregunta. Respondo que no. – Es que me emputa que estos impongan su francés cuando todos estamos hablando inglés. Uno también les tiene que imponer su lengua. Eso es lo que me ha dejado estos siete años de vivir por fuera, que uno también tiene que imponerle su lengua a estos guevones europeos. Son las 4:00 a.m. Me despido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Já vai? – pregunta la brasilera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sím. Estou um pouco cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzzPN93liI/AAAAAAAAAEY/q4j7nGjxOYA/s1600-h/P1010136.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034165926266115618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdzzPN93liI/AAAAAAAAAEY/q4j7nGjxOYA/s320/P1010136.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-5783065873194091012?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/5783065873194091012/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=5783065873194091012' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5783065873194091012'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/5783065873194091012'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/02/una-ciudad-distinta-crnica-v-esta.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/Rdztdt93ldI/AAAAAAAAADw/oxd7pVY4Az0/s72-c/P1010001.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-944876076119669415</id><published>2007-02-20T12:14:00.000-08:00</published><updated>2007-02-20T12:36:14.223-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtX0N93laI/AAAAAAAAADM/IcC0JxpUJZU/s1600-h/P1010192.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033713563130631586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtX0N93laI/AAAAAAAAADM/IcC0JxpUJZU/s320/P1010192.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;La despedida - Crónica IV&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Favor hacer las donaciones para los niños con cáncer en la cuenta de ahorro exclusiva para Brasil en dos ruedas, número 0483124605-2 de Bancolombia a nombre de OPNICER (Organización de padres de niños con cáncer, Nit: 830091601-7). Con estas donaciones usted está ayudando a un niño enfermo de cáncer a tener una posibilidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dediqué a escribir en el ejército. Era escolta de la esposa del general de Reclutamiento y su hija, una niña gorda con cara de cerdo a la que le decían Miss Piggy. Tenía tanto tiempo libre que sentía mucha angustia al pensar que lo estaba botando. Debía esperarlas en el carro mientras iban cada una por su lado alrededor de 4 veces por semana a la peluquería, o Miss Piggy visitaba a 3 “novios” diferentes, 2 de los cuales eran soldados que ya habían terminado su servicio. Yo era el reemplazo de uno. Afortunadamente no duré ni un mes y medio ahí antes de que le dieran el traslado al general a la brigada de Santa Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtYzt93lbI/AAAAAAAAADU/2Zmw0oIuj0k/s1600-h/P1010165.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033714654052324786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtYzt93lbI/AAAAAAAAADU/2Zmw0oIuj0k/s320/P1010165.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Figura de madera - Buenos Aires&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Encontré el sosiego en la lectura y escritura. Me leí La ciudad y los perros, Sidharta, El lobo Estepario, Un mundo feliz y me releí la Metamorfosis. Empecé escribiendo poemas y la bola de que yo era poeta se regó tan rápido que un día, ya como dragoneante de instrucción, nuestro comandante, un teniente de nombre Filocaris me dio la orden de hacerle unos poemas para reconquistar a una exnovia. Lo hizo al tercer poema que firmaba con su nombre. Desde ahí me volví su mano derecha. Me contaba intimidades de su vida y acudía a mí por concejos antes que a los propios sargentos. Una vez incluso tomó partido ante uno al que los reclutas le tenían miedo por su personalidad desequilibrada, molesto ante el hecho de que había parado a tomarme una foto con mi camuflado militar, en medio de un riachuelo vía al polígono de la Calera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me incumplió una orden, mi Teniente. Este no es el ejército Bom Bom Bum – dijo indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces que orden debe cumplirle ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene que hacerme 5000 frases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sargento no le haga perder el tiempo al Dragoneante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ojalá y no me cumpla la orden – me susurró luego al oído amenazante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche puso a los reclutas a darle la vuelta a la zona restringida, desnudos y descalzos, cargando los catres con los dos baúles encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡El que manda manda aunque mande mal! – gritaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribí 500 frases apeñuscadas en una hoja oficio que decía: “No debo incumplir las órdenes de mi sargento” y le saqué 10 fotocopias. Me las botó por la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se está buscando que lo dañe Dragoneante malparido – dijo cargando su fusil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamé a Papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hazle las 5000 frases que te pidió – me dijo – es mejor no tentar la suerte. Conseguí cuatro soldados que me ayudaron a hacerlas y se las entregué por la mañana. No dijo nada, ni siquiera las miró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salimos a las 2:15 a.m. No hace frío. Tatiana me aprieta la mano mientras que miro el obelisco iluminado en la Avenida 9 de julio por la ventana. La ciudad pasa de largo mientras medito en lo rápido que se pasó todo. – Nuestro tiempo es muy escaso – le dije algunos días antes en la mitad de la noche. Se volteó y me abrazó, lloramos y nos perdonamos. La miro, ella también lo hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;– No me siento bien - susurra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Che, cómo nos hacen de falta los colombianos en Boca - comenta el taxista. Por fortuna ya estamos llegando a Ezeiza. Parquea y saco las maletas del baúl. – Tu novia tiene sueño - dice. Veo a Tatiana sentada sobre un borde al lado de una columna. Le pago al taxista y camino hasta ella. Me mira con ojos vidriosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Siempre me pasa esto - dice. No capto hasta que veo un vómito de color vinotinto, no muy grande, detrás de la columna. No huele. La acompaño al baño. Una matrona me mira con cara de violador. – Está enferma, la estoy acompañando – le digo. Me mira con ojos de príncipe. Vamos al counter, nos atiende Noelia, una joven que hace un mes nos ayudó a cambiar el pasaje de fecha. Es morena y su cara es agradable. Esperamos por 20 minutos hasta que hace unos cambios en el computador. Son las 3:50 a.m. Le pregunto de qué horas hasta qué horas trabaja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De 3 a 10 responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente emite el pasabordo. Subimos a beber un café, Tomo la mano de Tatiana. Me la quita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te hagas el guevón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Para qué le pediste la hora de salida a la vieja?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tatiana, estás muy borracha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pruebo el café. Siento el cuerpo pesado, tengo calor y el trasnocho adormece mis ojos. Vuelvo a tomar su mano. Me deja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tenías que ser tan obvio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tatiana, no seas tan boba -. Miro hacia otro lado. A algunos metros de nosotros está la entrada a inmigración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No te das cuenta de lo que está pasando – dice. Nos abrazamos, mis ojos se me aguan, ella llora. - Esto es horrible – murmura. La palabra queda retumbando en mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te adoro – le digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo a ti -. Nos volvemos a abrazar, lloramos. Son las 5:50 a.m. Le dijeron que entrara por tarde a las 5 y 45. La acompaño a la puerta. Antes paga un impuesto adicional. Nos abrazamos. Un nudo se forma en mi garganta. El llanto se desata en ambos. Veo mis lágrimas caer sobre su hombro. Permanecemos un rato así llorando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te amo – me dice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No lo hagas, no así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El policía en la entrada nos mira conmovido. Tatiana se voltea, toma su bolso de mano, muestra el pasaporte y camina por la puerta sin voltearse. Siento un golpe desgarrador que me parte por dentro. Permanezco un momento ahí. Me incorporo. Monto la mochila en mis hombros y camino hacia la salida del aeropuerto. Mi llanto sigue desatado. La gente se asombra y luego voltea la mirada. Salgo por la calle. Está amaneciendo. Cambio un billete por monedas ante la curiosidad de una señora y camino hacia la parada del bus No. 86, la misma hacia la que caminamos juntos al inicio del viaje hace un mes. Me siento muy extraño. Un par de argentinas me miran con desprecio. El bus llega, me monto, pago con las monedas en una máquina y arranca. Miro la calle sintiendo una cuchilla que me parte por dentro. Un desasosiego extremo. No sé cómo podré resistir sin ella el tortuoso recorrido del bus parando por todos los barrios hasta llegar al centro. Pienso en Cheever y recuerdo un cuento llamado Autobiografía de un agente viajero. Me siento como uno de sus personajes. Se me ocurre escribir uno que podría llamarse Ruta 86 que plantea una dimensión desconocida en donde todo comienza y termina en un mismo punto. El viaje con Tatiana luce ahora inexistente, como un sueño. Tendría que ser una narración corta de cómo un escritor justifica su salida de Colombia. Recuesto la cabeza contra la ventana y siento los párpados pesados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtZXd93lcI/AAAAAAAAADc/UGk7UTwrUi4/s1600-h/P1010160.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5033715268232648130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtZXd93lcI/AAAAAAAAADc/UGk7UTwrUi4/s320/P1010160.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Figura de madera - Buenos Aires&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-944876076119669415?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/944876076119669415/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=944876076119669415' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/944876076119669415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/944876076119669415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/02/la-despedida-crnica-iv-esta-travesa-no.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdtX0N93laI/AAAAAAAAADM/IcC0JxpUJZU/s72-c/P1010192.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-2573394718869618308</id><published>2007-02-15T15:51:00.000-08:00</published><updated>2007-02-15T16:37:12.168-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdTzLLaPMzI/AAAAAAAAABs/NCTZduFMN7E/s1600-h/P1010031.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031914057046635314" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdTzLLaPMzI/AAAAAAAAABs/NCTZduFMN7E/s320/P1010031.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Regreso a Buenos Aires - Crónica III&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;(Puerto Madero - Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un gran neurótico y estoy lleno de defectos despreciables. Le caigo pésimo a mucha gente y causo malestar en otras personas. Soy descortés y presumido aunque entiendo que no hay nada peor en la vida que el desamparo. Hay gente que necesita ayuda. El mundo puede ser un lugar agreste pero eso se disminuye si le das la mano a alguien o te la dan a ti. Cuando fui a una fundación de niños con cáncer de esas que no son oficiales, los vi viviendo en unas condiciones precarias. Tomando Tang azucarado de comida porque no había más. Hay gente que necesita ayuda. Yo he sido afortunado en especial por tener unos papás comprensivos y dedicados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT507aPM2I/AAAAAAAAACE/nVXmdttx97Y/s1600-h/Praia+do+rosa+VI.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031921371375940450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT507aPM2I/AAAAAAAAACE/nVXmdttx97Y/s320/Praia+do+rosa+VI.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Praia do rosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Alejarse del lugar de origen siempre aclara la visión sobre el pasado. Cada cosa encuentra su lugar como por arte de magia. Pretendo contar las situaciones de interés que se presenten en mi camino. Pienso en ello al mirar a mi novia en un hermoso restaurante con vista a la playa. Es nuestra penúltima noche juntos. La tarde cae. Me mira con ternura preguntándose qué estaré pensando. Llevo un profundo dolor adentro. Un desgarramiento por la partida inevitable. Así es la vida. Te da las cosas cuando no las pides y cuando las necesitas te las esconde. Nos decimos adiós ante la luz de una vela con la que el viento juguetea. A nuestra mesa llega una copa llena de frutos del mar. Mañana en la tarde partiremos en un bus de 18 horas a Montevideo y luego tomaremos el Buquebus por el Río de la Plata. Ella debe partir en un avión desde Buenos Aires a Bogotá, yo preparar la travesía. Atrás se quedan tantas noches inolvidables, sonrisas y lamentos descomunales. Sabemos lo que esto significa: luego de la travesía planeo vivir por fuera. Tomo su mano y la acerco a mi boca. La noche cae y en la oscura inmensidad suena el tremor del océano sobre un cover de You cant always get what you want de los Rolling Stones que no sé qué mujer canta con voz muy suave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT6HbaPM3I/AAAAAAAAACM/EEnDUYp2bIw/s1600-h/Praia+do+rosa+VII.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031921689203520370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT6HbaPM3I/AAAAAAAAACM/EEnDUYp2bIw/s320/Praia+do+rosa+VII.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Bechara y Tatiana Jordán&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Me llegó así como llegan todas las cosas, uno va pensando en ellas sin quererlo hasta que de tanto hacerlo se van racionalizando en la cabeza. El gran rompecabezas se arma a si mismo y llega un punto en el que ya es posible definir la imagen que se está viendo. La primera vez que se me insinuó fue una tarde en la que tomaba un café luego de correr la media maratón de Bogotá. ¿Si uno puede recorrer 21 kilómetros en menos de dos horas cuántos podrá recorrer en bicicleta en ese mismo tiempo? ¿Y si lo hace todos los días? ¿Cuántas vueltas al mundo habrá dado un mensajero que lleva repartiendo pedidos en su bicicleta por más de 20 años?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT4FbaPM1I/AAAAAAAAAB8/PQcYYA7W8p0/s1600-h/P1010017.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031919455820526418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT4FbaPM1I/AAAAAAAAAB8/PQcYYA7W8p0/s320/P1010017.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Río de la Plata - Buenos Aires&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pienso en mi decisión a medida en que Buenos Aires se dibuja en el horizonte a través del vidrio del buque. El sol pinta una estrella de luz con líneas como en un dibujo de niños. Miro a Tatiana perdido en sus ojos. Volvemos de un viaje de un mes que nos llevó por el noreste de Argentina hasta Colón – entre ríos, Mercedes, los Esteros del Iberá, Corrientes, Asunción, las Cataratas de Iguazú, Florianópolis, Praia do Rosa y Montevideo. Me sonríe con tristeza al ver mi cara. Buenos Aires se acerca sobre el panorama marrón de las aguas del Río de la Plata. En ese momento me asalta un querer descabellado. Deseo que algo le ocurra al buque, que su motor falle o choquemos contra algo, cualquier cosa que prolongue el viaje o me de una señal que evite nuestro rompimiento. Nada sucede. Llegamos al puerto, nos desembarcamos y caminamos como mochileros por Puerto Madero buscando algún restaurante para comer. Hemos decidido no dormir. Su vuelo sale a las 6:45 a.m. y hay que estar en el aeropuerto 3 horas antes. Puerto Madero se plantea esplendoroso en el ocaso. Las viejas grúas de madera son monumentos de otros tiempos, una fila de veleros aguarda en silencio, los restaurantes coloridos reciben los primeros comensales entre las renovadas bodegas que hasta hace pocos años amenazaban ruina y eran guarida de vagabundos y atracadores. Del otro lado, otras grúas más altas y potentes reflejan sus colores en el agua, y una fragata de la Marina Argentina se cubre de luces a medida en que el horizonte se oscurece. Es domingo. Finalmente entramos a Siga la vaca, un restaurante de carne barra libre de los tantos que ofrece la zona. Mi espalda doliente y sudorosa agradece el descanso. Me incorporo. - 28 pesos por todo lo que vos podás comer y una botella de vino por persona – dice la mesera. Se llama Nadia. Le comento sobre Nadia Comaneci.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Todo el mundo me dice lo mismo – responde sin interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barra ofrece una buena opción de bastimentos pero voy directo a la parrilla. Pido vacío y un chorizo. Uno de los parrilleros me apresura. Quiere atender a otras personas que están en la fila. Vuelvo a la mesa. Como, bebo vino. No hablo nada. Tatiana está a mi lado. En algunas horas no la veré más. Me pregunta qué sucede. Le respondo que estoy asimilando lo que pasa. No la satisface mi respuesta, se molesta. Levanto la mirada y lo recuerdo todo, incluso el momento en que nos conocimos en un bar hace casi un año. Tomo fuerzas y voy de nuevo a la parrilla. Pido bife de chorizo, morcilla. El parrillero vuelve a apurarme. Me sirve la primera carne que se encuentra y la tira en mi plato. Me siento de nuevo, como, bebo, no digo nada, mis ojos se aguan. Suficiente tuve con la angustia de mi mamá quien maldecía mi decisión de una travesía loca por Brasil en bicicleta. Bebemos la botella de vino con calma. Hablamos cosas superficiales. Le digo que no todo es malo, que podrá volver a hacer cosas propias de ella que hace tiempos no hacía. Me dice que no sea estúpido. No digo nada. Vuelvo a la parrilla. Hago la fila. El parrillero está ocupado. - ¿Me puedes dar un bife de lomo? - le pido a otro, uno de cachetes rojos y ojos azules que me mira con reproche: - Explicale vos cómo funciona esto aquí -, le dice a su compañero quien ahora se sorprende por mi presencia. Me atiende con desgano mirándome con ojos de glotón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT6graPM4I/AAAAAAAAACU/6BAiH8r4FfY/s1600-h/Tatiana+JordÃ¡n+-+Praia+do+rosa.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031922122995217282" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT6graPM4I/AAAAAAAAACU/6BAiH8r4FfY/s320/Tatiana+Jord%C3%A1n+-+Praia+do+rosa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tatiana Jordán&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Vuelvo a la mesa, corto un pedazo, lo pruebo, ya no me sabe igual. Le cuento a Tatiana. Dice que es el colmo, que ella ha sentido lo mismo. Le digo a Nadia que me llame al administrador. Dice que no hay administrador, sólo un encargado. Me lo envía. Le explico. Dice que hablará con ellos y propone saldar el inconveniente con una botella de champaña. Estoy de acuerdo. Al momento llega Nadia con la botella, son las 12:15 p.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT60baPM5I/AAAAAAAAACc/ymiYU8lzYro/s1600-h/Praia+do+rosa+IV.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031922462297633682" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT60baPM5I/AAAAAAAAACc/ymiYU8lzYro/s320/Praia+do+rosa+IV.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Praia do rosa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Siempre me gustó escribir. Lo supe desde que un pariente de papá llevó a la casa un manuscrito inédito de cuentos de un amigo suyo en los que aparecían frases como: “… posó su mano en el sexo de la mujer”. Aún lo guardo en un arrume de papeles. Hace algún tiempo lo desempolvé asombrándome de cómo una literatura tan barata pudo haberme inspirado a ser escritor. Bueno, tenía 9 años. De ese primer intento quedaron 19 páginas a máquina de una novela inconclusa en la que un niño entra al fondo de la tierra por el closet de su cuarto. Se lo mostré a mamá quien dijo: “Tendrás que mejorar un poco si te quieres parecer a Julio Verne”. Siempre me decía “lea”. Era lo único que papá hacía aparte de ver fútbol y jugar al ajedrez. Un día, ya para terminar la carrera, llevé a clase de Siglo de oro español el ejemplar del Lazarillo de Tormes que usé en el colegio, sin sospechar sobre el revelador testimonio que guardaba en su interior. Lo abrí en mitad de clase encontrándome con un escrito de mi puño y letra fechado en 1985, en el que están mi nombre y apellidos, la fecha de nacimiento, un guión, un espacio en blanco y la siguiente frase: Escritor de Colombia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT7cbaPM6I/AAAAAAAAACk/NVcsbCAvyqo/s1600-h/Eduardo+Bechara+-+Praia+do+rosa+4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031923149492401058" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT7cbaPM6I/AAAAAAAAACk/NVcsbCAvyqo/s320/Eduardo+Bechara+-+Praia+do+rosa+4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Nadia descorcha la botella con facilidad y sirve las copas. – Vale la pena quejarse – le digo a Tatiana. Bebo un sorbo recordando un festejo de año nuevo en Cartagena en el que bañé en Don Perignon a mis amigos por cuenta de un administrador apenado por ubicar nuestra mesa al lado de una alcantarilla. Tomamos unas copas hasta acabar la botella. El restaurante se va desocupando. – Escríbeme mucho – dice. Ya está más contenta. Nadia nos descorcha la segunda botella de vino sin muchos ánimos. Es la 1:15 a.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hasta que horas abren? – le pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un tiempo pasa a nuestro lado subiendo las sillas en las mesas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Nos estás echando? - pregunta Tatiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo ya me quiero ir a mi casa – responde ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos miramos. Aún hay una mesa llena de norteamericanos bebiendo vino. Apuramos unos tragos cogidos de la mano. Un vacío anida en mi pecho. La miro, bebo, vuelvo a mirarla, vuelvo a beber. Seguimos bebiendo hasta que viene otro mesero. Nos damos cuenta de que los norteamericanos ya se fueron; somos los únicos que quedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Necesitamos un taxi – le digo.&lt;br /&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT1JraPM0I/AAAAAAAAAB0/Z2tt4oEu5fg/s1600-h/P1010016.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5031916230300087106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdT1JraPM0I/AAAAAAAAAB0/Z2tt4oEu5fg/s320/P1010016.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Eduardo Bechara y Tatiana Jordán&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32862354-2573394718869618308?l=brasilendosruedas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/feeds/2573394718869618308/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32862354&amp;postID=2573394718869618308' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2573394718869618308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32862354/posts/default/2573394718869618308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://brasilendosruedas.blogspot.com/2007/02/regreso-buenos-aires-crnica-iii-puerto.html' title=''/><author><name>Brasil en dos ruedas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14139956961884498052</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='23' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1864/3600/200/bech.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdTzLLaPMzI/AAAAAAAAABs/NCTZduFMN7E/s72-c/P1010031.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32862354.post-8343585364174538823</id><published>2007-02-12T18:57:00.000-08:00</published><updated>2007-02-12T19:28:34.336-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEqAbaPMuI/AAAAAAAAAAw/modWgtxdXuI/s1600-h/Eduardo+Bechara+-+Praia+do+rosa+2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030848445595726562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEqAbaPMuI/AAAAAAAAAAw/modWgtxdXuI/s320/Eduardo+Bechara+-+Praia+do+rosa+2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;El idilio muere - Crónica II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Praia do Rosa - Esta travesía no podría hacerse sin el patrocinio de Gótica Eventos, Damovo y Hanna Estetics, Bogotá)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;No me gusta hablar de mí, pero supongo que para que todo esto tenga coherencia debo hacerlo. Hay algunas personas que saben mi historia y creo que es muy aburrida. Es tan parecida a la de cualquier otro artista que da pena. Renuncié a un trabajo que detestaba y tiré por la borda una carrera en la que incluso tenía un postgrado. No era feliz. Llegaba a mi casa a las nueve de la noche y me sentaba a escribir literatura hasta las doce o una de la mañana. El sol se ponía mientras hacía memoriales, respondía cartas a clientes a los que ni conocía, demandaba a personas a las que trataba como el número de una carpeta, le pasaba ordenes judiciales a la policía para que le capturaran el carro a algún deudor, le sacaba los muebles a las personas de sus casas ante la vista de sus propios hijos, aborrecía a un jefe que denigraba a sus empleados y de vez en cuando, encabezaba misiones interesantes como la de investigar por toda la ciudad, quién contrabandeaba unos condones falsificados desde China con la marca Playboy. Al cabo de tres días de búsqueda y de preguntar en farmacias y lenocinios haciéndome pasar por proxeneta, doy con un sótano de mala muerte en pleno San Victorino. Entro por un pasadizo oscuro que da contra un mostrador sucio detrás del cual hay un hombre bajito y gordo con cara de bonachón. A sus espaldas toda una pared forrada de cajas de condones. Así son las cosas. El tipo de los Esteros podía ser un Red Skin perteneciente a algún grupo neonazi de esos que se han vuelto a formar en Europa. Al final supimos que era francés cuando la policía lo requisó luego de estar al borde de los golpes con un hombre de la zona. – ¡Argentinos putos!, ¡argentinos putos! – lo escuché maldiciendo al lado de la laguna. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEtRLaPMxI/AAAAAAAAABI/7ZAAyy45NbU/s1600-h/Cataratas+de+IguazÃº+3.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030852031893418770" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEtRLaPMxI/AAAAAAAAABI/7ZAAyy45NbU/s320/Cataratas+de+Iguaz%C3%BA+3.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Cataratas de Iguazú&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La monotonía de un trabajo aburrido no fue lo que me llevó a botar mi carrera por la borda. Fue el quemón interior de sentir que estás matando algo muy tuyo. Estaba desperdiciando mi tiempo cuando a mi lo que me gusta es escribir. Cada vez que pensaba en ello miraba unas postales de Budapest que tenía en frente pensando en lo bonito que sería ahorrar una plata e irme de viaje. Ya lo había hecho otras veces. Cuando estudiaba derecho trabajaba y me iba de viaje en vacaciones. Fue por eso que pude conocer Europa. Trabajar como empleado tiene sus cosas buenas. Tenía plata en el bolsillo, una cuenta bancaria en la que acumulaba algún dinero – por lo menos el suficiente para viajar -, pude hacer un curso de buceo que siempre había querido y uno de paracaidismo en el que incluso me di el lujo de invitar a mi hermano como un gran acto de generosidad. Luego de que renuncié y volví de un gran viaje que hice por Europa del este, Europa Occidental, México, Estados Unidos y Canadá, no he podido volver a tener la sensación de tranquilidad que me daba recibir la plata al final del mes. Las consecuencias de mi acto, aunque suene triste, he venido a pagarlas con mi salud. El bruxismo me comió los dientes y ahora sufro de hipoglicemia. El confort y la tranquilidad que da no deber un peso no están cuando cierro los ojos. Sólo al final de la carrera de literatura tuve un alivio cuando unos amigos me invitaron a participar en el proyecto de un bar, mi hermana puso el dinero y yo trabajé por más de un año en la puerta del sitio desempeñando el horrible trabajo de decidir quién entra y quién no. No pienso extenderme en detalles pero puedo confesar que al principio de la carrera lloraba por las noches cuando apagaba la luz de mi cuarto. Mis amigos más cercanos me trataban como un loco de ideas descabelladas, era discriminado por mis compañeritos de universidad a los que les llevaba diez años, las profesoras me tenían entre ojos, mis papás me recriminaban a cada instante el hecho de haber abandonado mi carrera y el escaso dinero que aún conservaba en el banco, se esfumaba más rápido de lo que se pudiera pensar. Cuando se acabó me quedé varado por gasolina un par de veces yendo a clase, mi mundo se redujo a mi cuarto y entré en un estado depresivo que me llevó a no darle un sólo beso a una mujer por más de nueve meses. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEr0raPMwI/AAAAAAAAABA/5HoWlVdt8DU/s1600-h/Arenal+Carballo+-+ColÃ³n.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030850442755519234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEr0raPMwI/AAAAAAAAABA/5HoWlVdt8DU/s320/Arenal+Carballo+-+Col%C3%B3n.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Arenal Carballo - Río Uruguay&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mis viajes a Europa llegue a la conclusión de que el mundo es un lugar pequeño y manejable. Tomaba un tren nocturno y cambiaba de país como si cambiara de calzoncillo. Era muy fácil. Un día estaba en Paris, otro en Madrid, otro en Roma. Llegar a Ámsterdam sólo me tardó horas desde París con el tren de alta velocidad, y eso que había que cruzar Bélgica. Atravesé el canal de la mancha en el Eurostar, conocí lo que quedaba del muro de Berlín, viajé por más de 36 horas seguidas en tren desde Madrid hasta Praga para ver por primera vez el país de mi mamá, en una madrugada brumosa en la que el tren cruzó el río Vltava y apareció ante mi el castillo en la montaña y la catedral de San Vito al lado del barrio viejo y el puente de Carlos como si llegara a un sitio encantado sacado de una historieta del medioevo con brujos y dragones incluidos. A medida en que fueron viniendo esos veranos prósperos, me fui llenando de destinos cada vez más lejanos y recónditos. Fui a campos de concentración como Dachau y Auschwitz y Birkenau, para ver con mis propios ojos los sitios en dónde se había perpetrado el Holocausto. Tomé un ferry atravesando el mar del norte para llegar a Estocolmo, recorrí más de 1700 kilómetros en tren por Noruega desde Oslo hasta Buda en busca del sol de media noche. De bajada tomé un barco por los fiordos hasta Bergen. En otro viaje me aventuré hasta Transilvania para ver el castillo del Conde Drácula, fui hasta el mar negro en Bulgaria, bajé hasta Atenas y de ahí tome un ferry hasta Santorini. Luego fui en barco hasta Brindisi desde Corfú, llegué a Nápoles y subí hasta el cráter del volcán Vesubio, conocí las ruinas de Pompeya y Herculano. Por donde pasaba dejaba un poema escrito. Luego de eso me fui volviendo más extravagante. Quise ir a todas las ciudades que terminaban en burgo: Hamburgo, Fraiburgo, Estrasburgo, ya había estado en Salzburgo y de chico en Edimburgo. Hice tantos viajes a Europa que me fui volviendo un experto en pasar fronteras, en poner cara de escúlquenme lo que quieran porque yo no estoy escondiendo nada y mi pasaporte se fue llenado de tantos sellos y visas que a los que no les causaba suspicacia les parecía interesante conocer a un tipo tan viajado. Todo esto lo hice con pasaporte colombiano. Años después cuando el presupuesto no me daba para viajar sólo y mis papás me adoptaron en sus viajes, estuve con ellos en Turquía y fuimos en carro cruzando el estrecho de los Dardanelos, hasta donde se supone pudo haber estado ubicada Troya, cerca de Esparta y Bergama, importante por los templos griegos y romanos y porque ahí inventaron el pergamino. Cuando hice un viaje en crucero con ellos por el sur del continente, llegamos hasta el Cabo de Hornos, sobre un mar endemoniado que hacía lucir al crucero como si fuera de juguete. Luego navegamos por el estrecho de Magallanes. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEq4LaPMvI/AAAAAAAAAA4/Gp8wwi-XW44/s1600-h/Esteros+del+IberÃ¡.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5030849403373433586" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/__c37B2VSqII/RdEq4LaPMvI/AAAAAAAAAA4/Gp8wwi-XW44/s320/Esteros+del+Iber%C3%A1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Esteros del Iberá&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunos años vi morir a mi abuela al frente a mis ojos. Esperó a que yo llegara por la noche y cuando estaba toda la familia junta se dejó llevar sin decir nada. En su mirada iluminada podía ver un sitio novedoso que la llamaba como si fuera una pequeña niña de nuevo, viendo un parque de diversiones maravillada. Es difícil pensar algo malo de la muerte después de eso. Los gestos de dolor muy arraigados en las curvaturas de su rostro, producidos por largos años de sufrimiento, se desvanecieron por completo una vez que la sobrevino el suspiro final. Descansó de todo. De haber nacido en un sitio, vivido en otro y muerto en otro. Descansó de cargar la frustración de haber querido ser cantante y ser administradora hotelera, descansó de una leucemia que se la venía comiendo de adentro hacia fuera por más de seis años, algo admirable teniendo en cuenta que los médicos no le dieron ni un año de vida luego de diagnosticada. No sé si estoy haciendo esto por ella. Es posible que sí. Como un tributo al dolor que escondía cantándome canciones de amor en checo cada vez que me veía alistándome para salir por la noche. En aquel viaje en el que nos fuimos de París a Praga en carro para verter en la corriente del Vltava sus cenizas, les dije a mis papás lo resentido que estaba por no haberme apoyado en la decisión que había tomado. Me sentía ridículo viviendo esos grandes viajes en hoteles lujosos cuando mi situación era precaria. Mi mamá compraba un perfume y yo hacía cálculos de cuántas semanas me duraría esa plata bien administrada, para pagar la gasolina, el parqueadero, las fotocopias, el pedazo de pizza que me comía o el almuerzo ejecutivo que a veces me daba el gusto de pedir, en compañía de algunos amigos literatos de la carrera con quienes teníamos la idea de fundar una de esas revistas literarias fantasmas que tienen todos los estudiantes de literatura en la cabeza. A los 31 años mi mamá asumió el pago de los semestres que me faltaban y mi papá se comprometió a darme una mesada de $50.000 a la semana: eso ya era existir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Esta historia queda en continuará…, porque el mundo es mejor verlo con los propios ojos que por el Discovery Channel. (Las publicaciones se harán los martes y jueves aunque su periodicidad no puede garantizarse dada la naturaleza del viaje). Para ver más fotos del viaje diríjase a las páginas &lt;a href="http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/"&gt;http://www.eduardobecharanavratilova.blogspot.com/&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/"&gt;http://www.brasilendosruedas.blogspot.com/&lt;/a&gt; Agradecemos a los siguientes colaboradores: Embajada brasilera en Colombia, Ibraco (Instituto cultural de Brasil en Colombia), Casa editorial El Tiempo, eltiempo.com, Avianca, Gimnasio Sports Gym y la revista Go “Guía del ocio”.&lt;/div&gt;&lt;
